Hoola!! Solo quería recordarles que ya no escribiré mas novelas en este blog, ya no podre subir novelas aquí, pero les dejo este link en esta nueva pagina estoy subiendo nuevas novelas y estoy terminando la novela que deje incompleta en esta pagina que se llama "In Another Life", en la nueva pagina ya esta terminada esta novelas, para las que quieran leerla :), aquí les dejo el link para que entren y lean mis nuevas novelas
LINK: http://www.wattpad.com/user/Vaaleria28
Las quiero! :) besos
Novelas de Harry Styles
jueves, 23 de enero de 2014
jueves, 26 de septiembre de 2013
In Another Life
Capitulo 23--FINAL </3
— ¡______! —Exclamó mi hermana apareciendo en el cuarto con el rostro transformado de preocupación— ¡¡Dios! ¿Qué diablos es lo que ocurre? —Me tomó de los brazos y buscó mi mirada con desesperación— Estás temblando… Vamos _______, dime que es lo que sucede —Nunca la había visto tan preocupada.
—Harry… Se llevaron a Harry al hospital, Daphne —Y nuevamente las lágrimas en mis mejillas resbalan con peso.
Desesperada, asustada… avisamos a la familia y localizamos a alguien que tuviera idea de cual era el hospital al cual lo habían trasladado.
Apenas el motor del vehículo de mi hermana, tiré de la puerta y salí corriendo hacia el interior del gran edificio.
No fue difícil encontrar la habitación, afuera de aquella estaba lleno de jóvenes.
—_______ —Sollozó Stacy al verme llegar.
— ¿Dónde está? —Ni si quiera me fijé en sus ojos, no hacía más que mirar a los alrededores y poder entrar a ver su rostro de una sola vez.
—No puedes entrar amiga, está en urgencias —Me abrazó y yo la separé enseguida.
— ¡NO! ¡Maldita sea! ¡Tengo que entrar ahora! —Grité furiosa.
—_______, tranquila… Saldrá bien ¿Si? —Me sonrió levemente, trataba de calmar mis nervios, mi miedo y mi pena, pero después de todo sería en vano.
—Quiero verlo —Sollocé arrojándome en sus brazos y sin esperar un segundo más, nuevamente estaba llorando.
Una hora transcurrida y nada… la gente comenzaba a abandonar el lugar y solo quedábamos la familia, mi hermana, mis padres, Stacy y yo.
Una hora más y… nada.
Dos horas más… y seguíamos sin noticias.
—Amiga, ya tengo que irme —Me susurró con la voz seca.
—Está bien, descuida —Sonreí sin ánimos y volví a mirar el suelo.
Sentí sus brazos rodear mi cuerpo, entregándome cariño y confianza, y no era la suficiente.
La vi alejarse y me quedé sentada sola en una fila de bancas, no quería estar con nadie, solo quería estar en silencio, pensar en él y rezar a dios para que le diera fuerzas y pudiera continuar conmigo, a mi lado.
Un hombre de delantal blanco se acercaba por el pasillo y todos nos pusimos de pie.
— ¿Cómo está? —Fui la primera en preguntar, al estar mas cerca.
Solo me miró con frialdad y se acercó a los padres.
— ¿Cómo está mi hijo? —Preguntó enseguida Pattie y mi dolor aumentaba al verla a los ojos rojos y cansados.
—Me tome informales que no se encuentra en buenas condiciones —Musitó sin expresión alguna— Tratamos se estabilizarlo y haremos lo que se pueda.
— ¿Podemos verlo? —Rogué con la voz quebrada.
—Está Muy delicado —Agregó mirándome serio.
—Solo queremos verlo —Pidió Pattie con la voz ahogada.
El hombre de aspecto duro y frío agachó el rostro y suspiró.
—Que sean solo unos segundos. Síganme —Todos comenzaron a caminar, menos yo, quien me quedé estática en el pasillo. Lo quería solo para mí.
Todos entraron y Ryan se quedó atrás para esperarme.
— ¿No vienes? —Me miró con los ojos llorosos.
Solo negué con la cabeza.
—Luego voy yo —Susurré.
Y entró en la sala. Me quedé sola y esperé impaciente caminando con las piernas temblorosas de un lado a otro.
—Saldrá bien, saldrá bien —Escuché a lo lejos la voz del padre. Ya salían.
Todos salieron y se fueron sin importar mi presencia a la cafetería de la clínica. La mayoría se encontraban agotados, soñolientos, pero se quedarían todo el tiempo que fuese necesario.
Ryan se acercó con las manos escondidas en los bolsillos y besó mi frente para dejarme frente a la puerta de la habitación.
Tomé aire y empujé la puerta para entrar en un cálido cuarto… y ahí estaba él, estirado en la cama de sábanas blancas y limpias. Me acerqué con cuidado y las lágrimas hicieron su aparición en el momento en que lo vi conectado a un respirador artificial. Aún así, con vendas, parches por todo su rostro y los labios tajados… sus ojos cerrados hacían verlo calmado y tranquilo.
Acaricié uno de sus brazos desnudos y sonreí levemente entre tanto llanto… ¿Acaso era mi culpa? ¿Su desesperación al seguirme lo había llevado a esto? Y no había duda.
—Harry… —Sollocé agachándome y apoyando mi cabeza en su pecho. Ahí estaba su corazón, latiendo lentamente, pero dándome esperanzas y haciéndome saber que él aún seguía conmigo— No me dejes sola, por favor —Las lágrimas rodaban y rodaban por mis mejillas.
Era increíble como hasta podía sentir una de sus frágiles acariciando mi cabello en un lento movimiento. Me separé con cuidado y mi corazón se petrificó al ver sus ojos débilmente abiertos… no había sido solo mi imaginación.
—Harry —Dije en un sollozo interminable, con una leve sonrisa sorpresiva y alegre dibujada en mi húmedo rostro.
Solo sonrió con debilidad y noté como sus ojos de a poco se iban inundando en lágrimas.
—_______… —Musitó con los labios cansados, débiles y dolorosos.
—Shh, no, no hables —Sonreí y acaricié su tibio rostro— no hagas ni un tipo de esfuerzo, está bien ¿Si? ¿Tranquilo? —Sonreí conmocionada.
—No —Susurró— Tienes que escucharme —Sollozó.
Movió dificultosamente la mano y atrapó la mía apoyada en el suave acolchado.
—No siento mis piernas… y con suerte logro mover mis manos. Mi cuerpo está débil y mi corazón casi ya no palpita —Susurró cerrando los ojos y una lágrima corrió por su cien.
—Pero es temporal, verás que luego de días… volverás a estar en pie, seguramente quejándote de la rutina —Carcajeé con la voz quebrada y disfrazando molestia, no era un buen momento para andar con los pensamientos negativos.
—Tengo que decirte algo —Y nuevamente los dos ojos iluminados en su rostro se acoplaron a los míos.
Sentí una puntada en el corazón y me preparé psicológicamente para escuchar fuese lo que fuese.
—Yo… yo si te amo _______ —Sollozó apretando mi mano derecha con las pocas fuerzas que recorrían su cuerpo.
Sentía que el aire me faltaba, que mi mundo se detenía y no había más música que un te amo de corazón, saliendo de sus cálidos labios. Volvía a derramar lágrimas.
—Te amo y no se como pude ocultarlo y negarlo tantas veces, me siento un completo inútil… y ahora…ya es tiempo de que lo sepas, de que siempre y para siempre te amaré. Estoy enamorado de ti _______ —Me miraba con los ojos hundidos en lágrimas y más sinceros y profundos que nunca— Lamento haberte hecho sufrir amor, de verdad que no quería, sentía que no era indicado, pero es que ya no puedo resistir más… Te amo y ahora que lo se y lo confieso —Sollozó elevando una mano para alcanzar mi mejilla y acariciarla con ternura
— ¿Hablas enserio? —Sollocé de felicidad
Solo sonrió con debilidad, pero aún así dulce y cariñoso. Con su temblorosa extremidad sujetando mi rostro… me fue acercando pacíficamente, sin apresuro, a su rostro.
—Te amo —Susurró sobre mis labios y mi cuerpo se estremeció enseguida. Las mariposas iban y volvían, los nervios no parecían querer desaparecer y con su mano sujeta a la mía, parecía volar al país de nunca jamás.
Sus labios volvían a capturar a los míos, con esa exquisita sensación de amor y me sentía orgullosa y enormemente feliz al poder afirmarlo sin temor alguno. Suave, exquisito, delicioso y placentero jugaba con mis labios, a pesar de ser uno de los momentos más dolorosos, era el más dulce y sincero, era el beso que sellaba nuestro amor.
— Te amo demasiado Harry —Susurré sobre sus labios.
Pasaron dos semanas desde el accidente y Harry estaba mejor que nunca. Con el traspaso de los días Harry me pidió ser su novia y obviamente como me podía negar si era lo mas hermoso que pudo pasarme, el amor de mi vida.
Un mes después.
Estirada en mi acolchado, Escuchando música mientras veía fotos mías y de Harry
Juntos. Sonreia cada ves que las miraba, pero en especial una que nos habíamos sacado en el hospital donde nos encontrábamos dando un beso.
—Te tengo algo —Apareció la voz de Ryan por algún rincón de mi habitación.
Me senté en la cama y le sonreí.
— ¿Qué es? —Pregunté con curiosidad al verlo jugar con un papel en las manos.
Se sentó a mi lado y me entregó la hoja.
—Lo encontré en su habitación ¿Recuerdas que para tu cumpleaños todos escribimos algo para ti y Harry rasgó la esquina donde el había escrito? —Sonrió emocionado.
Solo asentí y desdoblé la hoja de papel.
“No me agrada que crezcas, te vuelvas más madura y yo sigo siendo un niño de cinco años, pero no puedo hacer nada, aunque… con los años te vuelves más linda. Ya tienes 17… y no hallo el momento en el que me vea todo un adulto, con mi propia casa, mis hijos… y tú como la madre de ellos ¿Te imaginas? Que divertido sería, así que no te sorprendas si un día de estos te pido matrimonio.
Gracias por ser la mejor _______ y de verdad lamento todos esos momentos en los que te hice enfadar, pero debes saber que me agrada verte enojada, no lo sé, solo me divierte. Espero que siempre estés ahí, no tienes la idea que me haces falta día tras día… se podría decir que te amo, tu comprendes.
Sigue siendo por siempre la graciosa, simpática, tierna, dulce, gruñona e insoportable que eres, hahaha.
_______ y Harry por siempre”
—Esto… esto… parece más una carta para una novia… —Reí con felicidad y a la vez emoción.
—Es que él siempre te amó —Sonrió con un dejo nostalgia y me refugió en sus brazos.
Últimamente, Desde que Harry salió del hospital yo y Ryan estamos muy unidos digamos que ahora el es mi mejor amiga ya que Harry es mas que eso.
— ¿Quieres algo de beber? —Susurré y me puse de pie, más ni si quiera alancé a escuchar su respuesta cuando todo mi alrededor comenzó a girar a gran velocidad y pronto… mi vista se nubló.
—_______ —Se escuchaba un gran eco en una inmensa oscuridad ¿Qué rayos?
Era una sensación totalmente desesperante, mis ojos pedían a gritos abrirse y el intento por hacerlo resultaba en vano, mi cuerpo parecía estar congelado y la voz de poca intensidad llamándome me obligaba a moverme, sintiéndome frustrada al no obtener ni un resultado.
—_______ —Y ahora era mucho más clara, nítida.
Por fin volví a respirar, luego de haberme sentido perdida en un agujero negro.
—Dios… ¿Estás bien? Me diste un buen susto —Suspiró aliviado.
— ¿Qué pasó? —Inhalé y exhalé confundida.
—Te desmayaste —Susurró con los ojos fijos en los míos.
Me quedé en silencio, había olvidado… o mejor dicho, ocultado decirle a los de mí alrededor que traía mareos hace varios días seguidos.
—_______… —El tono de su voz, serio y parecido al de un padre, me hacía sentir en aprietos— Necesito que me digas algo, y no me ocultes la verdad —Se puso se pie, y se hincó delante de mí para poder mirarme a los ojos y asegurarse con ello si estaba mintiendo o no— ¿Tuviste relaciones con Harry? — OKAY, no esperaba ESE tipo de preguntas, había sido muy directo y eso me hacía sentir incómoda. ¿Cómo diablos espera a que le responda algo así?
Lo miré con grandes ojos y el carcajeó. Mis mejillas ardían y supuse lo roja que debía de estar.
— ¡Ryan! —Exclamé nerviosa— ¡Ja! Como se te ocurre, yo y Harry… en eso… haha, tienes un ¡GRAN SENTIDO DEL…! —Y guardé silencio cuando me atacó con su mirada perversa y traviesa, ¿Era tan obvia? Rodé mis ojos y suspiré— Está bien, si, si pasó —Musité totalmente incómoda y ocultando mi mirada en el suelo.
—Era de suponerlo —Carcajeó— Ven, vamos.
Me tomó de una mano y salimos en dirección a una farmacia, ya veía lo que se me venía encima.
***
Salí del baño con el corazón en la boca y le entregué la pequeña barra a Ryan.
—Solo dilo —Musité visiblemente nerviosa y cerré mis ojos esperando un “Positivo” o “Negativo”
Luego de un gran momento de silencio, en el que los tambores de fondo, no eran más que el sonido desesperado de mi corazón Ryan movió los labios.
—Felicidades —Sonrió— Serán padres.
— No podía creerlo en verdad Harry y yo padres? DIOS SANTO! NUNCA ME LO HABIA IMAGINADO NISIQUIERA PENSADO. Salí de mis pensamientos cuando Harry me llamaba. Si el estaba ahí parado en la puerta tan hermoso como siempre.
— Si? — Dije con una gran sonrisa y a la ves un poco de timidez —
— Podemos hablar? — pregunto con una sonrisa —
— Claro ven — dije haciéndole una seña para que se sentara junto a mi —
— Mmm mejor los dejo solos — dijo ryan —
— Antes de que hables hay algo demasiado importante que debo decirte — dije con seriedad —
— Mmm okey — Dijo con un poco de preocupación ante mi actitud —
— Bu..buee..Buenoo..Haa..rry .. — dije tartamudeando — Esto no es fácil de decir no se como lo vallas a tomar, solo espero que bien y que me apoyes.
Estoy embarazada — Dije con demasiado nerviosismo — a la ves pude notar que su rostro mostraba una gran sonrisa? si una sonrisa pero mas que eso en un abrir de ojos se encontraba besándome.
— Es enserio amor!? — Pregunto con un gran entusiasmo y a la ves una gran felicidad — Te prometo, que te voy a acompañar siempre y juntos tendremos a nuestro bebe — dijo mostrando su bella sonrisa y dejando a la vista su perfecta dentadura —
— Claro, juntos lo cuidaremos Tesoro y le daremos todo nuestro amor. — dije con una gran felicidad —
***
Dos años después.
En este tiempo Harry y yo estamos mas felices que Nunca después de que Jared llego a nuestras vidas nos Unimos mas que decidimos dar el siguiente paso. SI! Harry me pidió que sea su esposa la mujer que lo acompañe toda su vida y yo por supuestamente como negarme era el hombre de mi vida y el me hacia sentir tan protegida y tan feliz. Solo espero que sigamos juntos mas que nunca y que nadie pueda Romper nuestro amor.
Y así es como Yo y mi mejor amigo terminamos siendo uno del otro.
{♥}THE END{♥}
— ¡______! —Exclamó mi hermana apareciendo en el cuarto con el rostro transformado de preocupación— ¡¡Dios! ¿Qué diablos es lo que ocurre? —Me tomó de los brazos y buscó mi mirada con desesperación— Estás temblando… Vamos _______, dime que es lo que sucede —Nunca la había visto tan preocupada.
—Harry… Se llevaron a Harry al hospital, Daphne —Y nuevamente las lágrimas en mis mejillas resbalan con peso.
Desesperada, asustada… avisamos a la familia y localizamos a alguien que tuviera idea de cual era el hospital al cual lo habían trasladado.
Apenas el motor del vehículo de mi hermana, tiré de la puerta y salí corriendo hacia el interior del gran edificio.
No fue difícil encontrar la habitación, afuera de aquella estaba lleno de jóvenes.
—_______ —Sollozó Stacy al verme llegar.
— ¿Dónde está? —Ni si quiera me fijé en sus ojos, no hacía más que mirar a los alrededores y poder entrar a ver su rostro de una sola vez.
—No puedes entrar amiga, está en urgencias —Me abrazó y yo la separé enseguida.
— ¡NO! ¡Maldita sea! ¡Tengo que entrar ahora! —Grité furiosa.
—_______, tranquila… Saldrá bien ¿Si? —Me sonrió levemente, trataba de calmar mis nervios, mi miedo y mi pena, pero después de todo sería en vano.
—Quiero verlo —Sollocé arrojándome en sus brazos y sin esperar un segundo más, nuevamente estaba llorando.
Una hora transcurrida y nada… la gente comenzaba a abandonar el lugar y solo quedábamos la familia, mi hermana, mis padres, Stacy y yo.
Una hora más y… nada.
Dos horas más… y seguíamos sin noticias.
—Amiga, ya tengo que irme —Me susurró con la voz seca.
—Está bien, descuida —Sonreí sin ánimos y volví a mirar el suelo.
Sentí sus brazos rodear mi cuerpo, entregándome cariño y confianza, y no era la suficiente.
La vi alejarse y me quedé sentada sola en una fila de bancas, no quería estar con nadie, solo quería estar en silencio, pensar en él y rezar a dios para que le diera fuerzas y pudiera continuar conmigo, a mi lado.
Un hombre de delantal blanco se acercaba por el pasillo y todos nos pusimos de pie.
— ¿Cómo está? —Fui la primera en preguntar, al estar mas cerca.
Solo me miró con frialdad y se acercó a los padres.
— ¿Cómo está mi hijo? —Preguntó enseguida Pattie y mi dolor aumentaba al verla a los ojos rojos y cansados.
—Me tome informales que no se encuentra en buenas condiciones —Musitó sin expresión alguna— Tratamos se estabilizarlo y haremos lo que se pueda.
— ¿Podemos verlo? —Rogué con la voz quebrada.
—Está Muy delicado —Agregó mirándome serio.
—Solo queremos verlo —Pidió Pattie con la voz ahogada.
El hombre de aspecto duro y frío agachó el rostro y suspiró.
—Que sean solo unos segundos. Síganme —Todos comenzaron a caminar, menos yo, quien me quedé estática en el pasillo. Lo quería solo para mí.
Todos entraron y Ryan se quedó atrás para esperarme.
— ¿No vienes? —Me miró con los ojos llorosos.
Solo negué con la cabeza.
—Luego voy yo —Susurré.
Y entró en la sala. Me quedé sola y esperé impaciente caminando con las piernas temblorosas de un lado a otro.
—Saldrá bien, saldrá bien —Escuché a lo lejos la voz del padre. Ya salían.
Todos salieron y se fueron sin importar mi presencia a la cafetería de la clínica. La mayoría se encontraban agotados, soñolientos, pero se quedarían todo el tiempo que fuese necesario.
Ryan se acercó con las manos escondidas en los bolsillos y besó mi frente para dejarme frente a la puerta de la habitación.
Tomé aire y empujé la puerta para entrar en un cálido cuarto… y ahí estaba él, estirado en la cama de sábanas blancas y limpias. Me acerqué con cuidado y las lágrimas hicieron su aparición en el momento en que lo vi conectado a un respirador artificial. Aún así, con vendas, parches por todo su rostro y los labios tajados… sus ojos cerrados hacían verlo calmado y tranquilo.
Acaricié uno de sus brazos desnudos y sonreí levemente entre tanto llanto… ¿Acaso era mi culpa? ¿Su desesperación al seguirme lo había llevado a esto? Y no había duda.
—Harry… —Sollocé agachándome y apoyando mi cabeza en su pecho. Ahí estaba su corazón, latiendo lentamente, pero dándome esperanzas y haciéndome saber que él aún seguía conmigo— No me dejes sola, por favor —Las lágrimas rodaban y rodaban por mis mejillas.
Era increíble como hasta podía sentir una de sus frágiles acariciando mi cabello en un lento movimiento. Me separé con cuidado y mi corazón se petrificó al ver sus ojos débilmente abiertos… no había sido solo mi imaginación.
—Harry —Dije en un sollozo interminable, con una leve sonrisa sorpresiva y alegre dibujada en mi húmedo rostro.
Solo sonrió con debilidad y noté como sus ojos de a poco se iban inundando en lágrimas.
—_______… —Musitó con los labios cansados, débiles y dolorosos.
—Shh, no, no hables —Sonreí y acaricié su tibio rostro— no hagas ni un tipo de esfuerzo, está bien ¿Si? ¿Tranquilo? —Sonreí conmocionada.
—No —Susurró— Tienes que escucharme —Sollozó.
Movió dificultosamente la mano y atrapó la mía apoyada en el suave acolchado.
—No siento mis piernas… y con suerte logro mover mis manos. Mi cuerpo está débil y mi corazón casi ya no palpita —Susurró cerrando los ojos y una lágrima corrió por su cien.
—Pero es temporal, verás que luego de días… volverás a estar en pie, seguramente quejándote de la rutina —Carcajeé con la voz quebrada y disfrazando molestia, no era un buen momento para andar con los pensamientos negativos.
—Tengo que decirte algo —Y nuevamente los dos ojos iluminados en su rostro se acoplaron a los míos.
Sentí una puntada en el corazón y me preparé psicológicamente para escuchar fuese lo que fuese.
—Yo… yo si te amo _______ —Sollozó apretando mi mano derecha con las pocas fuerzas que recorrían su cuerpo.
Sentía que el aire me faltaba, que mi mundo se detenía y no había más música que un te amo de corazón, saliendo de sus cálidos labios. Volvía a derramar lágrimas.
—Te amo y no se como pude ocultarlo y negarlo tantas veces, me siento un completo inútil… y ahora…ya es tiempo de que lo sepas, de que siempre y para siempre te amaré. Estoy enamorado de ti _______ —Me miraba con los ojos hundidos en lágrimas y más sinceros y profundos que nunca— Lamento haberte hecho sufrir amor, de verdad que no quería, sentía que no era indicado, pero es que ya no puedo resistir más… Te amo y ahora que lo se y lo confieso —Sollozó elevando una mano para alcanzar mi mejilla y acariciarla con ternura
— ¿Hablas enserio? —Sollocé de felicidad
Solo sonrió con debilidad, pero aún así dulce y cariñoso. Con su temblorosa extremidad sujetando mi rostro… me fue acercando pacíficamente, sin apresuro, a su rostro.
—Te amo —Susurró sobre mis labios y mi cuerpo se estremeció enseguida. Las mariposas iban y volvían, los nervios no parecían querer desaparecer y con su mano sujeta a la mía, parecía volar al país de nunca jamás.
Sus labios volvían a capturar a los míos, con esa exquisita sensación de amor y me sentía orgullosa y enormemente feliz al poder afirmarlo sin temor alguno. Suave, exquisito, delicioso y placentero jugaba con mis labios, a pesar de ser uno de los momentos más dolorosos, era el más dulce y sincero, era el beso que sellaba nuestro amor.
— Te amo demasiado Harry —Susurré sobre sus labios.
Pasaron dos semanas desde el accidente y Harry estaba mejor que nunca. Con el traspaso de los días Harry me pidió ser su novia y obviamente como me podía negar si era lo mas hermoso que pudo pasarme, el amor de mi vida.
Un mes después.
Estirada en mi acolchado, Escuchando música mientras veía fotos mías y de Harry
Juntos. Sonreia cada ves que las miraba, pero en especial una que nos habíamos sacado en el hospital donde nos encontrábamos dando un beso.
—Te tengo algo —Apareció la voz de Ryan por algún rincón de mi habitación.
Me senté en la cama y le sonreí.
— ¿Qué es? —Pregunté con curiosidad al verlo jugar con un papel en las manos.
Se sentó a mi lado y me entregó la hoja.
—Lo encontré en su habitación ¿Recuerdas que para tu cumpleaños todos escribimos algo para ti y Harry rasgó la esquina donde el había escrito? —Sonrió emocionado.
Solo asentí y desdoblé la hoja de papel.
“No me agrada que crezcas, te vuelvas más madura y yo sigo siendo un niño de cinco años, pero no puedo hacer nada, aunque… con los años te vuelves más linda. Ya tienes 17… y no hallo el momento en el que me vea todo un adulto, con mi propia casa, mis hijos… y tú como la madre de ellos ¿Te imaginas? Que divertido sería, así que no te sorprendas si un día de estos te pido matrimonio.
Gracias por ser la mejor _______ y de verdad lamento todos esos momentos en los que te hice enfadar, pero debes saber que me agrada verte enojada, no lo sé, solo me divierte. Espero que siempre estés ahí, no tienes la idea que me haces falta día tras día… se podría decir que te amo, tu comprendes.
Sigue siendo por siempre la graciosa, simpática, tierna, dulce, gruñona e insoportable que eres, hahaha.
_______ y Harry por siempre”
—Esto… esto… parece más una carta para una novia… —Reí con felicidad y a la vez emoción.
—Es que él siempre te amó —Sonrió con un dejo nostalgia y me refugió en sus brazos.
Últimamente, Desde que Harry salió del hospital yo y Ryan estamos muy unidos digamos que ahora el es mi mejor amiga ya que Harry es mas que eso.
— ¿Quieres algo de beber? —Susurré y me puse de pie, más ni si quiera alancé a escuchar su respuesta cuando todo mi alrededor comenzó a girar a gran velocidad y pronto… mi vista se nubló.
—_______ —Se escuchaba un gran eco en una inmensa oscuridad ¿Qué rayos?
Era una sensación totalmente desesperante, mis ojos pedían a gritos abrirse y el intento por hacerlo resultaba en vano, mi cuerpo parecía estar congelado y la voz de poca intensidad llamándome me obligaba a moverme, sintiéndome frustrada al no obtener ni un resultado.
—_______ —Y ahora era mucho más clara, nítida.
Por fin volví a respirar, luego de haberme sentido perdida en un agujero negro.
—Dios… ¿Estás bien? Me diste un buen susto —Suspiró aliviado.
— ¿Qué pasó? —Inhalé y exhalé confundida.
—Te desmayaste —Susurró con los ojos fijos en los míos.
Me quedé en silencio, había olvidado… o mejor dicho, ocultado decirle a los de mí alrededor que traía mareos hace varios días seguidos.
—_______… —El tono de su voz, serio y parecido al de un padre, me hacía sentir en aprietos— Necesito que me digas algo, y no me ocultes la verdad —Se puso se pie, y se hincó delante de mí para poder mirarme a los ojos y asegurarse con ello si estaba mintiendo o no— ¿Tuviste relaciones con Harry? — OKAY, no esperaba ESE tipo de preguntas, había sido muy directo y eso me hacía sentir incómoda. ¿Cómo diablos espera a que le responda algo así?
Lo miré con grandes ojos y el carcajeó. Mis mejillas ardían y supuse lo roja que debía de estar.
— ¡Ryan! —Exclamé nerviosa— ¡Ja! Como se te ocurre, yo y Harry… en eso… haha, tienes un ¡GRAN SENTIDO DEL…! —Y guardé silencio cuando me atacó con su mirada perversa y traviesa, ¿Era tan obvia? Rodé mis ojos y suspiré— Está bien, si, si pasó —Musité totalmente incómoda y ocultando mi mirada en el suelo.
—Era de suponerlo —Carcajeó— Ven, vamos.
Me tomó de una mano y salimos en dirección a una farmacia, ya veía lo que se me venía encima.
***
Salí del baño con el corazón en la boca y le entregué la pequeña barra a Ryan.
—Solo dilo —Musité visiblemente nerviosa y cerré mis ojos esperando un “Positivo” o “Negativo”
Luego de un gran momento de silencio, en el que los tambores de fondo, no eran más que el sonido desesperado de mi corazón Ryan movió los labios.
—Felicidades —Sonrió— Serán padres.
— No podía creerlo en verdad Harry y yo padres? DIOS SANTO! NUNCA ME LO HABIA IMAGINADO NISIQUIERA PENSADO. Salí de mis pensamientos cuando Harry me llamaba. Si el estaba ahí parado en la puerta tan hermoso como siempre.
— Si? — Dije con una gran sonrisa y a la ves un poco de timidez —
— Podemos hablar? — pregunto con una sonrisa —
— Claro ven — dije haciéndole una seña para que se sentara junto a mi —
— Mmm mejor los dejo solos — dijo ryan —
— Antes de que hables hay algo demasiado importante que debo decirte — dije con seriedad —
— Mmm okey — Dijo con un poco de preocupación ante mi actitud —
— Bu..buee..Buenoo..Haa..rry
Estoy embarazada — Dije con demasiado nerviosismo — a la ves pude notar que su rostro mostraba una gran sonrisa? si una sonrisa pero mas que eso en un abrir de ojos se encontraba besándome.
— Es enserio amor!? — Pregunto con un gran entusiasmo y a la ves una gran felicidad — Te prometo, que te voy a acompañar siempre y juntos tendremos a nuestro bebe — dijo mostrando su bella sonrisa y dejando a la vista su perfecta dentadura —
— Claro, juntos lo cuidaremos Tesoro y le daremos todo nuestro amor. — dije con una gran felicidad —
***
Dos años después.
En este tiempo Harry y yo estamos mas felices que Nunca después de que Jared llego a nuestras vidas nos Unimos mas que decidimos dar el siguiente paso. SI! Harry me pidió que sea su esposa la mujer que lo acompañe toda su vida y yo por supuestamente como negarme era el hombre de mi vida y el me hacia sentir tan protegida y tan feliz. Solo espero que sigamos juntos mas que nunca y que nadie pueda Romper nuestro amor.
Y así es como Yo y mi mejor amigo terminamos siendo uno del otro.
{♥}THE END{♥}
In Another Life
Cap 22:
Como estábamos en el entretecho, la música de la fiesta se escuchaba con poca intensidad, por lo que el silencio abundaba y dejó que escucháramos con claridad un ruidoso trueno y luego la lluvia. Las gotas golpeaban con fuerzas la ventana y parecían querer romper el tejado para inundarnos. El viento, la lluvia, relámpagos y truenos, no me hacían sentir más que protegida entre los brazos de Harry. Aún seguíamos desnudos, tapados solamente por una frazada y sentía a mi cuerpo más tibio que nunca, no habitaba el frío.
Suspiré suavemente y levanté mi rostro para poder mirar a harry directo a los ojos. Sonrió con ternura y acarició mi majilla con su mano derecha.
Era el momento, era el instante perfecto para decirle a Harry la palabra más importante que podría decir, esa palabra tan corta, pero tan grande a la vez, la que deja una marca en la vida.
—Harry —Susurré con el nerviosismo presente en la voz.
— ¿Si? —Volvió a sonreír al notar que algo trataba de decirle, más no me sentía preparada.
—Hay algo que debes saber —Musité con una leve sonrisa en los labios, tenía tanto miedo, tanto miedo a ser rechazada.
—Esa voz de misterio —Carcajeó mirándome con una divertida expresión— Dime.
—Yo… —Mis ojos por última vez vagaron tranquilos por toda la habitación, preparándome para mi misión— Harry… —Y ahí me encontré con sus hermosos ojos almendrados— Harry… yo te amo —Susurré. Sentí mi cuerpo más liviano y mi conciencia más limpia que nunca, por fin había tenido el valor para decirlo y era una sensación enormemente satisfactoria, pero al cabo de unos segundos, cada espacio dejado en libertad en mi cuerpo, se fue rellenando de nervios interminables.
Creía morir con el paso de los segundos. Miraba concentrada el rostro de Harry, buscando expresiones, algo que me diera un indicio de qué era lo que sentía, pero él decidió quedarse con los ojos idos, inexpresivo total. Parecía que sus oídos se hubiesen estado tapados y no hubiese alcanzado a escuchar mi declaración, era como si aún esperara a que le dijera algo.
—Harry… —Volví a susurrar y esta vez mi voz sonó mas temblorosa que veces anteriores, pero necesitaba saber de una sola vez si él sentía lo mismo.
—_______ —Por fin sus labios se movieron y me indicaron que ya había escapado de su transe.
Me miraba con los ojos tristes y apagados, desesperados y asustados… no era una buena señal.
El silencio volvía reinar en el cuarto y de a poco fui sintiendo como un gran nudo comenzaba a nacer en mi garganta.
—_______ —Musitó con voz fúnebre, me tomó con cuidado y se sentó para volver a enfrentarme con mayor comodidad y hacerme saber lo delicado que podía ser el tema— Sabes que te quiero, que te adoro ¿Verdad? —Dejó ver sus pequeños dientes en una leve sonrisa, la cual al segundo, ya había desaparecido.
Asentí con un dejo de esperanza e iluminación en mi corazón, quizá no sería tan malo.
Apoyó sus manos en mis hombros, las deslizó hacia arriba, por mi cuello hasta llegar a tomar de mis mejillas y sonrió al mirar mis ojos brillantes.
—… Pero amar… es un sentimiento muy grande —Susurró con la voz firme. Estaba siendo sincero.
Sentí como el aire brillaba por su ausencia en mis pulmones y como mi corazón comenzaba a desvanecerse. ¡¿Cómo diablos pude haber sido tan estúpida?! ¡Nunca debí de haberle dicho! ¡Estúpida niña con ilusiones! Debí de haber guardado silencio.
Mis ojos se cubrieron de lágrimas y agaché el rostro humillado, ¿Cómo se suponía que lo miraría a los ojos desde ahora en adelante?
—_______… Por favor, no me mal interpretes, lo que sientes es hermoso, pero se supone que solo es… lo mismo que siento yo ¿No? No me ves con otros ojos ¿Verdad? —Y ya lo había entendido. ¡Se había dado cuenta! Su voz cantaba con desesperación y yo no hice más que tirar la sábana hacia atrás y salir del acolchado para tomar toda mi ropa y poner en su lugar a cada prenda— ¡No! No, no, no… oye ¿Qué sucede? _______ —Salió exaltado de la cama y con rapidez llegó hasta a mí para tomarme de un brazo y no dejarme escapar.
Con el corazón quebrado y herido, humillada y molesta quité su brazo de encima, ni que me tocara quería.
Mientras me vestía, sentía como las lágrimas, que inundaban en su totalidad a mis ojos, comenzaron a correr cargadas de odio por mis mejillas.
Estaba lista y tomé mi chaqueta apresurada para salir del cuarto, pero nada iba a ser tan fácil, Harry había tomado mucho menos tiempo que yo y ya se encontraba vestido impidiéndome el paso.
—Vamos, tenemos que hablar —Ni su voz desesperada me haría mirarlo a los ojos, me sentía tan usada. Ahora era cuando entendía porqué Harry siempre prefería la clase de chica; Jessica.
Seguía en silencio, tratando de no romper en llanto, tarea cual ya comenzaba a tornarse dificultosa.
—Mírame —Susurró tomando mi rostro entre sus confusas manos y me obligó, con delicadeza, a mirarlo a los ojos— _______… ¿Estás llorando? —Cada vez iba sorprendiéndose más, eran muchas las sorpresas y aún no acababan— ¿Qué tratas de decir con todo esto? —Su voz estaba ahoga y yo no podía creer como diablos no comprendía que era lo que sucedía— ¡Háblame! ¡¿Acaso estás enamorada de mí?! —Exclamó furioso al no obtener ni una respuesta de mi persona.
Y otro puñetazo a mi corazón, ¿El no estaba enamorado de mí? ¿Él no sentía lo mismo? Empiezo a maldecidme por ser tan ingenua.
— ¡_______! —Gritó en medio de una pataleta.
— ¡Ya déjame! —Devolví el grito y el mío lo superaba— ¿Qué si acaso estoy enamorada de ti? ¿Eso me estás preguntando? ¡Maldita sea! —BOOM. Había explotado el llanto, ya no lo resistiría ni un segundo más— ¡Estoy enamorada de ti desde los siete años! ¡DESDE LOS SIETE! ¡DIABLOS! ¡¿Cómo ES QUE NUNCA TE DISTE CUENTA?! —Grité a toda voz, sin importarme que sus ojos reflejaran confusión y estupefacción.
Luego de haberme desahogado con unos cortos gritos, me quedé con los ojos pegados en él, no se atrevía a mirarme. Era uno de los momentos más incómodos en mi vida, pero por fin podía decirle todo de una vez.
—Hiciste el amor conmigo… ¿Sabes lo que significa Harry Styles? —Sollocé recordando ambos momentos, cada beso, cada caricia.
Tragó saliva y me miró sin palabras en la boca.
—Pensé que… pensé que lo hacías por… por amor —Y nuevamente lloraba sin consolación alguna.
—No estoy enamorado de ti _______ —Susurró posando sus manos en mis brazos y haciéndome entender con la mirada que toda amistad, toda relación entre los dos, había llegado a su fin.
Mis ojos debieron haber estado más rojos de lo normal cuando lo escuché prenunciar con desprecio y sin interés esas crudas palabras.
Me solté de él y lo miré con ahogo en los ojos. Sin esperar más salí corriendo, quería estar lo más lejos posible de él, si era necesario, no verlo más.
Sentí sus gritos llamándome detrás, sus grandes pasos al correr, pero gracias a la multitud logré distraerlo y salir de la casa sin dificultad.
Corría en la oscura noche bajo la lluvia, sin dirección alguna y sin protección, estaba sola, tan sola como me quedaría el resto de mi vida por haber confesado el secreto más grande. Era una gran lección; Hay secretos que eran mejor guardarlos para siempre.
Ni la lluvia lograba cubrir el llanto y al girar mi rostro, me vi parada en medio de una calle vacía, oscura y el miedo comenzaba a inundar mi cuerpo.
Entre el llanto, la desesperación, la angustia y la tenebrosa sensación de peligro, tomé mi teléfono celular y llamé a mi hermana con urgencia, atendió enseguida, quien al escuchar mi voz quebrada y al notar lo cual destrozaba estaba, no tardó en aparecer en la calle.
—Dios, Con que papá y mamá se enteran de esto, te matan ¿Sabes? Y pierdes para siempre la oportunidad de salir a fiestas locas —Dijo divertida. Tenía dos opciones; Una: No se había percatado de mi deplorable estado y Dos: No sería entrometida por primera vez en la vida— ¿Vas a decirme que es lo que sucedió? ¿No creas que soy inocente y no me doy cuenta de lo que te sucede? —Ahám, como lo pensé.
—No quiero hablar —Expresé mas seria que nunca y hasta me asusté cuando vi mi rostro de un verdadero cadáver en el reflejo del vidrio.
Apenas entré a casa, corrí a mi cuarto, cerré la puerta y dejé que el llanto me absorbiera una vez más, ¿Cómo pude haber sido tan inútil? ¡Lo había perdido todo! ¡A mi mejor amigo y a la persona a quien más amaba!
Las fotos pegadas en uno de mis muebles no ayudaban nada, caras divertidas de Harry y mías, cumpleaños, cenas familiares, paseos al campo… una infinidad de actividades cual no serían las mismas con la ausencia de uno.
Mis parpados comenzaban a caerse producto al cansancio, las lágrimas me habían vencido, cuando mi no muy moderno celular comenzó a sonar con imprudencia. Debía de ser harry y para asegurarme, estiré el brazo y agarré el aparato entre mis manos indecisas.
Stacy.
—Hola —Musité con la voz más apagada que nunca. ¿Por qué diablos había contestado? No deseaba hablar con nadie.
— ¡_______! —Exclamó en un doloroso sollozar.
— ¡Dios! Stacy ¿Qué es lo que sucede? —Me senté en la cama, los presentimientos iban y volvían… y cada vez eran más desagradables.
—_______… Harry… Harry… — ¿Harry? ¿Stacy llorando? ¡¿Qué diablos estaba pasando?! No me agrada como escuchaba y todo empeoró cuando pronunció su nombre.
— ¡Stacy! ¡Dime ahora mismo que diablos es lo que sucede! —Exigí con autoridad, tanto merodeo me hacía sufrir y otro nudo comenzaba a crecer intencionalmente cuando no sabía que era lo que ocurría y tenía a mi mejor amiga llorando en el teléfono.
— ¡Se acaban de llevar a Harry de urgencias al hospital! ¡Tuvo un grave accidente en el auto! —Y nuevamente se ahogaba en llanto.
El teléfono cayó al suelo y la batería de este salió disparada en una dirección que no presté atención.
Mis sentidos estaban paralizados y mis manos comenzaban a temblar sin control. Aún sin poder asimilar que era lo que estaba ocurriendo, con dificultad llevé una de mis manos a la boca y grité desesperada.

Como estábamos en el entretecho, la música de la fiesta se escuchaba con poca intensidad, por lo que el silencio abundaba y dejó que escucháramos con claridad un ruidoso trueno y luego la lluvia. Las gotas golpeaban con fuerzas la ventana y parecían querer romper el tejado para inundarnos. El viento, la lluvia, relámpagos y truenos, no me hacían sentir más que protegida entre los brazos de Harry. Aún seguíamos desnudos, tapados solamente por una frazada y sentía a mi cuerpo más tibio que nunca, no habitaba el frío.
Suspiré suavemente y levanté mi rostro para poder mirar a harry directo a los ojos. Sonrió con ternura y acarició mi majilla con su mano derecha.
Era el momento, era el instante perfecto para decirle a Harry la palabra más importante que podría decir, esa palabra tan corta, pero tan grande a la vez, la que deja una marca en la vida.
—Harry —Susurré con el nerviosismo presente en la voz.
— ¿Si? —Volvió a sonreír al notar que algo trataba de decirle, más no me sentía preparada.
—Hay algo que debes saber —Musité con una leve sonrisa en los labios, tenía tanto miedo, tanto miedo a ser rechazada.
—Esa voz de misterio —Carcajeó mirándome con una divertida expresión— Dime.
—Yo… —Mis ojos por última vez vagaron tranquilos por toda la habitación, preparándome para mi misión— Harry… —Y ahí me encontré con sus hermosos ojos almendrados— Harry… yo te amo —Susurré. Sentí mi cuerpo más liviano y mi conciencia más limpia que nunca, por fin había tenido el valor para decirlo y era una sensación enormemente satisfactoria, pero al cabo de unos segundos, cada espacio dejado en libertad en mi cuerpo, se fue rellenando de nervios interminables.
Creía morir con el paso de los segundos. Miraba concentrada el rostro de Harry, buscando expresiones, algo que me diera un indicio de qué era lo que sentía, pero él decidió quedarse con los ojos idos, inexpresivo total. Parecía que sus oídos se hubiesen estado tapados y no hubiese alcanzado a escuchar mi declaración, era como si aún esperara a que le dijera algo.
—Harry… —Volví a susurrar y esta vez mi voz sonó mas temblorosa que veces anteriores, pero necesitaba saber de una sola vez si él sentía lo mismo.
—_______ —Por fin sus labios se movieron y me indicaron que ya había escapado de su transe.
Me miraba con los ojos tristes y apagados, desesperados y asustados… no era una buena señal.
El silencio volvía reinar en el cuarto y de a poco fui sintiendo como un gran nudo comenzaba a nacer en mi garganta.
—_______ —Musitó con voz fúnebre, me tomó con cuidado y se sentó para volver a enfrentarme con mayor comodidad y hacerme saber lo delicado que podía ser el tema— Sabes que te quiero, que te adoro ¿Verdad? —Dejó ver sus pequeños dientes en una leve sonrisa, la cual al segundo, ya había desaparecido.
Asentí con un dejo de esperanza e iluminación en mi corazón, quizá no sería tan malo.
Apoyó sus manos en mis hombros, las deslizó hacia arriba, por mi cuello hasta llegar a tomar de mis mejillas y sonrió al mirar mis ojos brillantes.
—… Pero amar… es un sentimiento muy grande —Susurró con la voz firme. Estaba siendo sincero.
Sentí como el aire brillaba por su ausencia en mis pulmones y como mi corazón comenzaba a desvanecerse. ¡¿Cómo diablos pude haber sido tan estúpida?! ¡Nunca debí de haberle dicho! ¡Estúpida niña con ilusiones! Debí de haber guardado silencio.
Mis ojos se cubrieron de lágrimas y agaché el rostro humillado, ¿Cómo se suponía que lo miraría a los ojos desde ahora en adelante?
—_______… Por favor, no me mal interpretes, lo que sientes es hermoso, pero se supone que solo es… lo mismo que siento yo ¿No? No me ves con otros ojos ¿Verdad? —Y ya lo había entendido. ¡Se había dado cuenta! Su voz cantaba con desesperación y yo no hice más que tirar la sábana hacia atrás y salir del acolchado para tomar toda mi ropa y poner en su lugar a cada prenda— ¡No! No, no, no… oye ¿Qué sucede? _______ —Salió exaltado de la cama y con rapidez llegó hasta a mí para tomarme de un brazo y no dejarme escapar.
Con el corazón quebrado y herido, humillada y molesta quité su brazo de encima, ni que me tocara quería.
Mientras me vestía, sentía como las lágrimas, que inundaban en su totalidad a mis ojos, comenzaron a correr cargadas de odio por mis mejillas.
Estaba lista y tomé mi chaqueta apresurada para salir del cuarto, pero nada iba a ser tan fácil, Harry había tomado mucho menos tiempo que yo y ya se encontraba vestido impidiéndome el paso.
—Vamos, tenemos que hablar —Ni su voz desesperada me haría mirarlo a los ojos, me sentía tan usada. Ahora era cuando entendía porqué Harry siempre prefería la clase de chica; Jessica.
Seguía en silencio, tratando de no romper en llanto, tarea cual ya comenzaba a tornarse dificultosa.
—Mírame —Susurró tomando mi rostro entre sus confusas manos y me obligó, con delicadeza, a mirarlo a los ojos— _______… ¿Estás llorando? —Cada vez iba sorprendiéndose más, eran muchas las sorpresas y aún no acababan— ¿Qué tratas de decir con todo esto? —Su voz estaba ahoga y yo no podía creer como diablos no comprendía que era lo que sucedía— ¡Háblame! ¡¿Acaso estás enamorada de mí?! —Exclamó furioso al no obtener ni una respuesta de mi persona.
Y otro puñetazo a mi corazón, ¿El no estaba enamorado de mí? ¿Él no sentía lo mismo? Empiezo a maldecidme por ser tan ingenua.
— ¡_______! —Gritó en medio de una pataleta.
— ¡Ya déjame! —Devolví el grito y el mío lo superaba— ¿Qué si acaso estoy enamorada de ti? ¿Eso me estás preguntando? ¡Maldita sea! —BOOM. Había explotado el llanto, ya no lo resistiría ni un segundo más— ¡Estoy enamorada de ti desde los siete años! ¡DESDE LOS SIETE! ¡DIABLOS! ¡¿Cómo ES QUE NUNCA TE DISTE CUENTA?! —Grité a toda voz, sin importarme que sus ojos reflejaran confusión y estupefacción.
Luego de haberme desahogado con unos cortos gritos, me quedé con los ojos pegados en él, no se atrevía a mirarme. Era uno de los momentos más incómodos en mi vida, pero por fin podía decirle todo de una vez.
—Hiciste el amor conmigo… ¿Sabes lo que significa Harry Styles? —Sollocé recordando ambos momentos, cada beso, cada caricia.
Tragó saliva y me miró sin palabras en la boca.
—Pensé que… pensé que lo hacías por… por amor —Y nuevamente lloraba sin consolación alguna.
—No estoy enamorado de ti _______ —Susurró posando sus manos en mis brazos y haciéndome entender con la mirada que toda amistad, toda relación entre los dos, había llegado a su fin.
Mis ojos debieron haber estado más rojos de lo normal cuando lo escuché prenunciar con desprecio y sin interés esas crudas palabras.
Me solté de él y lo miré con ahogo en los ojos. Sin esperar más salí corriendo, quería estar lo más lejos posible de él, si era necesario, no verlo más.
Sentí sus gritos llamándome detrás, sus grandes pasos al correr, pero gracias a la multitud logré distraerlo y salir de la casa sin dificultad.
Corría en la oscura noche bajo la lluvia, sin dirección alguna y sin protección, estaba sola, tan sola como me quedaría el resto de mi vida por haber confesado el secreto más grande. Era una gran lección; Hay secretos que eran mejor guardarlos para siempre.
Ni la lluvia lograba cubrir el llanto y al girar mi rostro, me vi parada en medio de una calle vacía, oscura y el miedo comenzaba a inundar mi cuerpo.
Entre el llanto, la desesperación, la angustia y la tenebrosa sensación de peligro, tomé mi teléfono celular y llamé a mi hermana con urgencia, atendió enseguida, quien al escuchar mi voz quebrada y al notar lo cual destrozaba estaba, no tardó en aparecer en la calle.
—Dios, Con que papá y mamá se enteran de esto, te matan ¿Sabes? Y pierdes para siempre la oportunidad de salir a fiestas locas —Dijo divertida. Tenía dos opciones; Una: No se había percatado de mi deplorable estado y Dos: No sería entrometida por primera vez en la vida— ¿Vas a decirme que es lo que sucedió? ¿No creas que soy inocente y no me doy cuenta de lo que te sucede? —Ahám, como lo pensé.
—No quiero hablar —Expresé mas seria que nunca y hasta me asusté cuando vi mi rostro de un verdadero cadáver en el reflejo del vidrio.
Apenas entré a casa, corrí a mi cuarto, cerré la puerta y dejé que el llanto me absorbiera una vez más, ¿Cómo pude haber sido tan inútil? ¡Lo había perdido todo! ¡A mi mejor amigo y a la persona a quien más amaba!
Las fotos pegadas en uno de mis muebles no ayudaban nada, caras divertidas de Harry y mías, cumpleaños, cenas familiares, paseos al campo… una infinidad de actividades cual no serían las mismas con la ausencia de uno.
Mis parpados comenzaban a caerse producto al cansancio, las lágrimas me habían vencido, cuando mi no muy moderno celular comenzó a sonar con imprudencia. Debía de ser harry y para asegurarme, estiré el brazo y agarré el aparato entre mis manos indecisas.
Stacy.
—Hola —Musité con la voz más apagada que nunca. ¿Por qué diablos había contestado? No deseaba hablar con nadie.
— ¡_______! —Exclamó en un doloroso sollozar.
— ¡Dios! Stacy ¿Qué es lo que sucede? —Me senté en la cama, los presentimientos iban y volvían… y cada vez eran más desagradables.
—_______… Harry… Harry… — ¿Harry? ¿Stacy llorando? ¡¿Qué diablos estaba pasando?! No me agrada como escuchaba y todo empeoró cuando pronunció su nombre.
— ¡Stacy! ¡Dime ahora mismo que diablos es lo que sucede! —Exigí con autoridad, tanto merodeo me hacía sufrir y otro nudo comenzaba a crecer intencionalmente cuando no sabía que era lo que ocurría y tenía a mi mejor amiga llorando en el teléfono.
— ¡Se acaban de llevar a Harry de urgencias al hospital! ¡Tuvo un grave accidente en el auto! —Y nuevamente se ahogaba en llanto.
El teléfono cayó al suelo y la batería de este salió disparada en una dirección que no presté atención.
Mis sentidos estaban paralizados y mis manos comenzaban a temblar sin control. Aún sin poder asimilar que era lo que estaba ocurriendo, con dificultad llevé una de mis manos a la boca y grité desesperada.

In Another Life
Capitulo 21:Suspiré apaciblemente sobre sus dulces labios rojos y en segundos me inundó en el jugo más delicioso y placentero que en toda la vida pudiese probar. Nos besábamos una vez más al maravilloso compás creado por cada uno, era tranquilo, repleto de ternura y si no me equivocaba, había un sentimiento muy importante involucrado, era grande pero lograba pasar por desapercibido, más no esta vez, llegaba a sentir temor de decirlo, pero había que confesarlo de una vez; Amor.
Estaba dispuesta a decirle todo lo que lo amaba, todo lo que sentía y con el solo hecho de pensarlo mis ojos se cubrían de lágrimas bajo mis parpados. Nunca había pensado en sentir algo parecido, y de hecho, no tenía ni la menor idea de que existiera algo tan maravilloso como lo era este sentimiento tan grande.
Sus manos se alejaron de mis brazos y en un rápido movimiento me tomó en brazos. Solo sonreía sin dejar de mirarlo, ¿Por qué no nos atrevíamos a decirnos de una vez a la cara que era lo que ocurría? ¿Tanto era el miedo?
Caminando conmigo a cuestas, hundió su rostro en mi cuello e hizo con sus labios suaves caricias que no tenían otra finalidad que hacerme cosquillas.
Era una escena conmovedora, como me hubiese gustado apreciarlo desde lejos, sabía que era un cuadro pintado con infinita ternura.
Me recostó sobre una superficie acolchada, parecía una cama, un sillón en realidad, convertido en un lecho.
Se recostó sobre mí y antes de volver a besarme, llevó sus dedos a mi rostro.
— ¿Qué haces? —Reí al notarlo tan concentrado.
—Me gusta recordar cada una de tus facciones —Sonrió y besó mi frente.
Mordí mi labio inferior, nada podía ser más perfecto.
Sus labios no se despegaron de mi frente y comenzaron un camino por mi cien, mejilla y finalmente mis labios. Era dulce como la miel y sus caricias no eran más que delicados masajes.
El tiempo volaba y nada nos interesaba, podría seguir el resto de mi vida, sin cansancio alguno, devorando sus labios y enredando mis dedos en su cabellera negra para que nunca pudiese alejarse.
Me levantó sosteniendo sus manos en mi espalda y con dificultad retiró la chaqueta de mezclilla.
Mi cuerpo se estremeció por completo al sentir la temperatura, hacía frío y yo solo lucía con una polera de mangas cortas. Para quedar a mano, colé mis extremidades por sus hombros, bajo la chaqueta y la fui deslizando hasta que el mismo terminó por quitarla y dejarla caer a la misma distancia que la mía había quedado.
Acariciaba mis brazos como si tratara de evitar que me congelara… y era obvio que lo hiciera, mi cuerpo estaba temblando.
Ladeaba lentamente, pero constantemente la cabeza para darle un mejor y mayor acceso a su mentolada lengua, que junto a la mía iniciaban una batalla a muerte. Sus labios eran un verdadero placer, tan adictivos como el café y tan dulces como el mismo chocolate.
De a poco llegaba el momento en que comenzaba a impacientarme, disfrutaba tanto su ternura, pero comenzaba a pedir a gritos su desesperación, que se descontrolara… y para ello debía hacer algo.
Con una fuerza inexplicable en mí, terminé quedando sentada en su cintura y teniendo una perfecta vista.
Tomé el borde de su remera y la fui levantando mientras sus ojos no se despegaban de los míos y una leve sonrisa traviesa se iba dibujando en sus labios. Una vez fuera acaricie deseosa su pecho en su totalidad y me acerqué, sin hacer contacto con mi cuerpo y el suyo, hasta su cuello. Empecé por pequeños e inocentes besos, que terminaron siendo lujuriosos y sensuales.
Cuantas cosas pasaban por mi cabeza, tenía una lista repleta de acciones con las que podía hacerlo enloquecer, pero con los besos, las interminables caricias en su pecho y bajo vientre… habían sido lo suficiente para lograr despertar todos sus sentidos.
Una vez más era yo quien se encontraba siendo presionada contra el acolchado, y debo admitir que estaba contenta por ello. Decidido y algo agitado besó mis labios con euforia, su lengua recorría con descontrol toda mi cavidad bucal y se enredaba con la mía una y otra vez. Al mismo tiempo, sus manos estaban jugando con impaciencia en el broche de mi pantalón y gracias a su gran entusiasmo, en segundos bajaba la prenda ajustada y terminaba arrugada en el suelo.
Deslizó suavemente la punta de su lengua por mis labios y se separó para tomar de mis manos y posicionarlas a cada lado de mi rostro. Con tan solo mirarlo directo a sus ojos desesperados, me dejó claro que dejara mis manos tal donde él lo había hecho.
Apreté mis ojos apaciguando el inmenso placer que estaba experimentando con el solo hecho de sentir su respiración agitada sobre mi bajo vientre. Sus labios por fin hicieron contacto con mi piel y mi hermosa polera comenzó a subir a medida que él repartía una infinidad de húmedos besos sensuales por mi bajo vientre, ombligo y así en ascensión.
La remera desapareció de escena y él seguía repartiendo besos en la loma de mis pechos, atiné a llevar mis manos hasta su enrulado cabello y hundir mis dedos en este para que no se alejara por un instante. La sensación de calor que sentía a medida que rozaba su lengua con mi piel me estaba volviendo loca.
Con una sensualidad increíble deslizó de labio inferior por mi piel hasta atacar mis labios una vez más.
Y otra vez yo me encontraba sobre él y esta vez para quitar el cinturón, desabrochar el pantalón y tomar el borde de este para poder deslizarlo hacia abajo, mientras aprovechaba de acariciar sus bien formadas piernas.
Al deshacerme de la prenda, giré mi rostro con velocidad, solo para correr el cabello de este, y miré a Harry con una sonrisa e el rostro. Él solo me miraba serio y mordía cruelmente su labio inferior. Sus manos subieron por mis pechos hasta mis hombros y deslizaron los breteles hacia los lados, lo que hacía de mi posición más sensual y atractiva para sus ojos.
—Ayúdame —Susurró sensual.
Y no me quedó opción que acatar a lo que él pedía. Llevé mis manos hasta mi espalda y sin dificultad desabroché la prenda, estando lista para retirar, Harry llevó sus manos a los breteles y comenzó a bajarla dejando a su exhibición mi torso desnudo.
No sentía nervios, ni si quiera cuando sus ojos recorrían mi pecho con detención y luego… sentí en mi entrepierna el efecto que causaba en él.
Susurró y no pude descifrar qué, mas cuando iba a preguntar, tomó de mi cintura y nuevamente estaba sobre mí.
Su anatomía ya estaba húmeda producto al calor que emanaba la situación y no había dudas que mi piel debía estar en el mismo estado.
Mientras besaba mis labios, acariciaba mis piernas con lentitud y de a poco las iba separando para acomodarse a la perfección y comenzar con torturadores movimientos sobre mí.
Gemí suavemente sus labios al sentir que la presión que hacía iba siendo cada vez mayor. Sus manos ya habían tomado la decisión y me despojaban de la única prenda que cubría mi cuerpo y al tenerme completamente desnuda, las guió hasta mis pechos para masajearlos con lentitud y pronto, sus labios se encontraban besando la parte más delicada de ellos. Solo podía gemir ante todas las maravillas que lograba hacerme sentir, su lengua se desplazaba de un lado a otro y comenzaba a desesperarme, lo necesitaba dentro de mí, llenándome de placer, cariño, amor.
Mientras se encontraba concentrado en esa parte de mi anatomía, tomé el elástico de su bóxer negro y lo deslicé todo lo que mis brazos me lo permitieran, para luego dejarle la misma tarea a mis pies.
Capturó mi boca completa y jugó apenas pocos segundos con mi lengua. Se separó y respiró jadeante sobre mis labios. Me miró a los ojos y sonrió con ternura.
Iba a decírselo, iba a decirle por fin que lo amaba, pero todas mis palabras se ahogaron en un largo gemido al sentir como hacía presión en mí entre piernas y se movía delicadamente apaciguando la suave puntada.
La ola de calor iba creciendo a medida que me embestía una y otra vez. Trataba de ser cuidado y lento, pero estaba viéndose obligado a comenzar con una serie de movimientos más rápidos.
Gemía sin cuidado sobre mis labios y no hacía más que incentivarme a seguir. Arañaba su espalda y mordía uno de sus hombros tratando de contener el placer, pero cada vez era más difícil.
Ni uno de los cuerpos se agotaba, al contrarío, pedían agritos más.
Giramos en la cama y solté un grito ahogado al sentir como me penetraba con mayor fuerza al estar yo sobre él. Me sujetaba de la cintura para ir guiando cada movimiento. Soltó un gran gemido y caí rendida en su pecho.
Su corazón latía más fuerte de lo normal… por la luz que entraba con poca intensidad por una de las ventanas… podía apreciar como nuestros cuerpos brillaban a la luz de la luna.
Aún ahogado, tratando de recuperar el aire, acariciaba mi espalda y mi cabello de forma vertical. Suspiraba de forma continua y yo no sabía como comenzar a decirle lo que sentía.
Estaba dispuesta a decirle todo lo que lo amaba, todo lo que sentía y con el solo hecho de pensarlo mis ojos se cubrían de lágrimas bajo mis parpados. Nunca había pensado en sentir algo parecido, y de hecho, no tenía ni la menor idea de que existiera algo tan maravilloso como lo era este sentimiento tan grande.
Sus manos se alejaron de mis brazos y en un rápido movimiento me tomó en brazos. Solo sonreía sin dejar de mirarlo, ¿Por qué no nos atrevíamos a decirnos de una vez a la cara que era lo que ocurría? ¿Tanto era el miedo?
Caminando conmigo a cuestas, hundió su rostro en mi cuello e hizo con sus labios suaves caricias que no tenían otra finalidad que hacerme cosquillas.
Era una escena conmovedora, como me hubiese gustado apreciarlo desde lejos, sabía que era un cuadro pintado con infinita ternura.
Me recostó sobre una superficie acolchada, parecía una cama, un sillón en realidad, convertido en un lecho.
Se recostó sobre mí y antes de volver a besarme, llevó sus dedos a mi rostro.
— ¿Qué haces? —Reí al notarlo tan concentrado.
—Me gusta recordar cada una de tus facciones —Sonrió y besó mi frente.
Mordí mi labio inferior, nada podía ser más perfecto.
Sus labios no se despegaron de mi frente y comenzaron un camino por mi cien, mejilla y finalmente mis labios. Era dulce como la miel y sus caricias no eran más que delicados masajes.
El tiempo volaba y nada nos interesaba, podría seguir el resto de mi vida, sin cansancio alguno, devorando sus labios y enredando mis dedos en su cabellera negra para que nunca pudiese alejarse.
Me levantó sosteniendo sus manos en mi espalda y con dificultad retiró la chaqueta de mezclilla.
Mi cuerpo se estremeció por completo al sentir la temperatura, hacía frío y yo solo lucía con una polera de mangas cortas. Para quedar a mano, colé mis extremidades por sus hombros, bajo la chaqueta y la fui deslizando hasta que el mismo terminó por quitarla y dejarla caer a la misma distancia que la mía había quedado.
Acariciaba mis brazos como si tratara de evitar que me congelara… y era obvio que lo hiciera, mi cuerpo estaba temblando.
Ladeaba lentamente, pero constantemente la cabeza para darle un mejor y mayor acceso a su mentolada lengua, que junto a la mía iniciaban una batalla a muerte. Sus labios eran un verdadero placer, tan adictivos como el café y tan dulces como el mismo chocolate.
De a poco llegaba el momento en que comenzaba a impacientarme, disfrutaba tanto su ternura, pero comenzaba a pedir a gritos su desesperación, que se descontrolara… y para ello debía hacer algo.
Con una fuerza inexplicable en mí, terminé quedando sentada en su cintura y teniendo una perfecta vista.
Tomé el borde de su remera y la fui levantando mientras sus ojos no se despegaban de los míos y una leve sonrisa traviesa se iba dibujando en sus labios. Una vez fuera acaricie deseosa su pecho en su totalidad y me acerqué, sin hacer contacto con mi cuerpo y el suyo, hasta su cuello. Empecé por pequeños e inocentes besos, que terminaron siendo lujuriosos y sensuales.
Cuantas cosas pasaban por mi cabeza, tenía una lista repleta de acciones con las que podía hacerlo enloquecer, pero con los besos, las interminables caricias en su pecho y bajo vientre… habían sido lo suficiente para lograr despertar todos sus sentidos.
Una vez más era yo quien se encontraba siendo presionada contra el acolchado, y debo admitir que estaba contenta por ello. Decidido y algo agitado besó mis labios con euforia, su lengua recorría con descontrol toda mi cavidad bucal y se enredaba con la mía una y otra vez. Al mismo tiempo, sus manos estaban jugando con impaciencia en el broche de mi pantalón y gracias a su gran entusiasmo, en segundos bajaba la prenda ajustada y terminaba arrugada en el suelo.
Deslizó suavemente la punta de su lengua por mis labios y se separó para tomar de mis manos y posicionarlas a cada lado de mi rostro. Con tan solo mirarlo directo a sus ojos desesperados, me dejó claro que dejara mis manos tal donde él lo había hecho.
Apreté mis ojos apaciguando el inmenso placer que estaba experimentando con el solo hecho de sentir su respiración agitada sobre mi bajo vientre. Sus labios por fin hicieron contacto con mi piel y mi hermosa polera comenzó a subir a medida que él repartía una infinidad de húmedos besos sensuales por mi bajo vientre, ombligo y así en ascensión.
La remera desapareció de escena y él seguía repartiendo besos en la loma de mis pechos, atiné a llevar mis manos hasta su enrulado cabello y hundir mis dedos en este para que no se alejara por un instante. La sensación de calor que sentía a medida que rozaba su lengua con mi piel me estaba volviendo loca.
Con una sensualidad increíble deslizó de labio inferior por mi piel hasta atacar mis labios una vez más.
Y otra vez yo me encontraba sobre él y esta vez para quitar el cinturón, desabrochar el pantalón y tomar el borde de este para poder deslizarlo hacia abajo, mientras aprovechaba de acariciar sus bien formadas piernas.
Al deshacerme de la prenda, giré mi rostro con velocidad, solo para correr el cabello de este, y miré a Harry con una sonrisa e el rostro. Él solo me miraba serio y mordía cruelmente su labio inferior. Sus manos subieron por mis pechos hasta mis hombros y deslizaron los breteles hacia los lados, lo que hacía de mi posición más sensual y atractiva para sus ojos.
—Ayúdame —Susurró sensual.
Y no me quedó opción que acatar a lo que él pedía. Llevé mis manos hasta mi espalda y sin dificultad desabroché la prenda, estando lista para retirar, Harry llevó sus manos a los breteles y comenzó a bajarla dejando a su exhibición mi torso desnudo.
No sentía nervios, ni si quiera cuando sus ojos recorrían mi pecho con detención y luego… sentí en mi entrepierna el efecto que causaba en él.
Susurró y no pude descifrar qué, mas cuando iba a preguntar, tomó de mi cintura y nuevamente estaba sobre mí.
Su anatomía ya estaba húmeda producto al calor que emanaba la situación y no había dudas que mi piel debía estar en el mismo estado.
Mientras besaba mis labios, acariciaba mis piernas con lentitud y de a poco las iba separando para acomodarse a la perfección y comenzar con torturadores movimientos sobre mí.
Gemí suavemente sus labios al sentir que la presión que hacía iba siendo cada vez mayor. Sus manos ya habían tomado la decisión y me despojaban de la única prenda que cubría mi cuerpo y al tenerme completamente desnuda, las guió hasta mis pechos para masajearlos con lentitud y pronto, sus labios se encontraban besando la parte más delicada de ellos. Solo podía gemir ante todas las maravillas que lograba hacerme sentir, su lengua se desplazaba de un lado a otro y comenzaba a desesperarme, lo necesitaba dentro de mí, llenándome de placer, cariño, amor.
Mientras se encontraba concentrado en esa parte de mi anatomía, tomé el elástico de su bóxer negro y lo deslicé todo lo que mis brazos me lo permitieran, para luego dejarle la misma tarea a mis pies.
Capturó mi boca completa y jugó apenas pocos segundos con mi lengua. Se separó y respiró jadeante sobre mis labios. Me miró a los ojos y sonrió con ternura.
Iba a decírselo, iba a decirle por fin que lo amaba, pero todas mis palabras se ahogaron en un largo gemido al sentir como hacía presión en mí entre piernas y se movía delicadamente apaciguando la suave puntada.
La ola de calor iba creciendo a medida que me embestía una y otra vez. Trataba de ser cuidado y lento, pero estaba viéndose obligado a comenzar con una serie de movimientos más rápidos.
Gemía sin cuidado sobre mis labios y no hacía más que incentivarme a seguir. Arañaba su espalda y mordía uno de sus hombros tratando de contener el placer, pero cada vez era más difícil.
Ni uno de los cuerpos se agotaba, al contrarío, pedían agritos más.
Giramos en la cama y solté un grito ahogado al sentir como me penetraba con mayor fuerza al estar yo sobre él. Me sujetaba de la cintura para ir guiando cada movimiento. Soltó un gran gemido y caí rendida en su pecho.
Su corazón latía más fuerte de lo normal… por la luz que entraba con poca intensidad por una de las ventanas… podía apreciar como nuestros cuerpos brillaban a la luz de la luna.
Aún ahogado, tratando de recuperar el aire, acariciaba mi espalda y mi cabello de forma vertical. Suspiraba de forma continua y yo no sabía como comenzar a decirle lo que sentía.
In Another Life
Capitulo 20:Levanté un poco la cabeza y bastó para que mis ojos se abrieran como platos y mi mandíbula atravesara el suelo. No podía creer que lo que estaba viendo.
— ¡Harry! —Exclamó la chica visiblemente desesperada, nerviosa. Era su fin.
Su estado iba empeorando de a poco, ni siquiera atinaba a moverse, aún seguía sobre el regazo de un muchacho, quien no traía remera puesta, al igual que ella. Siempre lo dije, zo*rra, zo*rra.
—Dios —Susurró alejándose del chico y tomando su ajustada prenda tirada en el suelo— harry, de verdad puedo… yo puedo… —Su voz temblaba y se acercó a harry para tomar de sus brazos, más el solo se alejó de la puerta dándole espacio para salir.
—Es urgente, debo entrar —Susurró sin la voz quebrada ni nada, tenía una gran fuerza para no perder el control, llegaba a asombrarme.
La chica miraba a harry directo a los ojos, sin entender su extraña reacción, no esperaba a que estuviese tan apacible luego de presenciar tal escena.
—Pero harry, debemos hablar… de verdad, tengo razones —Pataleó y el chico de cabellera castaña la miró de la mala gana, sabiendo que ya no hacía más, salió del baño y desapareció por los pasillos.
—No Jessica, ahora… lamento haber interrumpido, solo necesito un poco de agua, pueden volver más tarde —Sonrió, tomó de mi mano y se incorporó en la habitación de blancos azulejos relucientes.
Jessica al parecer no había notado mi presencia, por lo que apenas sus furiosos ojos verdes se fijaron en mí explotó en ira… yo sería su simple excusa.
— ¡TÚ! —Me apuntó con un dedo acusador— ¡Tú eres la culpable de que estas cosas pasen entre él y yo! ¡Eres una maldita desgraciada! ¡Arruinaste mi relación! ¡Nada de esto hubiese ocurrido si no te hubieses interpuesto entre los dos! ¡Puedes irte al de…
— ¡Ya basta! —Exclamé furiosa, nadie tenía el derecho de humillarme, menos alguien como ella— ¡Todo lo que ocurre entre harry y tú es por tu propia culpa! ¿Cómo diablos es que no te das cuenta? ¡Y no vengas a meterme en tu problema! Con solo mirarte se puede adivinar el tipo de chica que eres y no quieres una relación, sino a cualquier chico que esté dispuesto a acostarse contigo —Fuertes y crueles palabras, y que no decían más que la verdad.
Me quedó mirando con los ojos en llamas, estaba dispuesta a seguir debatiendo, pero sus argumentos se habían agotado y yo era la ganadora.
Estaba orgullosa, ahora jamás me buscaría para decirme algo, más no tiene nada que decir. Entre el tenso momento, mi cabeza parecía dar vueltas y sentí mi cuerpo más liviano que nunca.
— ¡Dios! —Exclamó harry sujetándome en sus asustados brazos— ¿Quieres irte? Por favor —Musitó dirigiéndose a Jessica
Con mi vista borrosa y desviada, pude apreciar con dificultad como jessica se alejaba… que humillación, ¡Sin dignidad!
harry cerró la puerta con seguro, me sentó en el borde de la tina, tomó de mi rostro y desde lo alto analizó mi nariz.
— ¿Duele? —Preguntó calmado, mirándome con los ojos preocupados.
—No, no… está bien, solo sangró un poco, nada más —Sonreí poniéndome de pie y caminé hacia el lavamanos para humedecer mi rostro.
—Te mareaste —Agregó mirándome a través del espejo.
—Es normal —Dije mojando mi nariz— Supongo que Los golpes en la nariz suelen dejarte así ¿No? —Cerré la llave del agua y me giré para mirar a harry.
—Entonces… bien —Suspiró y sonrió— No tendré que llevarte a urgencias —Carcajeó.
—Siempre exageras las cosas —Reí.
En un corto instante de silencio, analicé por completo a harry, no se notaba apenado… no había ni un indicio de tristeza, es más, estaba mucho más interesado en mi estado.
—_______ ¿De verdad no te duele nada? —Se acercó y tomó mi rostro entre sus cálidas manos para confirmar por si mismo si era verdad que estaba en buenas condiciones.
Rodé los ojos y sonreí.
— ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? —Carcajeé mirando con detención sus perfectos ojos.
Sonrió y besó mi frente. Entrelazó sus dedos con los míos y salimos del baño.
—Rayos, esta casa de un verdadero laberinto —Rió caminando de un lado a otro. Maldita escalera, se había escondido o nosotros teníamos pésimo sentido de orientación.
Logramos dar con una escalera, pero no era la que buscábamos, esta subía y siendo larga y angostaba… daba un aspecto escalofriante.
— ¿El entretecho? —Preguntó pisando el primer escalón.
Sujeté con fuerza su mano e hice que mis pies se apegaran al suelo, no era el mejor plan subir, era muy miedosa y con todas esas películas de terror, mi imaginación volaba alto.
— ¿Qué? —Preguntó volteándose a verme, yo solo sonreí nerviosa— ¡Oh! Ya veo, tienes miedo —Me miró con los ojos traviesos… se burlaba.
—No. Te desafío a que subas, cobarde —Rió y se apegó a la pared, seguramente dándome espacio.
Entrecerré a mis ojos, detestaba que hiciera eso.
— ¿Y que es lo que gano? —Me crucé de brazos, tenía que haber algún tipo de recompensa, o si no… no.
—A ver… Te llevo al cine por tres fines de semanas seguidos, yo invito — ¡Oh! Que tramposo era, sabía que el cine era una de mis debilidades— Más chocolate por una semana —Rió.
— ¡Perfecto! —Reí y comencé a correr escaleras arriba con los ojos fijos en los escalones, la luz no estaba prendida y debía tener cuidado.
Sentía los pasos de harry atrás y como carcajeaba viendo mi intento, por primera vez desafiaba al miedo, era una ganadora y todo por películas y chocolate.
Llegué a la puerta y la abrí sin pensarlo, tenía que vencer.
Apenas di tres pasos y me apoyé en mis piernas para recuperar el aire… ¡Cuantos escalones!
harry reía detrás de mí y yo rogaba para que prendiera la luz, ya no aguantaba tanta oscuridad, menos si estábamos donde era típico un asesinato en las películas, donde aparecían fantasmas y se escondían los cadáveres. Gracia al cielo, terminó prendiéndola en segundos.
—No sabía que eras tan valiente —Carcajeó acercándose y antes de mirarlo observé todo mi alrededor, habían cajas, sillones viejos y todo tipo de artefactos llenos de polvo.
—No… tienes… idea que es… lo que puedo hacer… por chocolate… y películas —Reí jadeante.
Él seguía riendo y descubriendo cosas en la habitación.
Mientras parecía un niño pequeño explorando un salón de juegos, me dediqué a observarlo, maldición, el no merecía que una chica le hiciera tal daño como Jessica lo había hecho.
—Harry —Musité sin acercarme a él.
— ¿Si? —Se volteó para mirarme con los ojos calmos.
—Lamento lo de hace un rato, yo… tenía que defenderme —Me excusé, quizás el aún sentía algo por ella.
—No te preocupes —Sonrió y se acercó— Las cosas hace tiempo iban mal, y no dejes que te lleguen sus palabras… sabes que siempre te tubo celos y… estaba en lo correcto, eres mucho mejor que ella —Volvió a exhibir su hermosa dentadura y extendió los brazos para darme un caluroso abrazo.
No lo podía creer, mi corazón saltaba de felicidad y todo mi cuerpo parecía impulsarme a bailar, estaba siendo la chica más feliz del universo y todo gracias a unas simples palabras.
Me alejó de su pecho y acercó su rostro para chocar su frente con la mía. Sus manos me sujetaban sin presión de los brazos, por alguna razón sentía que no me dejaría huir más, que me quería así de cerca… y yo no emitiría queja alguna.
Sus labios entre abiertos dejaban que su aliento dulzón me atrapara por completo y comenzaba a sentir ese torturador acercamiento.
— ¡Harry! —Exclamó la chica visiblemente desesperada, nerviosa. Era su fin.
Su estado iba empeorando de a poco, ni siquiera atinaba a moverse, aún seguía sobre el regazo de un muchacho, quien no traía remera puesta, al igual que ella. Siempre lo dije, zo*rra, zo*rra.
—Dios —Susurró alejándose del chico y tomando su ajustada prenda tirada en el suelo— harry, de verdad puedo… yo puedo… —Su voz temblaba y se acercó a harry para tomar de sus brazos, más el solo se alejó de la puerta dándole espacio para salir.
—Es urgente, debo entrar —Susurró sin la voz quebrada ni nada, tenía una gran fuerza para no perder el control, llegaba a asombrarme.
La chica miraba a harry directo a los ojos, sin entender su extraña reacción, no esperaba a que estuviese tan apacible luego de presenciar tal escena.
—Pero harry, debemos hablar… de verdad, tengo razones —Pataleó y el chico de cabellera castaña la miró de la mala gana, sabiendo que ya no hacía más, salió del baño y desapareció por los pasillos.
—No Jessica, ahora… lamento haber interrumpido, solo necesito un poco de agua, pueden volver más tarde —Sonrió, tomó de mi mano y se incorporó en la habitación de blancos azulejos relucientes.
Jessica al parecer no había notado mi presencia, por lo que apenas sus furiosos ojos verdes se fijaron en mí explotó en ira… yo sería su simple excusa.
— ¡TÚ! —Me apuntó con un dedo acusador— ¡Tú eres la culpable de que estas cosas pasen entre él y yo! ¡Eres una maldita desgraciada! ¡Arruinaste mi relación! ¡Nada de esto hubiese ocurrido si no te hubieses interpuesto entre los dos! ¡Puedes irte al de…
— ¡Ya basta! —Exclamé furiosa, nadie tenía el derecho de humillarme, menos alguien como ella— ¡Todo lo que ocurre entre harry y tú es por tu propia culpa! ¿Cómo diablos es que no te das cuenta? ¡Y no vengas a meterme en tu problema! Con solo mirarte se puede adivinar el tipo de chica que eres y no quieres una relación, sino a cualquier chico que esté dispuesto a acostarse contigo —Fuertes y crueles palabras, y que no decían más que la verdad.
Me quedó mirando con los ojos en llamas, estaba dispuesta a seguir debatiendo, pero sus argumentos se habían agotado y yo era la ganadora.
Estaba orgullosa, ahora jamás me buscaría para decirme algo, más no tiene nada que decir. Entre el tenso momento, mi cabeza parecía dar vueltas y sentí mi cuerpo más liviano que nunca.
— ¡Dios! —Exclamó harry sujetándome en sus asustados brazos— ¿Quieres irte? Por favor —Musitó dirigiéndose a Jessica
Con mi vista borrosa y desviada, pude apreciar con dificultad como jessica se alejaba… que humillación, ¡Sin dignidad!
harry cerró la puerta con seguro, me sentó en el borde de la tina, tomó de mi rostro y desde lo alto analizó mi nariz.
— ¿Duele? —Preguntó calmado, mirándome con los ojos preocupados.
—No, no… está bien, solo sangró un poco, nada más —Sonreí poniéndome de pie y caminé hacia el lavamanos para humedecer mi rostro.
—Te mareaste —Agregó mirándome a través del espejo.
—Es normal —Dije mojando mi nariz— Supongo que Los golpes en la nariz suelen dejarte así ¿No? —Cerré la llave del agua y me giré para mirar a harry.
—Entonces… bien —Suspiró y sonrió— No tendré que llevarte a urgencias —Carcajeó.
—Siempre exageras las cosas —Reí.
En un corto instante de silencio, analicé por completo a harry, no se notaba apenado… no había ni un indicio de tristeza, es más, estaba mucho más interesado en mi estado.
—_______ ¿De verdad no te duele nada? —Se acercó y tomó mi rostro entre sus cálidas manos para confirmar por si mismo si era verdad que estaba en buenas condiciones.
Rodé los ojos y sonreí.
— ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? —Carcajeé mirando con detención sus perfectos ojos.
Sonrió y besó mi frente. Entrelazó sus dedos con los míos y salimos del baño.
—Rayos, esta casa de un verdadero laberinto —Rió caminando de un lado a otro. Maldita escalera, se había escondido o nosotros teníamos pésimo sentido de orientación.
Logramos dar con una escalera, pero no era la que buscábamos, esta subía y siendo larga y angostaba… daba un aspecto escalofriante.
— ¿El entretecho? —Preguntó pisando el primer escalón.
Sujeté con fuerza su mano e hice que mis pies se apegaran al suelo, no era el mejor plan subir, era muy miedosa y con todas esas películas de terror, mi imaginación volaba alto.
— ¿Qué? —Preguntó volteándose a verme, yo solo sonreí nerviosa— ¡Oh! Ya veo, tienes miedo —Me miró con los ojos traviesos… se burlaba.
—No. Te desafío a que subas, cobarde —Rió y se apegó a la pared, seguramente dándome espacio.
Entrecerré a mis ojos, detestaba que hiciera eso.
— ¿Y que es lo que gano? —Me crucé de brazos, tenía que haber algún tipo de recompensa, o si no… no.
—A ver… Te llevo al cine por tres fines de semanas seguidos, yo invito — ¡Oh! Que tramposo era, sabía que el cine era una de mis debilidades— Más chocolate por una semana —Rió.
— ¡Perfecto! —Reí y comencé a correr escaleras arriba con los ojos fijos en los escalones, la luz no estaba prendida y debía tener cuidado.
Sentía los pasos de harry atrás y como carcajeaba viendo mi intento, por primera vez desafiaba al miedo, era una ganadora y todo por películas y chocolate.
Llegué a la puerta y la abrí sin pensarlo, tenía que vencer.
Apenas di tres pasos y me apoyé en mis piernas para recuperar el aire… ¡Cuantos escalones!
harry reía detrás de mí y yo rogaba para que prendiera la luz, ya no aguantaba tanta oscuridad, menos si estábamos donde era típico un asesinato en las películas, donde aparecían fantasmas y se escondían los cadáveres. Gracia al cielo, terminó prendiéndola en segundos.
—No sabía que eras tan valiente —Carcajeó acercándose y antes de mirarlo observé todo mi alrededor, habían cajas, sillones viejos y todo tipo de artefactos llenos de polvo.
—No… tienes… idea que es… lo que puedo hacer… por chocolate… y películas —Reí jadeante.
Él seguía riendo y descubriendo cosas en la habitación.
Mientras parecía un niño pequeño explorando un salón de juegos, me dediqué a observarlo, maldición, el no merecía que una chica le hiciera tal daño como Jessica lo había hecho.
—Harry —Musité sin acercarme a él.
— ¿Si? —Se volteó para mirarme con los ojos calmos.
—Lamento lo de hace un rato, yo… tenía que defenderme —Me excusé, quizás el aún sentía algo por ella.
—No te preocupes —Sonrió y se acercó— Las cosas hace tiempo iban mal, y no dejes que te lleguen sus palabras… sabes que siempre te tubo celos y… estaba en lo correcto, eres mucho mejor que ella —Volvió a exhibir su hermosa dentadura y extendió los brazos para darme un caluroso abrazo.
No lo podía creer, mi corazón saltaba de felicidad y todo mi cuerpo parecía impulsarme a bailar, estaba siendo la chica más feliz del universo y todo gracias a unas simples palabras.
Me alejó de su pecho y acercó su rostro para chocar su frente con la mía. Sus manos me sujetaban sin presión de los brazos, por alguna razón sentía que no me dejaría huir más, que me quería así de cerca… y yo no emitiría queja alguna.
Sus labios entre abiertos dejaban que su aliento dulzón me atrapara por completo y comenzaba a sentir ese torturador acercamiento.
In Another Life
Capitulo 19:
Los pasaron volando y no me había dado cuenta cuando ya amanecía un nublado y frío día sábado.
El reloj marcaba las siete con cuarenta y cinco minutos, me quedaba un poco de tiempo para analizar mi vestimenta, asegurarme de que estaba conforme con ella y terminar los últimos retoques que en una chica es esencial.
Una polera sin diseño, con el ajuste perfecto a mi medida azul oscuro, Jeans ajustados y pitillos, converse azules y por última para abrigarme una chaqueta muy parecida a la tela de mis jeans, obviamente casi del mismo color claro.
Un poco de maquillaje, casi la nada misma. Mis pestañas debían de estar encrespadas a la perfección y por último el infaltable suave brillo labial rosa sabor a frutilla. Luego de jugar casi una hora completa con mi cabello, decidí por dejarlo caer con unas suaves ondas. Era extraño en mí, ya que solía llevar a diario mi pelo lo más liso que se pudiera.
Suspiré no muy convencida y me acerqué al gran espejo que cubría una de las paredes de mi closet.
¡Dios! No solía decirme todos los días frente al espejo lo linda que me veía, pero debía admitir que estaba brillando.
El timbre sonó, lo que no fue más que un llamado a mi corazón, estaba preparado para echar una carrera contra si mismo.
— ¡_______! ¡Tu novio! — ¡Maldición! ¿Por qué es ella la que siempre atiende cuando es harry? Como si lo supiera, bruja.
De todas formas, sonreír frente al espejo reflector, como me gustaría que fuese cierto. Corrí hacia mi celular, lo tiré dentro de mi bolso y salí de mi habitación. Mis ojos se abrieron cuando pude escasear sin detención alguna cada detalle en él, era como si nos hubiésemos puesto de acuerdo para combinar cada vestimenta.
Sus ojos aún no se fijaban en mí, estaba muy entretenido discutiendo amistoso con mi hermana, ambos reían y nadie notaba mi presencia.
—Lista —Interrumpí su conversación y lancé una mirada que de seguro había captado enseguida, mi venganza pronto llegaría.
Apenas harry notó mi voz, desvió sus ojos de Daphne, para poder acoplarlos con los míos, suavemente sentía esa suave sensación de que era elevada, de que giraba y sentía esas interminables cosquillas por casi todo mi cuerpo.
—Okay, Ok, ya entendí, los dejo —Carcajeó, dio pequeños golpes en la espalda de harry y salió saltando directo a su habitación.
Apenas desapareció de escena, harry tomó de mi mano y me acercó de un solo tirón para que sus labios alcanzaran mi mejilla derecha.
—Luces… muy bien ¿Sabías? — ¿Era idea mía o había hecho un comentario sobre mi vestimenta? Creo haber mencionado que nunca lo hacía, era… una señal.
—Gracias —Sonreí escondiendo mis mejillas sonrosadas— Puedo decir lo mismo, bueno… es igual, siempre —Carcajeé.
Solo rió conmigo y cruzó un brazo por detrás de mi cuello para así salir del departamento.
Hacía frío, pero como siempre he dicho “Ante todo; digna” Detestaba parecer un esquimal, miles y miles de chalecos, bufandas y guantes… no era nada de mi estilo y sabía lo mal que lucía cuando mi madre exageraba sobre el clima. Gracias al cielo, esa noche había decidido ir a cenar a solas con papá.
Subimos a su auto y nos pusimos en marcha. Destino: La gran y hermosa casa de Amy.
—Dios, hace frío, debería abrigarte —Me comunicó mirando mi vestimenta en uno de los semáforos en rojo.
Me gustaba que se fijara, pero no en extremo.
— ¿Ahora eres mamá? —Reí rodando los ojos.
—Lo digo porque pareciera estar a punto de llover y tu andas vestida como si fuese un caluroso día de verano —Rió sin dejar de mirar hacia el frente, era adorable verlo manejar con tanta profesionalidad.
Finalmente llegamos a la gran casa pintada de blanco, era hermosa, imaginaba como sería de lujosa por dentro si por fuera parecía de estas típicas casas de revista.
Estaba lleno de autos, por lo que nos costó encontrar lugar y Justin acabó estacionando su gran vehículo a casi una cuadra de la “Mansión”
Comenzamos a caminar por la vereda congelada, entregando nuestros cuerpos al aire frío y no me importaba en lo más mínimo pegarme un resfriado si sabía lo fabulosa que vestía, sabía que era un pensamiento bastante hueco, pero vamos, había logrado que harry por fin se diera cuenta y no usando cosas vulgares ni llamativas, solo era yo.
Desde lo lejos se podía escuchar la música y ya se encontraba un gran grupo de adolescentes charlando de mal modo en las puertas.
—Así que… con _______ ¿Eh? —Dijo un muchacho de rostro conocido apenas nos vio aparecer cerca.
harry solo sonrió, era mejor evitar discusiones con esa clase de persona, muy a la defensiva y si algo le parecía ofenderle, pobre el chico que lo haya hecho enfadar.
Mis oídos se taparon con música reventada apenas entramos, las luces de colores instaladas, eran tan profesionales que podía pasar por un verdadero boliche. La multitud bailaba alocada en medio de la sala y las hormonas estaban más que revolucionadas en todas las parejas presentes.
Nos quedamos parados mirando a nuestros alrededores, supongo que ambos buscando amigos.
— ¡Stacy! —Exclamé extendiendo los brazos al ver a una de mis mejores amigas acercarse.
— ¡_______! ¡Dios! ¿Qué rayos haces aquí? No pensé que vendrías, preferí no decirte nada, se suponía que no te agradaban mucho las fiestas locas —Rió dejando su vaso de… “Bebida” En un mueble cercano.
—harry me convenció —Sonreí emocionada, era increíble lo que hasta su nombre provocaba.
Ya que harry no estaba atento y conversaba tan animado como yo, con uno de sus amigos, Stacy aprovechó de mirarme con picardía.
— ¿Cuando diablos se supone que le dirás? —Me preguntó con un cierto dejo de cansancio, siendo mi mejor amiga, le lastimaba de cierta manera verme tan entusiasmada con un chico quien supuestamente nunca fijaría los ojos en mí.
—Tranquila, ya lo haré, solo tengo que esperar un momento adecuado —Musité con seguridad, de verdad quería decírselo y esperaba a que fuese esta misma noche.
Me quedó mirando seria, no espera esa clase de respuesta.
—Así se habla, te aseguro que no te arrepentirás —Y ojalá así fuera— Ahora, disfruta la fiesta, Amy despareció así que no pierdas tu tiempo en buscarla. Me voy, Criss debe estar buscándome, tu sabes —Guiñó un ojo, tomó su baso de bebida y salió sin esperar algún tipo de respuesta.
Solo sonreí y me encontré con Harry detrás de mí y dos vasos en sus manos.
—Busqué uno para ti, Coca – cola ¿Verdad? —Sonrió entregándome el vaso en las manos.
Era harry, estaba muy enamorada de él, pero después de todo era un chico… y quien sabe si podía hacer un tipo de locura.
Miré el vaso con desconfianza.
— ¿Crees que le echaría droga para aprovecharme de ti? —Me miró serio, molesto por mi desconfianza.
—No es eso, solo es… —Musité mirando el suelo, no habían excusas.
—Nunca te haría daño _______, y pobre dé si lo hacen —Sonrió dejando a exhibición sus hermosos, pequeños y perfectos dientes.
Sonreí y bebí del acaramelado líquido, ahora podía estar segura de que nunca me haría algo parecido.
Era entretenido observar a cada persona bailar, algunos mareados, otros enloquecidos… ruego a díos nunca caer en un tipo de estado alcohólico, era lo más denigrante para una mujer.
De la nada, sentí un gran golpe en mi hombro y luego en mi nariz. Dolía, ardía y sentía marearme.
— ¡HEY! ¡Ten más cuidado im*bécil! ¡Largarte de aquí! —Escuché a Harry exclamar con la voz furiosa y vi con poca nitidez como empujaba a unos chicos lejos de nosotros— Dios… ¿Estás bien? —Se acercó hacia mí y tomó mi rostro para analizar mi nariz— Maldición, estás sangrando… —Estaba molesto y yo aún no podía analizar bien lo que acababa de ocurrir— Ven.
Tomó de mi mano y me guió hasta el segundo, piso… caminamos por los pasillos, indagando por cada habitación, mejor ni contar lo que observábamos al abrir cada puerta.
Terminó por abrir una de las últimas y suspiré aliviada al notar que era el baño, mas Harry no se movió y me dejó detrás de él, estaba paralizado.
Los pasaron volando y no me había dado cuenta cuando ya amanecía un nublado y frío día sábado.
El reloj marcaba las siete con cuarenta y cinco minutos, me quedaba un poco de tiempo para analizar mi vestimenta, asegurarme de que estaba conforme con ella y terminar los últimos retoques que en una chica es esencial.
Una polera sin diseño, con el ajuste perfecto a mi medida azul oscuro, Jeans ajustados y pitillos, converse azules y por última para abrigarme una chaqueta muy parecida a la tela de mis jeans, obviamente casi del mismo color claro.
Un poco de maquillaje, casi la nada misma. Mis pestañas debían de estar encrespadas a la perfección y por último el infaltable suave brillo labial rosa sabor a frutilla. Luego de jugar casi una hora completa con mi cabello, decidí por dejarlo caer con unas suaves ondas. Era extraño en mí, ya que solía llevar a diario mi pelo lo más liso que se pudiera.
Suspiré no muy convencida y me acerqué al gran espejo que cubría una de las paredes de mi closet.
¡Dios! No solía decirme todos los días frente al espejo lo linda que me veía, pero debía admitir que estaba brillando.
El timbre sonó, lo que no fue más que un llamado a mi corazón, estaba preparado para echar una carrera contra si mismo.
— ¡_______! ¡Tu novio! — ¡Maldición! ¿Por qué es ella la que siempre atiende cuando es harry? Como si lo supiera, bruja.
De todas formas, sonreír frente al espejo reflector, como me gustaría que fuese cierto. Corrí hacia mi celular, lo tiré dentro de mi bolso y salí de mi habitación. Mis ojos se abrieron cuando pude escasear sin detención alguna cada detalle en él, era como si nos hubiésemos puesto de acuerdo para combinar cada vestimenta.
Sus ojos aún no se fijaban en mí, estaba muy entretenido discutiendo amistoso con mi hermana, ambos reían y nadie notaba mi presencia.
—Lista —Interrumpí su conversación y lancé una mirada que de seguro había captado enseguida, mi venganza pronto llegaría.
Apenas harry notó mi voz, desvió sus ojos de Daphne, para poder acoplarlos con los míos, suavemente sentía esa suave sensación de que era elevada, de que giraba y sentía esas interminables cosquillas por casi todo mi cuerpo.
—Okay, Ok, ya entendí, los dejo —Carcajeó, dio pequeños golpes en la espalda de harry y salió saltando directo a su habitación.
Apenas desapareció de escena, harry tomó de mi mano y me acercó de un solo tirón para que sus labios alcanzaran mi mejilla derecha.
—Luces… muy bien ¿Sabías? — ¿Era idea mía o había hecho un comentario sobre mi vestimenta? Creo haber mencionado que nunca lo hacía, era… una señal.
—Gracias —Sonreí escondiendo mis mejillas sonrosadas— Puedo decir lo mismo, bueno… es igual, siempre —Carcajeé.
Solo rió conmigo y cruzó un brazo por detrás de mi cuello para así salir del departamento.
Hacía frío, pero como siempre he dicho “Ante todo; digna” Detestaba parecer un esquimal, miles y miles de chalecos, bufandas y guantes… no era nada de mi estilo y sabía lo mal que lucía cuando mi madre exageraba sobre el clima. Gracias al cielo, esa noche había decidido ir a cenar a solas con papá.
Subimos a su auto y nos pusimos en marcha. Destino: La gran y hermosa casa de Amy.
—Dios, hace frío, debería abrigarte —Me comunicó mirando mi vestimenta en uno de los semáforos en rojo.
Me gustaba que se fijara, pero no en extremo.
— ¿Ahora eres mamá? —Reí rodando los ojos.
—Lo digo porque pareciera estar a punto de llover y tu andas vestida como si fuese un caluroso día de verano —Rió sin dejar de mirar hacia el frente, era adorable verlo manejar con tanta profesionalidad.
Finalmente llegamos a la gran casa pintada de blanco, era hermosa, imaginaba como sería de lujosa por dentro si por fuera parecía de estas típicas casas de revista.
Estaba lleno de autos, por lo que nos costó encontrar lugar y Justin acabó estacionando su gran vehículo a casi una cuadra de la “Mansión”
Comenzamos a caminar por la vereda congelada, entregando nuestros cuerpos al aire frío y no me importaba en lo más mínimo pegarme un resfriado si sabía lo fabulosa que vestía, sabía que era un pensamiento bastante hueco, pero vamos, había logrado que harry por fin se diera cuenta y no usando cosas vulgares ni llamativas, solo era yo.
Desde lo lejos se podía escuchar la música y ya se encontraba un gran grupo de adolescentes charlando de mal modo en las puertas.
—Así que… con _______ ¿Eh? —Dijo un muchacho de rostro conocido apenas nos vio aparecer cerca.
harry solo sonrió, era mejor evitar discusiones con esa clase de persona, muy a la defensiva y si algo le parecía ofenderle, pobre el chico que lo haya hecho enfadar.
Mis oídos se taparon con música reventada apenas entramos, las luces de colores instaladas, eran tan profesionales que podía pasar por un verdadero boliche. La multitud bailaba alocada en medio de la sala y las hormonas estaban más que revolucionadas en todas las parejas presentes.
Nos quedamos parados mirando a nuestros alrededores, supongo que ambos buscando amigos.
— ¡Stacy! —Exclamé extendiendo los brazos al ver a una de mis mejores amigas acercarse.
— ¡_______! ¡Dios! ¿Qué rayos haces aquí? No pensé que vendrías, preferí no decirte nada, se suponía que no te agradaban mucho las fiestas locas —Rió dejando su vaso de… “Bebida” En un mueble cercano.
—harry me convenció —Sonreí emocionada, era increíble lo que hasta su nombre provocaba.
Ya que harry no estaba atento y conversaba tan animado como yo, con uno de sus amigos, Stacy aprovechó de mirarme con picardía.
— ¿Cuando diablos se supone que le dirás? —Me preguntó con un cierto dejo de cansancio, siendo mi mejor amiga, le lastimaba de cierta manera verme tan entusiasmada con un chico quien supuestamente nunca fijaría los ojos en mí.
—Tranquila, ya lo haré, solo tengo que esperar un momento adecuado —Musité con seguridad, de verdad quería decírselo y esperaba a que fuese esta misma noche.
Me quedó mirando seria, no espera esa clase de respuesta.
—Así se habla, te aseguro que no te arrepentirás —Y ojalá así fuera— Ahora, disfruta la fiesta, Amy despareció así que no pierdas tu tiempo en buscarla. Me voy, Criss debe estar buscándome, tu sabes —Guiñó un ojo, tomó su baso de bebida y salió sin esperar algún tipo de respuesta.
Solo sonreí y me encontré con Harry detrás de mí y dos vasos en sus manos.
—Busqué uno para ti, Coca – cola ¿Verdad? —Sonrió entregándome el vaso en las manos.
Era harry, estaba muy enamorada de él, pero después de todo era un chico… y quien sabe si podía hacer un tipo de locura.
Miré el vaso con desconfianza.
— ¿Crees que le echaría droga para aprovecharme de ti? —Me miró serio, molesto por mi desconfianza.
—No es eso, solo es… —Musité mirando el suelo, no habían excusas.
—Nunca te haría daño _______, y pobre dé si lo hacen —Sonrió dejando a exhibición sus hermosos, pequeños y perfectos dientes.
Sonreí y bebí del acaramelado líquido, ahora podía estar segura de que nunca me haría algo parecido.
Era entretenido observar a cada persona bailar, algunos mareados, otros enloquecidos… ruego a díos nunca caer en un tipo de estado alcohólico, era lo más denigrante para una mujer.
De la nada, sentí un gran golpe en mi hombro y luego en mi nariz. Dolía, ardía y sentía marearme.
— ¡HEY! ¡Ten más cuidado im*bécil! ¡Largarte de aquí! —Escuché a Harry exclamar con la voz furiosa y vi con poca nitidez como empujaba a unos chicos lejos de nosotros— Dios… ¿Estás bien? —Se acercó hacia mí y tomó mi rostro para analizar mi nariz— Maldición, estás sangrando… —Estaba molesto y yo aún no podía analizar bien lo que acababa de ocurrir— Ven.
Tomó de mi mano y me guió hasta el segundo, piso… caminamos por los pasillos, indagando por cada habitación, mejor ni contar lo que observábamos al abrir cada puerta.
Terminó por abrir una de las últimas y suspiré aliviada al notar que era el baño, mas Harry no se movió y me dejó detrás de él, estaba paralizado.
In Another Life
capitulo 18:
Ryan deshizo el abrazo enseguida, mientras que yo lo solté sin ánimos, desearía estar entre sus brazos comprensivos todo el tiempo que fuese posible, era una sensación tan cálida que era imposible que otras personas pudieran igualarlo.
Miré vagamente a Harry que se encontraba de brazos cruzados, y los pies pegados al piso, junto a la puerta. Legué a sorprenderme con sus expresiones tan frías, molestas… serias.
—Creo que Harry está empeñado en seguir discutiendo, será mejor que me marche ya —Musité con la voz calma, desviando mis ojos a Ryan.
Solo sonrió desanimado y asintió con la cabeza. Besé su frente, me puse de pie y cuando me vi dispuesta a continuar, Harry habló con el tono de voz alto.
— ¿Así que te vas? ¿Así como así? Me huele a cobardía —Moduló con exageración y al mismo tiempo hacía gestos con la nariz.
—No es cobardía, se llama ignorar —Musité con una irónica sonrisa y volví a dar unos cortos pasos.
—Claro, claro… es que ahora prefieres ir en busca de consuelo con el chico que está ¡Tan enamorado! De ti —Sonrió victorioso, como si se tratara de un juego, de una competencia por quien daba la mejor argumentación.
¡Eso había sido un golpe bajo! Y no para mí, para Ryan. Todo nuestro alrededor se tornó incómodo y me sentí mal por aquello. Me volteé para mirar a Ryan, no hacía más que mantener su rostro agachado y si no me equivocaba, su rostro podría ser el más nervioso y apagado que pude haber visto hasta el momento.
—Que estúpido eres —Susurré mirándolo directo a los ojos y apretando mis dientes, sus palabras habían sido la gota que derramó el vaso.
Había sido totalmente desconsiderado, si solo estuviese en los zapatos de Ryan sabría lo que se sentía estar enamorado de alguien que nunca será correspondido, yo lo entendía… pero últimamente estaba tan confundida con ése alguien.
Me miró cabizbajo, quizás si había entendido lo feo que había hecho, dicho.
Sin pensarlo dos veces, me acerqué, tomé su brazo apoyado en el umbral de la puerta y sin brusquedad lo retiré para irme a casa.
Apenas pasé por el living pude escuchar la risa de los adultos, no se irían hasta que se les hiciera tarde, igual que mi hermana y hermano. Era la mejor excusa para Daph y Jaxon… y mi hermano menor era lo que faltaba para que con Jazmyn fueran un real torbellino.
Al ingresar a mi apartamento, suspiré y analicé en cinco segundos la situación; Debía hacer como había dicho Ryan, mientras menos importancia pareciera darle al asunto, harry iría enloqueciendo de a poco y tarde o temprano, volvería con la disculpa más sincera y podría aceptarla sin mayor problema.
Caminé hacia la cocina, examiné el interior del refrigerador y tomé un vaso de de leche, un poco de café, azúcar y todo perfecto.
—Ahora… ¿Vas a explicarme que hacías tan acarameladamente abrazada de mi mejor amigo? —Y nuevamente, ahí estaba su voz, detrás de mí y con la misma autorización de hace un rato.
— ¿Qué no vas a dejarme tranquila? —Expresé volteándome casi como si estuviéramos en cámara lenta o algo parecido, ya estaba cansada de debatir.
— ¿Y tu vas a quedarte sin hablarme por toda la vida? —Me enfrentó sin dejar de perseguirme con la mirada.
Prefería eso a que siguiera dañándome por siempre.
—Acaso ahora serás la pareja de Ryan —Y seguía, y seguía. Ya me había agotado.
— ¡¿Y que?! ¿Qué es lo que tanto te importa? ¿Cuál es el problema? Soy libre puedo hacer lo que se me de la gana, no tiene porque… —Hubiera seguido con mi gran discurso, si él no se me hubiese acercado en el momento menos esperado, si él no hubiese tomado mi rostro entre sus manos y si no hubiese acoplado sus dulces labios sobre los míos.
Volvía a llenarme de esa interminable sensación de bienestar, era exquisito sentir como sus labios guiaban a los míos en un delicioso compás.
En ese momento que se separó de mis labios, inhalé profundo, me había dejado sorprendida.
—Dime harry, dime que es lo que tanto te molesta —No importaba si se molestaba, solo quería que me digiera de una sola vez que era lo que sucedía dentro de su cabeza— y dímelo mirándome a los ojos.
—Porque simplemente siento algo asqueroso cada vez que te toca —Musitó con firmeza sobre mis labios, sin quitar sus bellos ojos almendrados de los míos.
Mi corazón estaba paralizado, más de repente comenzó a latir con tal intensidad que parecía querer escaparse.
Sonreí y llevé mis manos hasta el inicio de su negra cabellera para poder hundir mis dedos bajo esta.
—A eso que sientes se les hacen llamar celos —Musité mirando sus ojos.
—Ni lo creas —Sonrió.
Tomó de mi cintura y en un instante me elevó para dejarme sentada a la perfección sobre un mueble de la cocina.
Volvió a juntar sus labios con los míos, sin entregarme más que delicadeza y ternura. Se dedicó un buen tiempo a acariciar mis piernas y subir hasta el borde de mi polera para hundir sus cálidas manos y hacerme estremecer al sentirlo tocar mi piel.
Adoraba recorrer su rostro con la yema de mis dedos, sus facciones tan bien marcadas en cada beso podían transmitirme una gran cantidad de felicidad, era un momento lleno de paz y de cariño, algo irremplazable.
Era increíble pensar que todas nuestras vidas habían sido la de dos mejores amigos, todo cambia cuando involucras “amor” aunque sea por actuación. Podía estar segura de que harry si me quería, que sí estaba celoso y que no podía remediar lo que tarde o temprano aceptaría… pero era demasiado testarudo y teniendo a jessica al lado, le sería fácil excusarse.
Se alejó centímetros y abrió los ojos para dedicarme una tierna sonrisa. Jugó con la punta de su nariz, haciéndola chocar suavemente con la mía de lado a lado; no podía ser más dulce.
Besó mi frente y se separó un poco más para hablar con mayor comodidad, pero aún sin despegar sus manos de mi piel debajo de la remera.
—Habrá una fiesta este fin de semana ¿Quieres venir? —Sonrió, había olvidado por completo el tema anterior y prefería que fuese así.
— ¿De quien es? —Acaricié sus brazos por encima del suéter verde agua.
—De Amy y Chase, celebran un año de novios —Carcajeó y para mis oídos era música.
—Pero no estoy invitada… Sería desubicado llegar así… de la nada —Me encantaría ir con Harry a una fiesta, hemos ido a muchas juntos, pero siempre terminaba con mi grupo de amigas, él solo se preocupaba de su chica.
—Podía invitar a quien quisiera y no estoy interesado mucho en jessica, digo, es mi novia, pero está… histérica últimamente — ¿Escuché bien? ¡Me prefería a mí! Nada podía ser mejor.
—Entonces… seguro —Sonreí y besé sus labios de improviso, ya se me hacía natural.
Ryan deshizo el abrazo enseguida, mientras que yo lo solté sin ánimos, desearía estar entre sus brazos comprensivos todo el tiempo que fuese posible, era una sensación tan cálida que era imposible que otras personas pudieran igualarlo.
Miré vagamente a Harry que se encontraba de brazos cruzados, y los pies pegados al piso, junto a la puerta. Legué a sorprenderme con sus expresiones tan frías, molestas… serias.
—Creo que Harry está empeñado en seguir discutiendo, será mejor que me marche ya —Musité con la voz calma, desviando mis ojos a Ryan.
Solo sonrió desanimado y asintió con la cabeza. Besé su frente, me puse de pie y cuando me vi dispuesta a continuar, Harry habló con el tono de voz alto.
— ¿Así que te vas? ¿Así como así? Me huele a cobardía —Moduló con exageración y al mismo tiempo hacía gestos con la nariz.
—No es cobardía, se llama ignorar —Musité con una irónica sonrisa y volví a dar unos cortos pasos.
—Claro, claro… es que ahora prefieres ir en busca de consuelo con el chico que está ¡Tan enamorado! De ti —Sonrió victorioso, como si se tratara de un juego, de una competencia por quien daba la mejor argumentación.
¡Eso había sido un golpe bajo! Y no para mí, para Ryan. Todo nuestro alrededor se tornó incómodo y me sentí mal por aquello. Me volteé para mirar a Ryan, no hacía más que mantener su rostro agachado y si no me equivocaba, su rostro podría ser el más nervioso y apagado que pude haber visto hasta el momento.
—Que estúpido eres —Susurré mirándolo directo a los ojos y apretando mis dientes, sus palabras habían sido la gota que derramó el vaso.
Había sido totalmente desconsiderado, si solo estuviese en los zapatos de Ryan sabría lo que se sentía estar enamorado de alguien que nunca será correspondido, yo lo entendía… pero últimamente estaba tan confundida con ése alguien.
Me miró cabizbajo, quizás si había entendido lo feo que había hecho, dicho.
Sin pensarlo dos veces, me acerqué, tomé su brazo apoyado en el umbral de la puerta y sin brusquedad lo retiré para irme a casa.
Apenas pasé por el living pude escuchar la risa de los adultos, no se irían hasta que se les hiciera tarde, igual que mi hermana y hermano. Era la mejor excusa para Daph y Jaxon… y mi hermano menor era lo que faltaba para que con Jazmyn fueran un real torbellino.
Al ingresar a mi apartamento, suspiré y analicé en cinco segundos la situación; Debía hacer como había dicho Ryan, mientras menos importancia pareciera darle al asunto, harry iría enloqueciendo de a poco y tarde o temprano, volvería con la disculpa más sincera y podría aceptarla sin mayor problema.
Caminé hacia la cocina, examiné el interior del refrigerador y tomé un vaso de de leche, un poco de café, azúcar y todo perfecto.
—Ahora… ¿Vas a explicarme que hacías tan acarameladamente abrazada de mi mejor amigo? —Y nuevamente, ahí estaba su voz, detrás de mí y con la misma autorización de hace un rato.
— ¿Qué no vas a dejarme tranquila? —Expresé volteándome casi como si estuviéramos en cámara lenta o algo parecido, ya estaba cansada de debatir.
— ¿Y tu vas a quedarte sin hablarme por toda la vida? —Me enfrentó sin dejar de perseguirme con la mirada.
Prefería eso a que siguiera dañándome por siempre.
—Acaso ahora serás la pareja de Ryan —Y seguía, y seguía. Ya me había agotado.
— ¡¿Y que?! ¿Qué es lo que tanto te importa? ¿Cuál es el problema? Soy libre puedo hacer lo que se me de la gana, no tiene porque… —Hubiera seguido con mi gran discurso, si él no se me hubiese acercado en el momento menos esperado, si él no hubiese tomado mi rostro entre sus manos y si no hubiese acoplado sus dulces labios sobre los míos.
Volvía a llenarme de esa interminable sensación de bienestar, era exquisito sentir como sus labios guiaban a los míos en un delicioso compás.
En ese momento que se separó de mis labios, inhalé profundo, me había dejado sorprendida.
—Dime harry, dime que es lo que tanto te molesta —No importaba si se molestaba, solo quería que me digiera de una sola vez que era lo que sucedía dentro de su cabeza— y dímelo mirándome a los ojos.
—Porque simplemente siento algo asqueroso cada vez que te toca —Musitó con firmeza sobre mis labios, sin quitar sus bellos ojos almendrados de los míos.
Mi corazón estaba paralizado, más de repente comenzó a latir con tal intensidad que parecía querer escaparse.
Sonreí y llevé mis manos hasta el inicio de su negra cabellera para poder hundir mis dedos bajo esta.
—A eso que sientes se les hacen llamar celos —Musité mirando sus ojos.
—Ni lo creas —Sonrió.
Tomó de mi cintura y en un instante me elevó para dejarme sentada a la perfección sobre un mueble de la cocina.
Volvió a juntar sus labios con los míos, sin entregarme más que delicadeza y ternura. Se dedicó un buen tiempo a acariciar mis piernas y subir hasta el borde de mi polera para hundir sus cálidas manos y hacerme estremecer al sentirlo tocar mi piel.
Adoraba recorrer su rostro con la yema de mis dedos, sus facciones tan bien marcadas en cada beso podían transmitirme una gran cantidad de felicidad, era un momento lleno de paz y de cariño, algo irremplazable.
Era increíble pensar que todas nuestras vidas habían sido la de dos mejores amigos, todo cambia cuando involucras “amor” aunque sea por actuación. Podía estar segura de que harry si me quería, que sí estaba celoso y que no podía remediar lo que tarde o temprano aceptaría… pero era demasiado testarudo y teniendo a jessica al lado, le sería fácil excusarse.
Se alejó centímetros y abrió los ojos para dedicarme una tierna sonrisa. Jugó con la punta de su nariz, haciéndola chocar suavemente con la mía de lado a lado; no podía ser más dulce.
Besó mi frente y se separó un poco más para hablar con mayor comodidad, pero aún sin despegar sus manos de mi piel debajo de la remera.
—Habrá una fiesta este fin de semana ¿Quieres venir? —Sonrió, había olvidado por completo el tema anterior y prefería que fuese así.
— ¿De quien es? —Acaricié sus brazos por encima del suéter verde agua.
—De Amy y Chase, celebran un año de novios —Carcajeó y para mis oídos era música.
—Pero no estoy invitada… Sería desubicado llegar así… de la nada —Me encantaría ir con Harry a una fiesta, hemos ido a muchas juntos, pero siempre terminaba con mi grupo de amigas, él solo se preocupaba de su chica.
—Podía invitar a quien quisiera y no estoy interesado mucho en jessica, digo, es mi novia, pero está… histérica últimamente — ¿Escuché bien? ¡Me prefería a mí! Nada podía ser mejor.
—Entonces… seguro —Sonreí y besé sus labios de improviso, ya se me hacía natural.
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