jueves, 26 de septiembre de 2013

In Another Life

Capitulo 21:Suspiré apaciblemente sobre sus dulces labios rojos y en segundos me inundó en el jugo más delicioso y placentero que en toda la vida pudiese probar. Nos besábamos una vez más al maravilloso compás creado por cada uno, era tranquilo, repleto de ternura y si no me equivocaba, había un sentimiento muy importante involucrado, era grande pero lograba pasar por desapercibido, más no esta vez, llegaba a sentir temor de decirlo, pero había que confesarlo de una vez; Amor.

Estaba dispuesta a decirle todo lo que lo amaba, todo lo que sentía y con el solo hecho de pensarlo mis ojos se cubrían de lágrimas bajo mis parpados. Nunca había pensado en sentir algo parecido, y de hecho, no tenía ni la menor idea de que existiera algo tan maravilloso como lo era este sentimiento tan grande.

Sus manos se alejaron de mis brazos y en un rápido movimiento me tomó en brazos. Solo sonreía sin dejar de mirarlo, ¿Por qué no nos atrevíamos a decirnos de una vez a la cara que era lo que ocurría? ¿Tanto era el miedo?

Caminando conmigo a cuestas, hundió su rostro en mi cuello e hizo con sus labios suaves caricias que no tenían otra finalidad que hacerme cosquillas.

Era una escena conmovedora, como me hubiese gustado apreciarlo desde lejos, sabía que era un cuadro pintado con infinita ternura.

Me recostó sobre una superficie acolchada, parecía una cama, un sillón en realidad, convertido en un lecho.

Se recostó sobre mí y antes de volver a besarme, llevó sus dedos a mi rostro.

— ¿Qué haces? —Reí al notarlo tan concentrado.

—Me gusta recordar cada una de tus facciones —Sonrió y besó mi frente.

Mordí mi labio inferior, nada podía ser más perfecto.

Sus labios no se despegaron de mi frente y comenzaron un camino por mi cien, mejilla y finalmente mis labios. Era dulce como la miel y sus caricias no eran más que delicados masajes.

El tiempo volaba y nada nos interesaba, podría seguir el resto de mi vida, sin cansancio alguno, devorando sus labios y enredando mis dedos en su cabellera negra para que nunca pudiese alejarse.

Me levantó sosteniendo sus manos en mi espalda y con dificultad retiró la chaqueta de mezclilla.

Mi cuerpo se estremeció por completo al sentir la temperatura, hacía frío y yo solo lucía con una polera de mangas cortas. Para quedar a mano, colé mis extremidades por sus hombros, bajo la chaqueta y la fui deslizando hasta que el mismo terminó por quitarla y dejarla caer a la misma distancia que la mía había quedado.

Acariciaba mis brazos como si tratara de evitar que me congelara… y era obvio que lo hiciera, mi cuerpo estaba temblando.

Ladeaba lentamente, pero constantemente la cabeza para darle un mejor y mayor acceso a su mentolada lengua, que junto a la mía iniciaban una batalla a muerte. Sus labios eran un verdadero placer, tan adictivos como el café y tan dulces como el mismo chocolate.

De a poco llegaba el momento en que comenzaba a impacientarme, disfrutaba tanto su ternura, pero comenzaba a pedir a gritos su desesperación, que se descontrolara… y para ello debía hacer algo.

Con una fuerza inexplicable en mí, terminé quedando sentada en su cintura y teniendo una perfecta vista.

Tomé el borde de su remera y la fui levantando mientras sus ojos no se despegaban de los míos y una leve sonrisa traviesa se iba dibujando en sus labios. Una vez fuera acaricie deseosa su pecho en su totalidad y me acerqué, sin hacer contacto con mi cuerpo y el suyo, hasta su cuello. Empecé por pequeños e inocentes besos, que terminaron siendo lujuriosos y sensuales.

Cuantas cosas pasaban por mi cabeza, tenía una lista repleta de acciones con las que podía hacerlo enloquecer, pero con los besos, las interminables caricias en su pecho y bajo vientre… habían sido lo suficiente para lograr despertar todos sus sentidos.

Una vez más era yo quien se encontraba siendo presionada contra el acolchado, y debo admitir que estaba contenta por ello. Decidido y algo agitado besó mis labios con euforia, su lengua recorría con descontrol toda mi cavidad bucal y se enredaba con la mía una y otra vez. Al mismo tiempo, sus manos estaban jugando con impaciencia en el broche de mi pantalón y gracias a su gran entusiasmo, en segundos bajaba la prenda ajustada y terminaba arrugada en el suelo.

Deslizó suavemente la punta de su lengua por mis labios y se separó para tomar de mis manos y posicionarlas a cada lado de mi rostro. Con tan solo mirarlo directo a sus ojos desesperados, me dejó claro que dejara mis manos tal donde él lo había hecho.

Apreté mis ojos apaciguando el inmenso placer que estaba experimentando con el solo hecho de sentir su respiración agitada sobre mi bajo vientre. Sus labios por fin hicieron contacto con mi piel y mi hermosa polera comenzó a subir a medida que él repartía una infinidad de húmedos besos sensuales por mi bajo vientre, ombligo y así en ascensión.

La remera desapareció de escena y él seguía repartiendo besos en la loma de mis pechos, atiné a llevar mis manos hasta su enrulado cabello y hundir mis dedos en este para que no se alejara por un instante. La sensación de calor que sentía a medida que rozaba su lengua con mi piel me estaba volviendo loca.

Con una sensualidad increíble deslizó de labio inferior por mi piel hasta atacar mis labios una vez más.

Y otra vez yo me encontraba sobre él y esta vez para quitar el cinturón, desabrochar el pantalón y tomar el borde de este para poder deslizarlo hacia abajo, mientras aprovechaba de acariciar sus bien formadas piernas.

Al deshacerme de la prenda, giré mi rostro con velocidad, solo para correr el cabello de este, y miré a Harry con una sonrisa e el rostro. Él solo me miraba serio y mordía cruelmente su labio inferior. Sus manos subieron por mis pechos hasta mis hombros y deslizaron los breteles hacia los lados, lo que hacía de mi posición más sensual y atractiva para sus ojos.

—Ayúdame —Susurró sensual.

Y no me quedó opción que acatar a lo que él pedía. Llevé mis manos hasta mi espalda y sin dificultad desabroché la prenda, estando lista para retirar, Harry llevó sus manos a los breteles y comenzó a bajarla dejando a su exhibición mi torso desnudo.

No sentía nervios, ni si quiera cuando sus ojos recorrían mi pecho con detención y luego… sentí en mi entrepierna el efecto que causaba en él.

Susurró y no pude descifrar qué, mas cuando iba a preguntar, tomó de mi cintura y nuevamente estaba sobre mí.

Su anatomía ya estaba húmeda producto al calor que emanaba la situación y no había dudas que mi piel debía estar en el mismo estado.

Mientras besaba mis labios, acariciaba mis piernas con lentitud y de a poco las iba separando para acomodarse a la perfección y comenzar con torturadores movimientos sobre mí.

Gemí suavemente sus labios al sentir que la presión que hacía iba siendo cada vez mayor. Sus manos ya habían tomado la decisión y me despojaban de la única prenda que cubría mi cuerpo y al tenerme completamente desnuda, las guió hasta mis pechos para masajearlos con lentitud y pronto, sus labios se encontraban besando la parte más delicada de ellos. Solo podía gemir ante todas las maravillas que lograba hacerme sentir, su lengua se desplazaba de un lado a otro y comenzaba a desesperarme, lo necesitaba dentro de mí, llenándome de placer, cariño, amor.

Mientras se encontraba concentrado en esa parte de mi anatomía, tomé el elástico de su bóxer negro y lo deslicé todo lo que mis brazos me lo permitieran, para luego dejarle la misma tarea a mis pies.

Capturó mi boca completa y jugó apenas pocos segundos con mi lengua. Se separó y respiró jadeante sobre mis labios. Me miró a los ojos y sonrió con ternura.

Iba a decírselo, iba a decirle por fin que lo amaba, pero todas mis palabras se ahogaron en un largo gemido al sentir como hacía presión en mí entre piernas y se movía delicadamente apaciguando la suave puntada.

La ola de calor iba creciendo a medida que me embestía una y otra vez. Trataba de ser cuidado y lento, pero estaba viéndose obligado a comenzar con una serie de movimientos más rápidos.

Gemía sin cuidado sobre mis labios y no hacía más que incentivarme a seguir. Arañaba su espalda y mordía uno de sus hombros tratando de contener el placer, pero cada vez era más difícil.

Ni uno de los cuerpos se agotaba, al contrarío, pedían agritos más.

Giramos en la cama y solté un grito ahogado al sentir como me penetraba con mayor fuerza al estar yo sobre él. Me sujetaba de la cintura para ir guiando cada movimiento. Soltó un gran gemido y caí rendida en su pecho.

Su corazón latía más fuerte de lo normal… por la luz que entraba con poca intensidad por una de las ventanas… podía apreciar como nuestros cuerpos brillaban a la luz de la luna.

Aún ahogado, tratando de recuperar el aire, acariciaba mi espalda y mi cabello de forma vertical. Suspiraba de forma continua y yo no sabía como comenzar a decirle lo que sentía.


In Another Life

Capitulo 20:Levanté un poco la cabeza y bastó para que mis ojos se abrieran como platos y mi mandíbula atravesara el suelo. No podía creer que lo que estaba viendo.

¡Harry! —Exclamó la chica visiblemente desesperada, nerviosa. Era su fin.

Su estado iba empeorando de a poco, ni siquiera atinaba a moverse, aún seguía sobre el regazo de un muchacho, quien no traía remera puesta, al igual que ella. Siempre lo dije, zo*rra, zo*rra.

—Dios —Susurró alejándose del chico y tomando su ajustada prenda tirada en el suelo— harry, de verdad puedo… yo puedo… —Su voz temblaba y se acercó a harry para tomar de sus brazos, más el solo se alejó de la puerta dándole espacio para salir.

—Es urgente, debo entrar —Susurró sin la voz quebrada ni nada, tenía una gran fuerza para no perder el control, llegaba a asombrarme.

La chica miraba a harry directo a los ojos, sin entender su extraña reacción, no esperaba a que estuviese tan apacible luego de presenciar tal escena.

—Pero harry, debemos hablar… de verdad, tengo razones —Pataleó y el chico de cabellera castaña la miró de la mala gana, sabiendo que ya no hacía más, salió del baño y desapareció por los pasillos.

—No Jessica, ahora… lamento haber interrumpido, solo necesito un poco de agua, pueden volver más tarde —Sonrió, tomó de mi mano y se incorporó en la habitación de blancos azulejos relucientes.

Jessica al parecer no había notado mi presencia, por lo que apenas sus furiosos ojos verdes se fijaron en mí explotó en ira… yo sería su simple excusa.

— ¡TÚ! —Me apuntó con un dedo acusador— ¡Tú eres la culpable de que estas cosas pasen entre él y yo! ¡Eres una maldita desgraciada! ¡Arruinaste mi relación! ¡Nada de esto hubiese ocurrido si no te hubieses interpuesto entre los dos! ¡Puedes irte al de…

— ¡Ya basta! —Exclamé furiosa, nadie tenía el derecho de humillarme, menos alguien como ella— ¡Todo lo que ocurre entre harry y tú es por tu propia culpa! ¿Cómo diablos es que no te das cuenta? ¡Y no vengas a meterme en tu problema! Con solo mirarte se puede adivinar el tipo de chica que eres y no quieres una relación, sino a cualquier chico que esté dispuesto a acostarse contigo —Fuertes y crueles palabras, y que no decían más que la verdad.

Me quedó mirando con los ojos en llamas, estaba dispuesta a seguir debatiendo, pero sus argumentos se habían agotado y yo era la ganadora.

Estaba orgullosa, ahora jamás me buscaría para decirme algo, más no tiene nada que decir. Entre el tenso momento, mi cabeza parecía dar vueltas y sentí mi cuerpo más liviano que nunca.

— ¡Dios! —Exclamó harry sujetándome en sus asustados brazos— ¿Quieres irte? Por favor —Musitó dirigiéndose a Jessica

Con mi vista borrosa y desviada, pude apreciar con dificultad como jessica se alejaba… que humillación, ¡Sin dignidad!

harry cerró la puerta con seguro, me sentó en el borde de la tina, tomó de mi rostro y desde lo alto analizó mi nariz.

— ¿Duele? —Preguntó calmado, mirándome con los ojos preocupados.

—No, no… está bien, solo sangró un poco, nada más —Sonreí poniéndome de pie y caminé hacia el lavamanos para humedecer mi rostro.

—Te mareaste —Agregó mirándome a través del espejo.

—Es normal —Dije mojando mi nariz— Supongo que Los golpes en la nariz suelen dejarte así ¿No? —Cerré la llave del agua y me giré para mirar a harry.

—Entonces… bien —Suspiró y sonrió— No tendré que llevarte a urgencias —Carcajeó.

—Siempre exageras las cosas —Reí.

En un corto instante de silencio, analicé por completo a harry, no se notaba apenado… no había ni un indicio de tristeza, es más, estaba mucho más interesado en mi estado.

—_______ ¿De verdad no te duele nada? —Se acercó y tomó mi rostro entre sus cálidas manos para confirmar por si mismo si era verdad que estaba en buenas condiciones.

Rodé los ojos y sonreí.

— ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? —Carcajeé mirando con detención sus perfectos ojos.

Sonrió y besó mi frente. Entrelazó sus dedos con los míos y salimos del baño.

—Rayos, esta casa de un verdadero laberinto —Rió caminando de un lado a otro. Maldita escalera, se había escondido o nosotros teníamos pésimo sentido de orientación.

Logramos dar con una escalera, pero no era la que buscábamos, esta subía y siendo larga y angostaba… daba un aspecto escalofriante.

— ¿El entretecho? —Preguntó pisando el primer escalón.

Sujeté con fuerza su mano e hice que mis pies se apegaran al suelo, no era el mejor plan subir, era muy miedosa y con todas esas películas de terror, mi imaginación volaba alto.

— ¿Qué? —Preguntó volteándose a verme, yo solo sonreí nerviosa— ¡Oh! Ya veo, tienes miedo —Me miró con los ojos traviesos… se burlaba.

—No. Te desafío a que subas, cobarde —Rió y se apegó a la pared, seguramente dándome espacio.

Entrecerré a mis ojos, detestaba que hiciera eso.

— ¿Y que es lo que gano? —Me crucé de brazos, tenía que haber algún tipo de recompensa, o si no… no.

—A ver… Te llevo al cine por tres fines de semanas seguidos, yo invito — ¡Oh! Que tramposo era, sabía que el cine era una de mis debilidades— Más chocolate por una semana —Rió.

— ¡Perfecto! —Reí y comencé a correr escaleras arriba con los ojos fijos en los escalones, la luz no estaba prendida y debía tener cuidado.

Sentía los pasos de harry atrás y como carcajeaba viendo mi intento, por primera vez desafiaba al miedo, era una ganadora y todo por películas y chocolate.

Llegué a la puerta y la abrí sin pensarlo, tenía que vencer.

Apenas di tres pasos y me apoyé en mis piernas para recuperar el aire… ¡Cuantos escalones!

harry reía detrás de mí y yo rogaba para que prendiera la luz, ya no aguantaba tanta oscuridad, menos si estábamos donde era típico un asesinato en las películas, donde aparecían fantasmas y se escondían los cadáveres. Gracia al cielo, terminó prendiéndola en segundos.

—No sabía que eras tan valiente —Carcajeó acercándose y antes de mirarlo observé todo mi alrededor, habían cajas, sillones viejos y todo tipo de artefactos llenos de polvo.

—No… tienes… idea que es… lo que puedo hacer… por chocolate… y películas —Reí jadeante.

Él seguía riendo y descubriendo cosas en la habitación.

Mientras parecía un niño pequeño explorando un salón de juegos, me dediqué a observarlo, maldición, el no merecía que una chica le hiciera tal daño como Jessica lo había hecho.

—Harry —Musité sin acercarme a él.

— ¿Si? —Se volteó para mirarme con los ojos calmos.

—Lamento lo de hace un rato, yo… tenía que defenderme —Me excusé, quizás el aún sentía algo por ella.

—No te preocupes —Sonrió y se acercó— Las cosas hace tiempo iban mal, y no dejes que te lleguen sus palabras… sabes que siempre te tubo celos y… estaba en lo correcto, eres mucho mejor que ella —Volvió a exhibir su hermosa dentadura y extendió los brazos para darme un caluroso abrazo.

No lo podía creer, mi corazón saltaba de felicidad y todo mi cuerpo parecía impulsarme a bailar, estaba siendo la chica más feliz del universo y todo gracias a unas simples palabras.

Me alejó de su pecho y acercó su rostro para chocar su frente con la mía. Sus manos me sujetaban sin presión de los brazos, por alguna razón sentía que no me dejaría huir más, que me quería así de cerca… y yo no emitiría queja alguna.

Sus labios entre abiertos dejaban que su aliento dulzón me atrapara por completo y comenzaba a sentir ese torturador acercamiento.

In Another Life

Capitulo 19:
Los pasaron volando y no me había dado cuenta cuando ya amanecía un nublado y frío día sábado.

El reloj marcaba las siete con cuarenta y cinco minutos, me quedaba un poco de tiempo para analizar mi vestimenta, asegurarme de que estaba conforme con ella y terminar los últimos retoques que en una chica es esencial.

Una polera sin diseño, con el ajuste perfecto a mi medida azul oscuro, Jeans ajustados y pitillos, converse  azules y por última para abrigarme una chaqueta muy parecida a la tela de mis jeans, obviamente casi del mismo color claro.

Un poco de maquillaje, casi la nada misma. Mis pestañas debían de estar encrespadas a la perfección y por último el infaltable suave brillo labial rosa sabor a frutilla. Luego de jugar casi una hora completa con mi cabello, decidí por dejarlo caer con unas suaves ondas. Era extraño en mí, ya que solía llevar a diario mi pelo lo más liso que se pudiera.

Suspiré no muy convencida y me acerqué al gran espejo que cubría una de las paredes de mi closet.

¡Dios! No solía decirme todos los días frente al espejo lo linda que me veía, pero debía admitir que estaba brillando.

El timbre sonó, lo que no fue más que un llamado a mi corazón, estaba preparado para echar una carrera contra si mismo.

— ¡_______! ¡Tu novio! — ¡Maldición! ¿Por qué es ella la que siempre atiende cuando es harry? Como si lo supiera, bruja.

De todas formas, sonreír frente al espejo reflector, como me gustaría que fuese cierto. Corrí hacia mi celular, lo tiré dentro de mi bolso y salí de mi habitación. Mis ojos se abrieron cuando pude escasear sin detención alguna cada detalle en él, era como si nos hubiésemos puesto de acuerdo para combinar cada vestimenta.

Sus ojos aún no se fijaban en mí, estaba muy entretenido discutiendo amistoso con mi hermana, ambos reían y nadie notaba mi presencia.

—Lista —Interrumpí su conversación y lancé una mirada que de seguro había captado enseguida, mi venganza pronto llegaría.

Apenas harry notó mi voz, desvió sus ojos de Daphne, para poder acoplarlos con los míos, suavemente sentía esa suave sensación de que era elevada, de que giraba y sentía esas interminables cosquillas por casi todo mi cuerpo.

—Okay, Ok, ya entendí, los dejo —Carcajeó, dio pequeños golpes en la espalda de harry y salió saltando directo a su habitación.

Apenas desapareció de escena, harry tomó de mi mano y me acercó de un solo tirón para que sus labios alcanzaran mi mejilla derecha.

—Luces… muy bien ¿Sabías? — ¿Era idea mía o había hecho un comentario sobre mi vestimenta? Creo haber mencionado que nunca lo hacía, era… una señal.

—Gracias —Sonreí escondiendo mis mejillas sonrosadas— Puedo decir lo mismo, bueno… es igual, siempre —Carcajeé.

Solo rió conmigo y cruzó un brazo por detrás de mi cuello para así salir del departamento.

Hacía frío, pero como siempre he dicho “Ante todo; digna” Detestaba parecer un esquimal, miles y miles de chalecos, bufandas y guantes… no era nada de mi estilo y sabía lo mal que lucía cuando mi madre exageraba sobre el clima. Gracias al cielo, esa noche había decidido ir a cenar a solas con papá.

Subimos a su auto y nos pusimos en marcha. Destino: La gran y hermosa casa de Amy.

—Dios, hace frío, debería abrigarte —Me comunicó mirando mi vestimenta en uno de los semáforos en rojo.

Me gustaba que se fijara, pero no en extremo.

— ¿Ahora eres mamá? —Reí rodando los ojos.

—Lo digo porque pareciera estar a punto de llover y tu andas vestida como si fuese un caluroso día de verano —Rió sin dejar de mirar hacia el frente, era adorable verlo manejar con tanta profesionalidad.

Finalmente llegamos a la gran casa pintada de blanco, era hermosa, imaginaba como sería de lujosa por dentro si por fuera parecía de estas típicas casas de revista.

Estaba lleno de autos, por lo que nos costó encontrar lugar y Justin acabó estacionando su gran vehículo a casi una cuadra de la “Mansión”

Comenzamos a caminar por la vereda congelada, entregando nuestros cuerpos al aire frío y no me importaba en lo más mínimo pegarme un resfriado si sabía lo fabulosa que vestía, sabía que era un pensamiento bastante hueco, pero vamos, había logrado que harry por fin se diera cuenta y no usando cosas vulgares ni llamativas, solo era yo.

Desde lo lejos se podía escuchar la música y ya se encontraba un gran grupo de adolescentes charlando de mal modo en las puertas.

—Así que… con _______ ¿Eh? —Dijo un muchacho de rostro conocido apenas nos vio aparecer cerca.

harry solo sonrió, era mejor evitar discusiones con esa clase de persona, muy a la defensiva y si algo le parecía ofenderle, pobre el chico que lo haya hecho enfadar.

Mis oídos se taparon con música reventada apenas entramos, las luces de colores instaladas, eran tan profesionales que podía pasar por un verdadero boliche. La multitud bailaba alocada en medio de la sala y las hormonas estaban más que revolucionadas en todas las parejas presentes.

Nos quedamos parados mirando a nuestros alrededores, supongo que ambos buscando amigos.

— ¡Stacy! —Exclamé extendiendo los brazos al ver a una de mis mejores amigas acercarse.

— ¡_______! ¡Dios! ¿Qué rayos haces aquí? No pensé que vendrías, preferí no decirte nada, se suponía que no te agradaban mucho las fiestas locas —Rió dejando su vaso de… “Bebida” En un mueble cercano.

—harry me convenció —Sonreí emocionada, era increíble lo que hasta su nombre provocaba.

Ya que harry no estaba atento y conversaba tan animado como yo, con uno de sus amigos, Stacy aprovechó de mirarme con picardía.

— ¿Cuando diablos se supone que le dirás? —Me preguntó con un cierto dejo de cansancio, siendo mi mejor amiga, le lastimaba de cierta manera verme tan entusiasmada con un chico quien supuestamente nunca fijaría los ojos en mí.

—Tranquila, ya lo haré, solo tengo que esperar un momento adecuado —Musité con seguridad, de verdad quería decírselo y esperaba a que fuese esta misma noche.

Me quedó mirando seria, no espera esa clase de respuesta.

—Así se habla, te aseguro que no te arrepentirás —Y ojalá así fuera— Ahora, disfruta la fiesta, Amy despareció así que no pierdas tu tiempo en buscarla. Me voy, Criss debe estar buscándome, tu sabes —Guiñó un ojo, tomó su baso de bebida y salió sin esperar algún tipo de respuesta. 

Solo sonreí y me encontré con Harry detrás de mí y dos vasos en sus manos.

—Busqué uno para ti, Coca – cola ¿Verdad? —Sonrió entregándome el vaso en las manos.

Era harry, estaba muy enamorada de él, pero después de todo era un chico… y quien sabe si podía hacer un tipo de locura.

Miré el vaso con desconfianza.

— ¿Crees que le echaría droga para aprovecharme de ti? —Me miró serio, molesto por mi desconfianza.

—No es eso, solo es… —Musité mirando el suelo, no habían excusas.

—Nunca te haría daño _______, y pobre dé si lo hacen —Sonrió dejando a exhibición sus hermosos, pequeños y perfectos dientes.

Sonreí y bebí del acaramelado líquido, ahora podía estar segura de que nunca me haría algo parecido.

Era entretenido observar a cada persona bailar, algunos mareados, otros enloquecidos… ruego a díos nunca caer en un tipo de estado alcohólico, era lo más denigrante para una mujer.

De la nada, sentí un gran golpe en mi hombro y luego en mi nariz. Dolía, ardía y sentía marearme.

— ¡HEY! ¡Ten más cuidado im*bécil! ¡Largarte de aquí! —Escuché a Harry exclamar con la voz furiosa y vi con poca nitidez como empujaba a unos chicos lejos de nosotros— Dios… ¿Estás bien? —Se acercó hacia mí y tomó mi rostro para analizar mi nariz— Maldición, estás sangrando… —Estaba molesto y yo aún no podía analizar bien lo que acababa de ocurrir— Ven.

Tomó de mi mano y me guió hasta el segundo, piso… caminamos por los pasillos, indagando por cada habitación, mejor ni contar lo que observábamos al abrir cada puerta.

Terminó por abrir una de las últimas y suspiré aliviada al notar que era el baño, mas Harry no se movió y me dejó detrás de él, estaba paralizado.


 

In Another Life

capitulo 18: 
Ryan deshizo el abrazo enseguida, mientras que yo lo solté sin ánimos, desearía estar entre sus brazos comprensivos todo el tiempo que fuese posible, era una sensación tan cálida que era imposible que otras personas pudieran igualarlo.

Miré vagamente a Harry que se encontraba de brazos cruzados, y los pies pegados al piso, junto a la puerta. Legué a sorprenderme con sus expresiones 
tan frías, molestas… serias.

—Creo que Harry está empeñado en seguir discutiendo, será mejor que me marche ya —Musité con la voz calma, desviando mis ojos a Ryan.

Solo sonrió desanimado y asintió con la cabeza. Besé su frente, me puse de pie y cuando me vi dispuesta a continuar, Harry habló con el tono de voz alto.

— ¿Así que te vas? ¿Así como así? Me huele a cobardía —Moduló con exageración y al mismo tiempo hacía gestos con la nariz.

—No es cobardía, se llama ignorar —Musité con una irónica sonrisa y volví a dar unos cortos pasos.

—Claro, claro… es que ahora prefieres ir en busca de consuelo con el chico que está ¡Tan enamorado! De ti —Sonrió victorioso, como si se tratara de un juego, de una competencia por quien daba la mejor argumentación.

¡Eso había sido un golpe bajo! Y no para mí, para Ryan. Todo nuestro alrededor se tornó incómodo y me sentí mal por aquello. Me volteé para mirar a Ryan, no hacía más que mantener su rostro agachado y si no me equivocaba, su rostro podría ser el más nervioso y apagado que pude haber visto hasta el momento.

—Que estúpido eres —Susurré mirándolo directo a los ojos y apretando mis dientes, sus palabras habían sido la gota que derramó el vaso.

Había sido totalmente desconsiderado, si solo estuviese en los zapatos de Ryan sabría lo que se sentía estar enamorado de alguien que nunca será correspondido, yo lo entendía… pero últimamente estaba tan confundida con ése alguien.

Me miró cabizbajo, quizás si había entendido lo feo que había hecho, dicho.

Sin pensarlo dos veces, me acerqué, tomé su brazo apoyado en el umbral de la puerta y sin brusquedad lo retiré para irme a casa.

Apenas pasé por el living pude escuchar la risa de los adultos, no se irían hasta que se les hiciera tarde, igual que mi hermana y hermano. Era la mejor excusa para Daph y Jaxon… y mi hermano menor era lo que faltaba para que con Jazmyn fueran un real torbellino.

Al ingresar a mi apartamento, suspiré y analicé en cinco segundos la situación; Debía hacer como había dicho Ryan, mientras menos importancia pareciera darle al asunto, harry iría enloqueciendo de a poco y tarde o temprano, volvería con la disculpa más sincera y podría aceptarla sin mayor problema.

Caminé hacia la cocina, examiné el interior del refrigerador y tomé un vaso de de leche, un poco de café, azúcar y todo perfecto.

—Ahora… ¿Vas a explicarme que hacías tan acarameladamente abrazada de mi mejor amigo? —Y nuevamente, ahí estaba su voz, detrás de mí y con la misma autorización de hace un rato.

— ¿Qué no vas a dejarme tranquila? —Expresé volteándome casi como si estuviéramos en cámara lenta o algo parecido, ya estaba cansada de debatir.

— ¿Y tu vas a quedarte sin hablarme por toda la vida? —Me enfrentó sin dejar de perseguirme con la mirada.

Prefería eso a que siguiera dañándome por siempre.

—Acaso ahora serás la pareja de Ryan —Y seguía, y seguía. Ya me había agotado.

— ¡¿Y que?! ¿Qué es lo que tanto te importa? ¿Cuál es el problema? Soy libre puedo hacer lo que se me de la gana, no tiene porque… —Hubiera seguido con mi gran discurso, si él no se me hubiese acercado en el momento menos esperado, si él no hubiese tomado mi rostro entre sus manos y si no hubiese acoplado sus dulces labios sobre los míos.

Volvía a llenarme de esa interminable sensación de bienestar, era exquisito sentir como sus labios guiaban a los míos en un delicioso compás.

En ese momento que se separó de mis labios, inhalé profundo, me había dejado sorprendida.

—Dime harry, dime que es lo que tanto te molesta —No importaba si se molestaba, solo quería que me digiera de una sola vez que era lo que sucedía dentro de su cabeza— y dímelo mirándome a los ojos.

—Porque simplemente siento algo asqueroso cada vez que te toca —Musitó con firmeza sobre mis labios, sin quitar sus bellos ojos almendrados de los míos.

Mi corazón estaba paralizado, más de repente comenzó a latir con tal intensidad que parecía querer escaparse.

Sonreí y llevé mis manos hasta el inicio de su negra cabellera para poder hundir mis dedos bajo esta.

—A eso que sientes se les hacen llamar celos —Musité mirando sus ojos.

—Ni lo creas —Sonrió.

Tomó de mi cintura y en un instante me elevó para dejarme sentada a la perfección sobre un mueble de la cocina.

Volvió a juntar sus labios con los míos, sin entregarme más que delicadeza y ternura. Se dedicó un buen tiempo a acariciar mis piernas y subir hasta el borde de mi polera para hundir sus cálidas manos y hacerme estremecer al sentirlo tocar mi piel.

Adoraba recorrer su rostro con la yema de mis dedos, sus facciones tan bien marcadas en cada beso podían transmitirme una gran cantidad de felicidad, era un momento lleno de paz y de cariño, algo irremplazable.

Era increíble pensar que todas nuestras vidas habían sido la de dos mejores amigos, todo cambia cuando involucras “amor” aunque sea por actuación. Podía estar segura de que harry si me quería, que sí estaba celoso y que no podía remediar lo que tarde o temprano aceptaría… pero era demasiado testarudo y teniendo a jessica al lado, le sería fácil excusarse.

Se alejó centímetros y abrió los ojos para dedicarme una tierna sonrisa. Jugó con la punta de su nariz, haciéndola chocar suavemente con la mía de lado a lado; no podía ser más dulce.


Besó mi frente y se separó un poco más para hablar con mayor comodidad, pero aún sin despegar sus manos de mi piel debajo de la remera.

—Habrá una fiesta este fin de semana ¿Quieres venir? —Sonrió, había olvidado por completo el tema anterior y prefería que fuese así.

— ¿De quien es? —Acaricié sus brazos por encima del suéter verde agua.

—De Amy y Chase, celebran un año de novios —Carcajeó y para mis oídos era música.

—Pero no estoy invitada… Sería desubicado llegar así… de la nada —Me encantaría ir con Harry a una fiesta, hemos ido a muchas juntos, pero siempre terminaba con mi grupo de amigas, él solo se preocupaba de su chica.

—Podía invitar a quien quisiera y no estoy interesado mucho en jessica, digo, es mi novia, pero está… histérica últimamente — ¿Escuché bien? ¡Me prefería a mí! Nada podía ser mejor.

—Entonces… seguro —Sonreí y besé sus labios de improviso, ya se me hacía natural.

 

In Another Life

Capitulo 17:Lo que más me impactaba de la escena era que Harry no la hubiese seguido, es decir, ahora tenía tiempo para correr hacia ella y decirle un par de cosas que de seguro arreglaría la situación. Por alguna extraña razón me sentía enfadada, Harry aún no me habría y comenzaba a creer que él lo había olvidado por completo.

Empujé la puerta y salí de una vez. 

—Gracias ¡¿Eh?! —Dije de mala gana y comencé a caminar para dejarlo abandonado en su cuarto.

— ¿Qué? Alto… Alto ¿Qué? —Sonó incrédulo, tomó uno de mis brazos e impidió mi paso.

—Creí que te habías olvidado de que me encontraba escondida, muy incómoda por cierto, dentro de tu armario —Dije un tanto frustrada, ofendida.

—Vamos ¿Cómo podría olvidarlo? —Sonrió a lo que solo correspondí con correrle la vista, no estaba de humor.

— ¿Escuchaste todo? —De expresiones alegres y desentendidas, pasó a una seria, incómoda y nerviosa.

— ¿Si a caso escuché? ¡Dios! —Exclamé molesta— Lo vi todo. ¿Quieres saber algo? Tu novia es una zo*rra —Musité cruzándome de brazos y mirando hacia un lado, no quería enfrentarlo. 

Se suponía que mis ánimos debían de estar por las nubes, harry le había negado y no había salido corriendo, rogándole perdón o tan solo ir por una disculpa, pero no, ahí estaba yo, enojada por alguna equis razón.

Me miraba serio, quizás molesto, después de todo estaba insultando a su pareja… ¡La gran cosa! No me importaba en lo absoluto que opinara respecto a mi comentario.

—_______ —Había dicho mi nombre completo, si estaba molesto. 

Ni si quiera contesté, estaba empeñada en irme. 

—A ver si entiendo —Tomó mi rostro con una mano y me hizo mirar directamente a sus hermosos ojos almendrados. Estaba sonriendo ¡¿Quién lo entiende?! — ¿Estás tu celosa cariño? —Sonrió con crueldad.

Dios, que linda era la palabra saliendo de sus perfectos labios, más cuando era a mí a quien se refería.

— ¡Pff! —Exclamé riendo, una gran y falsa carcajada no estaba demás— ¿De esa cosa? Si claro, como si pudiera compararse conmigo —Volví a reír y sin despegar mis ojos de los suyos, había resultado mucho mejor actriz que él.

En ese corto tiempo, antes de que harry contestara algo a su favor, pensé: Era razón, no estaba enojada por haberme dejado en el armario durante… 5 minutos, si lo analizaba, no había sido un tiempo amplio, estaba enfadada por ella… era tan perfecta físicamente y se entregaba con tanta facilidad, que ya entendía porqué harry la tenía como novia.

—Entonces… ¿Por qué dia*blos estás enojada? No te dejé encerrada en el armario durante mucho tiempo ¡No tiene sentido! —Comenzaba a molestarse… y de hecho no me importaba en lo absoluto.

—Porqué pudiste haber hecho un mejor trabajo, ahora me duelen… las piernas —Mentiras. 

—Vamos _______ —Suspiró— De verdad lo siento y si viste todo lo que ocurrió, debes saber cuales fueron las razones —Tenía razón, en poder de otro chico… me hubiera sacado del armario luego haber concretado. 

—Como digas, me quiero ir de aquí —Traté de imitar un suspiro parecido al que él había largado hace un rato: Cansado y vago. 

— ¿Te irás así como así? ¿Enojada aún conmigo? —Volvió a detenerme con una de sus fuertes manos apretando mi brazo sin presión dañina. 

Debo confesar que el torpe enojo había abandonado hace minutos mi cabeza y ahora solo quería que harry me insistiese por el resto de la vida para no quedar mal, a parte de hacerme sentir importante, me daba cuenta que si le importaba. 

Estando de espaldas a él, sonreí y volví a concentrarme en mi actuación.

— ¿Es que acaso te importa? No lo creo —Susurré girándome para poder enfrentarlo una vez más. 

Era lindo ver como sus ojos me suplicaban que lo perdonase, nunca se había visto más tierno y dulce.

—Pero _______ —Se quejó con una pataleta, era tan parecido a un niño de 5 años— ¡Tuve a jessica semidesnuda en mi cama y no hice nada por ti! Estaba nervioso y sudando —Se quejó una vez más y esta… dolió.

Lo quedé mirando en medio de un doloroso silencio, era increíble como hasta podía oír a mi corazón hacerse pedazos. ¡Hacia unas horas atrás, más o menos, había estado conmigo! ¿Ya ahora me decía en la cara que había dejado a jessica por mí culpa? Bueno, para que tuvieran una idea de cómo me sentía, era algo parecido a esto: Una basura, un estropajo. Me habían pasado a llevar, y había sido él. 

Sin decirle nada, corrí mi rostro para que no notara lo llorosos que estaban. Solté mi brazo de su agarre y salí corriendo sin decir más.

— ¡_______! —Lo escuché exclamar y al igual que no corrió tras jessica, menos lo haría por mí.

Siendo torpe y sin darme cuanta por donde era es que mis pies pisaban, tropecé con una de las mesitas decorativas de los pasillos, pero en microsegundos una fuerte mano me sostuvo para no caer al suelo y evitar el más que un seguro golpe en mi cabeza. 

—Dios, ese hubiera sido una fea caída —Suspiró con el mismo alivio que yo sentía por no haber caído al suelo. Ryan.

—Muchas gracias —Susurré haciendo un gran esfuerzo para que mi voz no delatara mi pena, pero resultó ser peor, estaba quebrada. 

—_______… ¿Estás bien? —Buscó mi mirada escondida bajo algunos mechones de mi cabello. Entre el tropiezo y la carrera a casa, había quedado lo suficientemente desordenada como para que mi cabello cubriese la mitad de mi rostro.

Asentí con la cabeza, pero ya era tarde, las lágrimas comenzaba a parecer y a Ryan, era imposible negarle más de una vez en cuanto a los sentimientos, sabía a la perfección cuando estaba bien o cuando simplemente no lo estaba.

—Dios… —Susurró— Ven aquí.

Tomó de mi mano y me guió como una muñeca de trapo por el pasillo directo a su habitación.

Me dejó sentada en su cama y se dedicó a prender varias luces con un delicado resplandor, que decoraban a la perfección el cuarto.

—Que rayos hizo harry ahora —Susurró molesto, sentándose a mi lado, siempre había ignorado su preocupación por mí, y ahora, luego de su confesión, era difícil no notarlo.

—Nada, es solo… una estupidez mía —Traté de sonreír y pegué los ojos en mis pies colgando en el costado de la cama. 

—Se lo inútil que es harry, así que no te creo —Dulce Ryan, hasta en los peores momentos solía sacarme una sonrisa. 

Me veía tan obligada a contarle lo que había sucedido, pero era tan incómodo teniendo presentes sus sentimientos hacia mí. 

—Dijo algo que… no debí haberlo tomado a mal, pero sabes lo sensible que soy, era de esperar que sucediera algo así —Y de alguna forma me las ingenié para no contarle lo que sucedía, ya no podía decírselo todo.

—Entonces debe tener mas cuidado, es increíble que se conozcan hace tanto tiempo y no sepa como dirigirse hacia ti —Sonrió con los ojos brillantes. 

Sabía porqué lo decía, el siempre me trató con respeto, cariño y sabía muy bien las palabras adecuadas al dirigirse a mí, se podía decir que era la persona que nunca en la vida me había hecho algún tipo de daño y estaba seguro que nunca lo haría.

—Es que tu si sabes como tratar a las personas —Sonreí y por primera vez miré a los ojos sin tener alguna sensación incómoda.

—Y por eso creo que debería enseñarle un poco a harry —Carcajeó dulce.

—No estaría mal —Acompañé su risa y con suavidad empujé uno de sus costados.

—Oye, no debes sentirte mal por aquello, tarde o temprano harry irá de rodillas pidiendo una disculpa, tu solo hace como si no te importara —Y estaba en lo correcto, era tal cual como debía ser. 

—Creo… que ese es el mejor consejo —Sonreí.

—Hamm… y oye, se que quizás lo de hace un rato fue incómodo, te debo una disculpa, creo que está bien que seamos solo… 

—Amigos —Interrumpí con una mirada y sonrisa comprensiva. 

El sonrió y extendió los brazos, nada en estos momentos podía ser mejor que recibir un abrazo de su parte, acogedores y protectores, nada mejor. 

Me quedaría siglos estando ahí, una amistad como la que ofrecía Ryan era imposible de rechazar. 

— ¡Ahá! ¡Con que ahora corres a sus brazos! ¿NO? ¡PERFECTO! —Su molesta, enojada y furiosa voz apareció en un instante en la habitación.

Deshice el abrazo que sosteníamos y miramos en dirección a la puerta, era obvio, Harry.


In Another Life

Capitulo 16: 
Veamos si entendía: Con todas esas señales que Harry dio a conocer… ¿Acaso estaba celoso?

—Eso me suena a celos señor Styles —Sonreí buscando su mirada, que en algún momento se me había escapado.

Enseguida me miró con seriedad, pero luego de segundos, estaba sonriendo con cinismo.

— ¡Pff! —Agitó su mano— ¿Yo celoso? ¿De Ryan y tú? ¿Yo celoso? —Decía con una risa nerviosa y aún así no respondía a sus propias preguntas.

—Si, tu celoso… —Sonreí.

Nos quedamos en silencio con las miradas fijas. Yo no podía hacer más que sonreír traviesa ante esos serios ojos, que no me entregaban más que una dulce ternura.

Me dio un fuerte empujón, cosa que al principio tomé como una ofensa, pero luego reaccioné, me había empujado al interior de una habitación; La suya, para luego cerrar la puerta y presionar mi cuerpo contra esta misma y su anatomía.

—No me… No me provoques —Susurró con sensualidad sobre mis labios.

Sentía las aceleradas palpitaciones de mi corazón, los pelos se me ponían de punta y no sabía que hacer o decir. Hace cinco segundos era yo quien estaba jugando con él, ahora era su turno y lo estaba haciendo más difícil de lo que creía.

Tenía a mis labios dibujados en sus ojos como punto fijo y entreabría los suyos desando capturar a los míos, ¡Como disfrutaba torturarme de esta manera! Llegaba a ser cruel y no me quejo, lo estaba disfrutando, quizás con impaciencia, pero en el fondo si lo disfrutaba.

Mordí deseosa mi labio inferior, ¿Por qué no me besaba y ya? Sabía que la tortura también le jugaba en contra.

—Jessica… Jessica esta en la casa —Susurré ahogando lo agitada que me sentía en esos momentos.

—No lo arruines —Susurró otra vez y mi cuerpo tembló por completo al sentir la vibración de sus labios sobre los míos.

De una buena sola vez tomó mi rostro entre sus manos y con euforia besó mis labios. Su carnosa y exquisita lengua no dio tiempo a esperar para adentrarse sin cuidado, pero con sensualidad y placer en mi boca. Esta vez, sintiéndome más entregada a él y sin la timidez que alguna vez hubo, tomé sin temor ni mayor temblor sus manos para arrastraras por mi cuello, pechos, vientre hasta llegar al inicio de mi remera y pronto hundirlas bajo ella. Sus grandes y calientes manos daban los más deleitables masajes en mi piel y a pesar de que cada vez se iban volviendo más profundos y serios, no dejaban ese suave cariño y ternura… No tenía idea de cómo lo lograba, pero era magnifico y nada podría compararse con aquello que me entregaba.

— ¡Harry! ¡¿Estás ahí dentro?! —Y todo ese mágico, placentero y exquisito momento, desapareció con la chillona voz de su muñeca cuando apareció al otro lado de la puerta, dando suaves golpes que temblaban en mi espalda.

—Dios… —Susurré sin evitar una terrible expresión de miedo ¡Estábamos encerrados! ¡Atrapados!

harry aún mantenía sus ojos bien abiertos, ni uno de los dos sabía que hacer, estábamos estáticos.

—Eh… ¡Linda! ¡Voy enseguida, estoy cambiándome de ropa! —Exclamó luego de alejarse ciertos pasos de la puerta.

Tomó de mi mano y comenzó a girar desesperado buscando el lugar que me escondiera a la perfección.

—Perfecto —Lo escuché susurrar.

Abrió un closet, sacó algo de ropa y la dejó caer sobre su cama.

—No hagas ruido, prometo sacarte lo antes posible de aquí —Sonrió dejándome en una posición no muy cómoda dentro del gran mueble.

Solo asentí, no había ni otra opción.

— ¡Harry! Demoraste bastante… ¡Y andas con la misma ropa! —La escuché ingresar a la habitación.

—Estem… ¡Si! ¿Ves toda esa ropa tirada en la cama? Bueno, pensaba ponerme algo de eso, pero no encontré nada mejor, así que… opté por lo que…

La habitación quedó en silencio de un momento a otro, ¡detestaba que hubiera silencio! Pasaban miles de imágenes por mi cabeza. Siendo cuidadosa entreabrí unos pocos centímetros la puerta del closet y me preparé para observar sea lo que sucediera.

Era de esperarlo, no me encontré con mejor escena que a la barbie sobre Harry, ¡Dios! ¿Estaba desesperada o qué? Se que Harry desencadena un montón de cosas inexplicables y uno no sabe como actuar, que hacer, pero por lo menos se que tenía algo de dignidad y delicadeza para hacer las cosas…. Jessica parecía ser totalmente lo contrario; Tiraba de la remera de Harry de una manera impresionante, mientras que él estaba quieto devolviendo el beso sin problema alguno, pero aún así… había algo que no lo comparaba a como tocaba mis labios, quizás era idea mía o por el simple hecho de que Harry tuviese presente de que estaba en el interior de la habitación y posiblemente como espectadora.

—Jessica… Jessica —Lo escuché pronunciar con dificultad en medio del eufórico beso que la muchacha proporcionaba.

— ¿Qué sucede? —Pronunció ella alejándose centímetros para poder mirarlo a su comodidad.

—Es que… —Balbuceó.

— ¿Dónde esta _______? — ¿Yo? ¿Por qué preguntaba por mí?

—En… en… se fue a su casa —Musitó visiblemente nervioso.

—Entonces… no hay de que preocuparse… —La escuché con dificultad, estaba susurrando— ¿Harry?

— ¿Si?

—Hazme tuya esta noche —Se quejó sensual. ¡QUE ZO*RRA ERA!

Inevitablemente los celos se apoderaron de cada esquina de mi cuerpo, como deseaba salir del escondite y arrojarme encima de ella para destrozarle su perfecto rostro. Estaba a punto de farfullar en su contra, como la detestaba… pero debía mantenerme calmada y en silencio, por lo que no pudo ayudar de mejor manera que mi mano derecha tapando mis labios, en una de esas se me salía alguna que otra frase amenazadora… pero pondría en riesgo mi vida y al mismo tiempo la de Harry.

Suavemente se besaban y ella misma tomaba la iniciativa de sacar un poco de ropa. Se sentó en la cintura de Harry y tomó en inicio de su polera para quitarla y dejarla caer en un costado del acolchado.

Maldición, era de esperar que fuese perfecta y me frustraba pensar que Harry la prefiera a ella solamente por su estado físico.

Sentía el nudo en mi garganta… estaba jurando no enfrentarlo nunca más, ni darle la cara si llegaban a hacer el amor en frente de mí… claro, no en mi cara, pero… aún así estaba escondida y Harry… tenía claro que yo sabía a la perfección que era lo que sucedía.

La chica volvería atacar los labios de su novio, pero él, la frenó antes de que pasara.

— ¿Qué sucede? —Preguntó ella, era obvio que estaba desconcertada.

—Jessica… Jessica no creo estar preparado para dar este paso —Sonaba tan serio como sincero… y eso no hacía más que mi corazón bailara de felicidad…

Alto… ¿Dijo… que no estaba preparado? ¿Significaba que nunca… había estado con ella? ¿Acaso significaba que fui su primera chica? ¡Ok! Era oficial, si era la mujer más feliz del mundo.

— ¿Qué? ¡Dios Harry! Estoy semidesnuda frente a ti ¿Y tú me rechazas? —Sonó ofendida. Pobre, ese es el resultado por ser tan… tan… ¡Estú*pida! Si eso.

—Lo lamento… yo… —Musitó con la voz baja y la alejó de su cuerpo— De verdad lo siento, pero no creo… que estemos listos… yo no estoy listo Jessica —Suspiró y le entregó la polera a su chica.

Ella sin decir nada más, volvió a la prenda a su lugar y le dio la espalda a Harry para tomar su rostro entre las manos. Debió sentirse humillada, Harry la había negado.

—Linda… no… no tienes porqué ponerte así —La tomó de los hombros y ella con brusquedad se alejó.

—Ya no importa, me voy —Tomó su bolso tirado en la cama y sin más esperar, abandonó el cuarto.


 

In Another Life

Capitulo 15:
—No estoy evitándote —Susurré y me giré para enfrentarlo, tampoco me correspondía ser maleducada.

—Claro que si, lo haces todo el tiempo —Argumentó con aspecto molesto.


—Que no nos veamos no significa que te esté evadiendo, solo… es una mala coincidencia —Comienza a sorprenderme la habilidad de responder con firmeza, suelo quedarme callada o tartamudear sin saber que decir. Solían siempre dejarme con las palabras ahogadas en la boca.

— ¿Mala coincidencia? No lo creo —Bufó con ironía— Ahora mismo, con suerte me miraste y seguiste tu camino.

— ¿Y que quieres que haga? Iba con los chicos —Me crucen de brazos, me molestaba hablar con él, después de la última vez… las cosas habían cambiado.

— ¿Hablar conmigo quizá? Y creo que chicos suena a manada, odias a Jessica y no es que quieras pasar tiempo con Jaxon… —Guardó silencio, parecía que mordía su lengua, que se ahorraba palabras.

— ¿Qué? —Enarqué una ceja.

—Nada —Agachó el rostro y miró hacia un lado.

— ¿No querías hablar? Dime —Apoyé mi costado derecho en una de las paredes y lo alenté a seguir.

Levantó vagamente tu rostro para clavar sus ojos marrones, fríos y entristecidos en los míos. ¿Por qué cultivaba tal expresión en su rostro? De alguna u otra manera, me hacía sentir mal, aunque no tuviera ni la más mínima idea de que era lo que ocurría dentro de su mente.

—Es Harry… ¿Verdad? —Y luego de esa pregunta… su rostro marcó más las señales dibujadas, diciéndome lo mal que le hacía.

Tragué saliva nerviosa, no era igual ocultarle la verdad a él que a Jessica. Con Ryan me conocía la misma cantidad de tiempo que lo hacía con Harry. Me conocía, sabía lo que pensaba, como actuaba y reaccionaba, incluso lo que sentía.

— ¿Harry? —Carcajeé pretendiendo hacerme la desentendida— ¿Por qué Harry?

—Vamos, sabes de lo que estoy hablando —Suspiró cansado al respecto— Tu firma de mirarlo, de hablarle, de reír… cuando estás con él… es muy diferente a la cuando estás conmigo: eres fría e incluso hasta me ignoras —Musitó mirándome directo a los ojos.

Me quedé estática, sin palabras, ni si quiera pestañear podía. Sus simples palabras me habían llegado, quizás si actuaba de diferente forma cuando estaba con Harry, peor nunca me percaté de cómo era ante Ryan… tenía claro que no quería hablar con él, pero no debía ser tan… diferente.

Miré hacia un lado buscando algún tipo de respuesta, de verdad me había dejado helada.

—No es verdad Ryan —Musité incomoda, aún mirando un punto infinito, cualquier lugar que no me guiara a los ojos de Ryan.

—Claro que si… entonces… ¿Por qué ahora mismo no me estas mirando a los ojos? No te sigas engañando —Sentí su tibia y suave mano sobre mi rostro helado, lentamente giró mi rostro y me hizo mirar directo a sus ojos brillantes.

—Es que… tú no tienes idea —Susurré con la voz quebrada. Sentía que pronto iba a llorar, pero debía ser fuerte. Como detestaba ser tan… demostrativa con mis sentimientos.

— ¿De que hablas? —Enarcó una ceja con ternura, quería comprenderme y sabía que si le contaba el me apoyaría, pero era tan difícil confesar lo que sentía.

—Hay razones por las cuales… no he querido hablar contigo —Seguía hablando entre susurros y eso hacía peor la situación.

— ¿Significa que si las hay? —Alejó su mano de mi rostro, se lo había estado ocultando hace tanto tiempo. Él
siempre trato de sacar alguna explicación, pero yo solía negarlo en cada momento.

Asentí con el rostro y volví a girar mi rostro, era cuando comenzaba a darme vergüenza mirarlo.

—Entonces… dime, ya no quiero seguir esperando por ello —Sentí su voz tan fría como una piedra, de seguro estaba molesto conmigo y era de saberlo, en su posición… yo igual lo estaría.

—Es desde esa vez que me invitaste a cenar —Comencé con la cabeza aún agachada.

— ¡Lo sabía! —Exclamó— ¡Soy un completo inútil! —Dijo frustrado. Levemente lo miré y escondía su rostro entre las manos.

—Ryan, de verdad, no pienses que no… que no disfruté la cena, de hecho la pasé genial… es solo que… —Ahogó mis palabras.

—Lo se, lo se —Alejó sus extremidades de la cara y me miró con una sonrisa apenada— pensaba que… —Miró hacia el techo y tomó aire— Pensé que te gustaba y… e hice mal las cosas, no sabes como me arrepiento. Traté de besarte… y cuando me alejaste… creí que no eras de las chicas que besaban en la primera cita… ya que me sonreíste y continuaste el resto de la cena como si anda hubiese sucedido… entonces desde ahí que… trato de buscarte… —Apretó los ojos.

—He tratado de hacerte entender que solo… te quiero, pero nada más que como a un amigo, más que nada… como un hermano —Suspiré.

—Lo entiendo… —Volvió a mirarme con los ojos tristes— de verdad lo lamento, no fue mi intención incomodarte, de verdad —Me hablaba con la voz suplicante.

—No te preocupes —Sonreí sin ánimos— tampoco fue mi intención… hacerte creer que te ignoraba —De alguna manera… se sentía bien confesar las cosas, así se arreglaban y no habían malentendidos.

Sonrió con ternura y con ese frío dejo de tristeza, preferí evitar mirarlo… me hacía sentir mal. Nos quedamos en un incómodo silencio, ni uno de los dos tenía más que decir… y ni uno de los dos reaccionaba a dejarnos.

—_________ —Susurró.

— ¿Si? —Lo miré.

—Tu me gustas… —Suspiró en entre medio del susurro mientras no desviaba sus penetrantes y sinceros ojos de los míos.

— ¡________! ¡¿Vas a venir o no?! —Escuché a esa llamativa voz exclamar detrás de mí. Harry.

Ryan me sonrió sin ánimos.

—Anda —Musitó sin despegar la sonrisa entristecida de sus labios.

Sonreí incómoda y di media vuelta para ir con Harry.

— ¿De que tanto hablabas con Ryan? —Preguntó en seco y sin mirarme cuando escuchamos la puerta de la habitación de su hermano cerrarse.

—De nada importante… ¿Por? —Susurré aún con las últimas palabras de Ryan vagando por mi cabeza.

—Hace rato que los vi en medio del pasillo, estaba tan serio… ¿Acaso no vas a contarme? —Averiguó con seriedad.

—Ah, ahora debo contarte todo ¿Desde cuando? —Carcajeé, ¿Por qué le interesaba tanto saber?

—No lo sé, es que… no me gusta que pases mucho tiempo con él… es que… le gustas —Me miró con una expresión burlona.

¡¿El lo sabía?! ¡¿Cómo diablos no me había contado?!

— ¡¿Qué?! —Exclamé, no por la sorpresa sino porque me lo había ocultado— Quiero decir —Bajé el volumen de voz y lo miré con una sonrisa, quería describir porqué su interés— ¿A Ryan le gusto? ¿Enserio? —Sonreí nuevamente.

—Estem… he… si —Tartamudeó visiblemente nervioso—Dia*blos, no debía habértelo dicho.

— ¡No! No, no… Eso… es, lindo de su parte, no lo sabía ¿Crees que haríamos linda pareja? Ryan y yo… —Musité tranquila. Estaba dando resultado… Las expresiones de Harry cada vez se iban volviendo más serias y molestas.

— ¿Tu y mi mejor amigo? —Arqueó una ceja con desagrado— No, no… horrible, mas le vale que se aleje de ti —Me miró serio a los ojos.

— ¿Y por qué? Tu tienes tu novia… ¿No debería yo tener un chico? —Susurré.

—Llega a tocarte tan solo un pelo y está muerto —Me miró directamente a los ojos.