domingo, 8 de septiembre de 2013

In Another Life

Capitulo 10:
Luego de pensarlo unos segundos, decidí creer que el misterioso adiós de Harry fue por variadas razones; quizás se le había hecho tarde, posiblemente tuviera algo que hacer o algo por el estilo.


Miércoles. Otro día más cual pasaría la mayoría del tiempo con mis dedos entrelazados a los de Harry. Me vestí normal, no quería llamar más la atención de lo que ya hacia cuando me colgaba del cuello de mi mejor amigo.

Jugué un par de minutos con mi cabello decidiendo cual sería el peinado ideal para el día, maquillé, siempre muy suave, mi rostro, pestañas encrespadas a la perfección, brillo labial rosado y estaba más que lista.

Tomé desayuno liviano, dedicar tanto tiempo a mi imagen hizo que el tiempo transcurriera más rápido que nunca y los minutos se agotarían si ingería la gran cantidad de alimentos que mamá había preparado esa mañana, además, ya comenzaba a sentir mi cuerpo más pesado de lo normal y eso no era nada agradable para la estética de una chica, nada. Más me Baliña dejar de almorzar puras porquerías con harry.

—Que tengas un buen día —Deseó mi padre depositando un beso en mi frente.

—Igual —Sonreí y agité a mi mano para no despedirme persona por persona, ya se me había hecho tarde.

Abrí la puerta y sonreí esperando encontrarme con harry, impaciente por mi demora, pero no, no encontré más que el vestíbulo de paredes blancas relaciones vacío. Posiblemente harry estaba retrasado al igual que yo, así que cerré la puerta del departamento y me apoyé en esta para esperar a que la del frente se abriera.

Cinco minutos y aún no salía… 10 minutos y nada. Bufé molesta y me aproximé hasta la puerta, me incomodaba tocar sabiendo que cualquiera podría abrir la puerta, no era que me molestase que Pattie, Jeremy, Jaxon o Jazmyn me atiendan, sino: Ryan, su mejor amigo desde la primaria, sus penetrantes ojos cafés solían contemplarme en su totalidad y debo decir que no era ni una sensación muy gustosa.

Dos suaves toques bastaron para que alguien abriera la puerta. Suspiré tranquila al encontrarme con esos lindos ojos marron, Jaxon.

— ¡Oh! ______… ¿Qué te trae…? —Levantó su muñeca y observó su reloj— ¿A las ocho con quince minutos a la puerta del departamento Styles? —Sonrió evidente, por la hora había deducido que estaba atrasada.

—Hola —Sonreí— me preguntaba si Harry se dignará a ir a clases o preferirá quedarse en casa con la falsa excusa de que esta “resfriado” —Carcajeé y volví a colocar en su lugar a mi mochila que comenzaba a resbalarse por uno de mis hombros.

— ¿Qué? —Arqueó una ceja y me miró con asombro— Harry se marchó a clases como hace… 25 minutos, por lo que pude notar estaba apresurado. ¿No pasó por ti?

Me quedé en silencio, mirándolo incrédula, no podía creer lo que me estaba diciendo.

— ¿Qué? —Pregunté incoherente, sabía de que me estaba hablando.

—Emm, si, ya… debe de estar en clases —Me miró incómodo, debió de adivinar el hecho de que su hermano ni si quiera fue capaz de avisarme—Oh, que… que tonta —Miré hacia un lado— Bueno, ya me tengo que ir —Sonreí con falsedad, la verdad era que estaba muy desconcertada con lo que acaba de pasar.

Me volteé con la frente en alto y una cínica sonrisa ida en el rostro, apenas escuché el suave choque de la puerta contra el umbral el nudo en la garganta apareció. Se que posiblemente sonara patético, o que estaba exagerando las cosas cuando Harry solo necesitaba arreglar un par de cosas de la prepa, no lo sé, pero contando la inesperada huída de casa el día anterior, podía deducir una sola cosa: Algo estaba ocurriendo y harry trataba de esquivarme por ello.

Estaba molesta y sentía que habían pasado a llevar mi orgullo, siempre nos poníamos de acuerdo de como nos vendríamos al colegio. Cuando él aún no obtenía su licencia para conducir, solíamos caminar alrededor de 7 interminables cuadras, la misma cantidad de cuadras que tendría que tomar para llegar a clases.

Como era de esperarlo tuve que pedir un papel firmado por la inspectoría para poder ingresar sin ni un problema.

Entré a la sala y caminé decidida al puesto desocupado al lado de Harry.

—Gracias ¿Eh? Enserio gracias —Articulé más que molesta mirando como escribía concentrado en su cuaderno ¿Qué? ¿Acaso tampoco saludaría? — Oye, aquí estoy ¿No ves? Caminé siente mal*ditas cuadras gracias a ti.

— ¿No tomaste un taxi? —Preguntó sin mayor interés a mi problema y sin ni siquiera mirarme, seguía escribiendo apuntes.

—Tenía el dinero justo para el almuerzo —Debatí y comencé a sacar mis cuadernos cuando observé al maestro de Química mirarme con disgusto.

—Oh… entonces lo lamento —Musitó aún sin interés.

Me quedé en silencio, ¿Por qué se comportaba así? Me hacía sentir incómoda y a la vez tonta.

Luego de varios minutos decidí a hablar una vez más a ver si lograba sacar algo de su callada y seria persona.

— ¿Te da igual? ¿No te importa? Por lo menos hubieses avisado, sabes que no me molesta —Musité sin mirarlo, se mostraba tan indiferente y frío que… me llenaba de angustia al no poder lograr sacar algo de su boca.

—Ya te dije, lo lamento —Pronunció con frialdad.

Mordí mi lengua antes de decir algo, era mejor quedarme callada por el resto de la clase o todo el día si seguía con esa extraña actitud… ¿Qué fue lo que hice para que me tratara tan indiferente? Nada que recuerde, no más que besarnos como si no hubiese un mañana, dejar que tocara mi piel... La simple idea de recordar aquel momento erizaba mi piel, había sido uno de los momentos más felices en mi vida.

La campana anunciando un corto descanso sonó y me quedé sentada, esperando a que Harry reaccionara diciéndome algo, pidiendo aunque sea un pequeño perdón, pero no, guardó sus cuadernos, se levantó de la silla, la corrió en su lugar y salió con la mochila colgada al hombro de la sala.

Me quedé mirando como se alejaba dejándome petrificada en mi banco, si no estaba segura de que algo estaba pasando, ahora ya estaba absolutamente convencida.

—Hola —Apareció enfrente de mi una voz tímida, Christian.

—Hola —Imité una sonrisa, no podía andar antipática por problemas de harry que terminaban afectándome.

—Así que de novia con styles ¿No? —Se acomodó en la silla del frente y me miró expectante.

—Si, eso creo —Pronuncié con un dejo de soledad y aproveché de guardar mis cuadernos en el morral.

—Lo vi hablando esta mañana, antes de que sonara la campana, con Jessica, ¿No te molesta que hable con su ex? —Preguntó mirándome pensativo.

¿Qué? ¿Por qué diablos Justin hablaba con Jessica? No lo haría hasta que nuestro plan funcionase... ¡Maldición! ¡Lo había arruinado!

— ¿Enserio? —Volví a fingir una sonrisa, esta vez más cínica que nunca, comenzaba a dejar mi falsedad atrás— No ¿Sabes? No me molesta en lo absoluto, no me molesta nada de lo que Harry haga, es su vida, que haga lo que quiera con ella, ahora con permiso tengo que ir a comer algo antes de que vomite —Dije tras una seria mirada, de verdad me había molestado… no se si fue la desatinada pregunta de Christian o si no el hecho de que Harry estuviese hablando con la chica a quien más odiaba… eso estaba seguro.

Salí de la sala a grandes pasos, estaba frustrada, enojada, molesta y muy, muy al fondo tenía un cierto dejo de tristeza.

Iba directamente a mi casillero, necesitaba hablar con alguien y sabía que me encontraría con una de mis amigas… ¿Dónde estaban cuando las necesitaba? Oh claro, lo olvidada… celosas por mi relación con Harry.

Al doblar la esquina del pasillo que me llevaba a mi casillero, no pude encontrarme con mejor escena que a una castaña chica apoyada en los fríos estantes de metal y a un chico de rostro bastante familiar presionado sus labios con los de ella. Harry y Jessica.


In Another Life

Capitulo 9:
Aunque de a poco la curiosidad y el deseo comenzaban a aparecer, el delicado dejo de ternura y dulzura no parecían querer dejarnos libres.

Sus labios más acoplados que nunca a los míos, provocaron que con lentitud mi cuerpo fuese descendiendo hasta quedar completamente estirado en el acolchado.

Sabía que alguna parte de su ser estaba queriendo desatar lo más oculto que tenía, la locura y las ganas de atacar a su víctima de una manera enloquecida, eufórica, la más violenta, pero a la vez la más sensual y la más placentera que llevara dentro de sí, solo que aún no se percataba de sus actos y trataba de alguna manera manejar la situación para no perder el control.

Mi cuerpo se hundió más de lo normal en el colchón de plumas y un tibio calor se apropió de mi cuerpo, Harry estaba sobre mí. En ni un momento sentí de su parte el querer abandonar mis labios, es más, parecía que cada segundo transcurrido, fueran convirtiéndose en el vicio más adictivo que pudiera existir en su mundo. Ni hablar de mí, podía sentir mis pulmones en busca de oxígeno, a mi corazón palpitar a mayor velocidad, a la sangre correr a una fuerza incontrolable por mis venas… y nada de eso parecía preocuparme más que saber que en cualquier momento el maravilloso momento que ahora estaba viviendo… se acabaría.

Sus manos que permanecían meciéndose con calma en mi cintura, se decidieron temblorosas a bajar por mi cadera y proseguir el mismo recorrido en línea recta hacia abajo. Atraparon mis muslos y luego de una serie de caricias nerviosas, se apoderaron completamente de ellos, para separarlos con sumo cuidado y acomodarse a gusto entre mis piernas.

La presión que iba ejerciendo sobre mi cuerpo cada vez más iba volviéndose mayor y no podía evitar ahogar leves gemidos entre los besos más pasionales que alguna vez podría lograr dar.

Percibí como trataba con dificultad dejar de besarme para poder proseguir con su tarea sobre la piel de mi mejilla, bajar por mi mentón y como destino final: mi cuello. En aquel momento no podía reaccionar, no podía actuar, no podía pensar, no más que en el gran disfrute que Harry estaba entregándome, por lo que en el momento menos esperado, percibí una suave brisa de viento por mi vientre y me di cuenta de que mi polera iba ascendiendo cada vez más.

Por primera vez sentí a los nervios circular por mi mente, el temor de que Harry me viera semidesnuda me hacía estremecer, ¡Nunca habíamos cometido un acto como este!

Temblorosa elevé mis manos y él acató enseguida a retirar mi linda polera de la escena. ¿Qué era lo que nos sucedía? Esto ya era una exageración del teatro que Harry había comentado, era más que eso, estábamos expresando cosas y haciendo del juego, el más emocionante de mi vida.

Arrastró sus manos con cautela en dirección hacia lo alto y me ahogué cuando sentí sus manos apropiarse de mis pechos sobre la blanca tela de mi bracier.

Moría por experimentar el calor se su piel sobre la mía, que quemara sobre la mía, pero debía resistir, debía sobrevivir ante sus caricias, aunque dudo que salga de todo este placentero juego como la vencedora por controlar sus acciones.

Aún no razonaba del todo lo que estaba por hacer, pero estaba dispuesta a seguir con el plan. Llevé mis dudosas manos hasta el inicio se su camisa negra para ir desabotonando botón por botón, al estar preparada para retirar, colé mis extremidades en sus hombros y la fui deslizando con sumo cuidado hacia atrás. Él no emitió ni una sola palabra, no se quejó en lo absoluto, lo que me dio la confianza para proseguir sin dudar más de mis actos.

Por primera vez, por primera vez en la vida sentí su suave piel sobre la mía y debo admitir que no había sensación mas maravillosa que esa junto a sus torturadoras caricias por todo mi cuerpo.

Sentía mis labios arder, ya los sentía hinchados de tanto devorar los de Harry y de tanto morderlos cada vez que él se decidía por bajar hasta la loma de mis pechos y comenzar con una cadena de besos sensuales y placenteros.

Estaba tan concentrada en besarlo y dar lo mejor de mí, que con suerte sabía que estaba en mi casa, en mi cuarto, en mi cama con… Harry, pero gracias al cielo, volví a pisar tierra firme cuando escuché la puerta cerrarse y enseguida el grito de mi hermana.

Harry saltó de la cama y sin mirarme buscó su prenda de vestir en el suelo, corrió al baño y se encerró en este mientras que yo temblaba recién reaccionando a lo que estaba haciendo con mi mejor amigo y con el chico de quien estuve enamorada por casi toda mi vida.

Mi polera se encontraba arrugada en el suelo, la tomé y volví a su lugar. Caminé con las piernas aún dormidas hasta la puerta y la abrí para que mi hermana no tuviera sospechas, después de todo, mis padres siempre me enseñaron a mantener la puerta abierta cada vez que un chico era mi acompañante.

Corrí hacia la cama con dificultad y fingí estar riendo mientras mis ojos trataban de descifrar que era lo que sucedía en el programa.

Daphne hizo su aparición.

—Hola —Saludó apoyándose en el umbral de mi pieza y con las manos escondidas en los bolsillos.

—Hola —Carcajeé llevando mi mirada hacia ella, luego hacia la televisión y nuevamente hacia ella.

Noté que se preparaba a disparar alguna palabra, cuando Harry salió del baño con una sonrisa de oreja a oreja y luciendo ordenado, nadie notaría lo recién sucedido.

— ¡Oh! Hola Daph —Sonrío pareciendo sorprendido por la presencia de mi hermana y se acercó hasta ella para saludarla de beso en la mejilla.

—Hola Styles —Sonrió mirándome mientras le daba un fuerte abrazo.

A pesar de los 21 años de mi hermana, siempre fue muy inmadura y se dedicaba la mayor parte del tiempo ha atormentar mi feliz vida.

— ¿Y que tanto hacían? —Genial, ahora tendría que cargarla durante algunos minutos en la habitación, no se iría hasta lograr dejarme nerviosa.

Respiré profundo y estabilicé mis emociones, aún no podía describir que era lo que había pasado hace un rato.

Canalicé un punto en todos mis sentidos en que me sentía en completa paz y no notaba en lo absoluto la presencia de Daphne, perfecto, al notar que no estaba interesada, ni tampoco me molestaban sus absurdas bromas, saldría frustrada de la habitación a lamentar el porqué sus chistes de mal gusto ya no surtían efecto en mí.

Escuché algo de quejas y luego silencio completo. Desvié mi vista de Family guy hasta la puerta, Daphne había desaparecido, tal como lo predije.

Miré a Harry quien no emitía ni una sola palabra y mantenía su vista ocupada en un punto muerto del colchón.

— ¿Dijo algo importante mi hermana? Sabes que suelo ignorarla —Musité como si todo siguiese su curso normal, como si nada hubiese pasado.

—Tengo que irme —Articuló sin sentido y se puso de pie— Lo siento, yo… tengo que estudiar —Caminó hasta su mochila, la cargó al hombro, se acercó hacia mí, besó mi frente y salió del lugar.

Ni si quiera me había dejado decir adiós.


 

In Another Life

Cap #8:
Cuando decidí volver del paraíso a la tierra, pude percibir que nos encontrábamos en un patio vacío, nadie estaba allí para presenciar nuestra romántica escena, nadie. Estaba muy segura de que apenas los verdes ojos de jessica se fijaron en mi figura sumada a la de harry, había desaparecido de inmediato, los celos corroían por su cuerpo y no de eso cabía duda, muy buen, así harry cantaba v
ictoria.

—Felicitaciones styles, hiciste que una pobre chica se sintiera desgraciada —Musité de lo más normal, la verdad es que el estado de la chica no me importaba en lo más mínimo.

—Y eso es justo lo que me traigo entre manos. Pensarás que tengo el corazón de piedra, pero tu sabes, solo quiero que ella vuelva conmigo —Me sonrió con dulzura y besó mi frente en un gesto de agradecimiento por mi ayuda.

Ya era hora de que dejara de repetir todo el tiempo que quería volver a estar junto a su esquelética noviecita, me hacía sentir fracasada. Me sentía absurda, patética sintiendo cosas en lo que solo era actuación.

Inquirimos que no hacíamos nada más que ocupar espacio bajo un árbol del colegio, estábamos solos y parte del teatro había finalizado… por ahora.

El transcurso del día fue siempre lo mismo: besos, besos y más besos eufóricos que hacían de Jessica la chica más infeliz de la preparatoria, a Harry; el chico más victorioso y ganador… y a mí, la chica más feliz y complacida del universo.

Pobre, Harry nunca se enteraría de las mil y un cosas que me hacía sentir cuando me tomaba de los brazos, acercaba pacíficamente su rostro al mío y por fin capturaba mis labios entre los suyos.



Llegamos a casa a eso de las cinco con veinte y cinco minutos, la hora perfecta para charlar cómodamente en mi departamento, pues no había nadie que se atreviese a emitir algún comentario burlesco acerca nuestra relación y no me refiero solo a Daphne, sino a toda mi familia en general, al parecer todos estaban en mi contra .

— ¿Quieres entrar? Tengo la clase de comida que te gusta —Sonreí simpática.

—Bien. Mientras más me retrases para llegar a casa, me haces otro gran favor —Carcajeó, lo que fueron molestas y cosquillosas mariposas revoloteando por mi estómago.

Adoraba mi casa en silencio, era la hora en que era solamente habitaba Harry y yo, mi espacio de tiempo favorito.

Como era ya de costumbre, Harry corrió hacia mi habitación para acomodarse frente a la televisión, buscar uno de esos programas tontos que a la vez solían ser los más cómicos, quitarse los zapatos, tirarlos por algún lugar y esperar a que yo apareciera con comida chatarra y algo de beber.

Preparé comida rápida. Solía haber en cantidad en la casa, a mamá le recordaba a mi hermano, es una lástima que su novia lo amarrara hasta Australia… ¡Que va! Eso no es una lástima, aunque alguna de esas veces lo extrañaba… disfrutaba como nunca su ausencia, nada más de apodos vergonzosos e hirientes, nada más de ropas asquerosas esparcidas por todas partes, nada más de desorden.

Preparé de esas papas fritas que en un par de minutos se encuentran ricas y crujientes en el plato, dos hamburguesas y dos vasos llenos de ese líquido dulce adictivo: Coca – cola.

La bandeja era enorme y pesaba más de lo normal, sabía que se veía asqueroso en una chica, que comiera tanto, pero ¿Y qué? Estaba más que acostumbrada a comer como hambrienta frente a Harry.

— ¡_____! —Exclamó al verme aparecer por la puesta de mi habitación, por sus ojos brillantes, por su sonrisa tan expandida, supuse que no anhelaba más que devorar los alimentos que había preparado— ¡Por Dios! ¡Eres el ángel de la comida asquerosa! — ¿Eso era… un cumplido o se suponía que debía ofenderme?

Enarqué una ceja, Harry despejó el velador que luego se vio ocupado por la bandeja.

— ¿Tratas de decir que mi comida es horrenda? —Pregunté ofendida.

—No —Negaba con la cabeza al mismo tiempo que miraba el plato de comida como si fuese la última que probaría en su vida— Con comida horrible me refiero a que no es el tipo de comida que deberíamos ingerir a diario, últimamente todas las semanas este es nuestro plato principal.

— ¿Y que tiene de malo? ¿Qué sucede si mañana me sucede algo? ¿O si a ti te llegara a pasar algo? Disfruta de lo que tienes en el presente, no pienses en consecuencias tontas como esas —Bufé molesta, detestaba que las personas siempre anduviesen pensando en… “Pero si seguimos así vamos a…” ¡No! Solo háganlo y luego no miren hacia atrás, se que mi forma de pensar no estaba del todo bien, pero en algunos casos… no estaba mal.

Me senté a su lado y comenzamos a compartir la exquisita comida. En un momento casi pierdo la vida cuando bebí coca cola y Harry explotó en risas producto al cómico programa de televisión.

—Tranquila, respira, respira —Me decía aún contagiado por el chiste, mientras daba pequeños golpes en mi espalda.

Ni si quiera estaba preocupada, mas bien era él, el que de a poco iba volviéndose serio ante mi deplorable estado, yo aún seguía con los ojos llorosos producto a la risa provocada por la suya.

—Oye, ya es demasiado —Noté el tono de su voz con un serio dejo de preocupación, tomó de mis brazos y los levantó como si yo fuera una niña indefensa de 5 años.

Luego de segundos mi respiración había vuelto a la normalidad y Harry soltó un largo suspiro relajado.

Solté una leve carcajada al ver su antes afligido rostro pasar a uno calmado y aflojado.

—Enserio me preocupaste —Musitó sin cambiar su seria expresión del rostro.

—Ya estoy bien, puedes tranquilizarte —Sonreí.

—Ya era hora ¿No? —Volvió a sonreír y dejó la bandeja con los platos vacíos en el suelo.

Me acomodé en mi acolchado no esperando más que seguir espectando el programa, estaba muy bueno y para ver la repetición tendría que esperar una eternidad.

—_____—La melodiosa voz que tenía se escuchó en un susurro por toda la habitación.

— ¿Si? —Giré mi rostro y lo encontré con una mirada ida. Sus ojos brillaban más de lo normal y los músculos relajados de su rostro me llenaron de confianza y pasibilidad.

— ¿Me permitirías hacer algo? —Habló sin quitar su penetrante mirada de mí, lo que de a poco comenzaba a surtir efecto.

— ¿De que se trata? —Sonreí inocente, aunque por dentro los nervios comenzaran a aparecer, me sentía de alguna extraña manera… tranquila, sabía que cualquier cosa que pidiera… sería algo simple y nada complicado.

Sonrío y se acomodó a una corta distancia de mí. Algo no andaba bien ¿O si? Parece que tendría que buscar en el mas mínimo rincón alguna respuesta sobre lo que Harry trataba de hacer.

Elevó una de sus extremidades y sentí el tibio tacto en mi mejilla. Por más que tratase de mantenerme controlada, relajada, harry iba empeorando mi situación, ya no solo acariciaba mi mejilla con su pulgar sino… de a poco iba acercándose.

—Solo… —Susurró sobre mis labios— Solo… quiero saber… si puedes… —Su aliento dulzón producido por la bebida, cada vez más iba volviéndose más notorio en mi sentido del olfato. Estaba cerca— si puedes actuar como toda una profesional —Concluyó dichas palabras cuando sentí de una sola vez sus suaves labios sobre los míos.

Posiblemente era solo yo, pero sentía más que la escena de un beso creado para teatro, sentía más que eso. Suave, delicioso y si era verdad, hasta se podía describir una pequeña gota de sentimiento real.

Ya no podía oír nada de lo que ocurría a nuestro alrededor, no más que la delicada melodía producida por nuestros labios chocando con dulzura y si fuera lo que mi corazón percibía… sinceridad, ¿Pero como? ¿Cómo podía ser ese beso sincero si él me decía que era actuación? ¿Cómo?

Sus labios dibujaban mi boca como si fuesen siempre tan conocidos para su persona. Los entreabría y cerraba a un compás creado a la perfección, me era hasta imposible describir con lujo de detalle todo lo que me estaba entregando con un acto tan simple como besar.

¿Cuándo fue, que no logré darme cuenta, el momento en que el deseo apareció por primera vez en ambos creadores de tal escena? No tengo idea, ni tampoco planeo sacar conclusiones del asunto, no estaba más interesada que en disfrutar de uno de los mejores momentos de mi vida, en recopilar sentimientos que nadie podría entregarme.

Mi cuerpo se estremeció por completo, cuando por primera vez una de sus tibias manos se coló por debajo de mi polera y acarició la suave piel de mi cintura. Iba a enloquecer.

 
 

In Another Life

Caitulo 7:
Día martes. Caminé hasta la puerta de mi casa y suspiré dejando que un poco del nerviosismo se alejara de mi cuerpo, como si eso fuese posible.

Abrí la puerta y sentí el corazón detenerse en seco cuando me encontré con harry, brazo en alto y puño cerrado; apunto de tocar la puerta.

—Ahí estas, novia mía —Dejó a la vista esos pequeños y perfectos dientes brillantes.

—Hola —Saludé común y corriente, relajada, calmada, tranquila solo estás haciendo un favor que tarde o temprano te romperá el corazón, nada más.

—Recuerda, apenas pisemos los pasillos del colegio tomarás de mi mano y sonreirás como si esta relación fuese lo que más has querido en toda tu vida, lo más maravilloso que te ha pasado, lo más… — ¡Ya basta!

—Está bien —Sonreí interrumpiendo las reglas que estaba poniéndome en frente— Actuaré como se me plazca, por si no lo recuerdas me tienes obligada a esto — ¡Al fin! Había estado esperando hace un largo tiempo a que mi personalidad apareciera.

No me di cuenta cuando harry ya estaba estacionado su gran vehículo a las afueras de la preparatoria.

— ¿Lista? —Sonrió con malicia antes de salir del auto.

—Eso creo —Tomé aire profundamente y luego suspiré.

—Aquí vamos —Cantó seductor y se bajó del auto para correr rápidamente hacia mi puerta y abrirla como todo un caballero. Debería hacerlo más seguido ¿No? Okay, no todos los días soy su novia.

Sentí la piel de su mano chocar con suavidad en uno de mis hombros descubiertos y deslizarse hasta mi mano para así entrelazar sus dedos con los míos. ¡Genial! ¿Acaso no tenía mejor manera de erizar mi piel?

—Te vestiste perfecta para la ocasión ¿Sabías? —Susurró en mi oído derecho.

¿Desde cuando hacía un comentario al respecto de lo que traía puesto? La verdad es que nunca había opinado sobre mi forma de vestir, lo que a veces me llevaba a pensar que no tenía gusto para vestirme.

—La verdad que esa falda y esa polera sin hombros… te queda… fabulosa —Me observó de pies a cabeza y mordió su labio inferior.

—No es necesario que también actúes tus comentarios sobre mi ropa ¿Si? Es mucho con que ahora tengamos que fingir ser novios —Musité sin expresión alguna.

— ¿Y alguien a dicho que estoy actuando? —Me sonrió con picardía y luego volvió a mirar hacia el frente.

Los primeros pasos en los pasillos y ya éramos el centro de atención, creo que nadie se esperaría que un día llegaría tomada de la mano con harry ¿O si?

A lo lejos del pasillo pude ver a una cabellera castaña… era jessica.

Sentí la presión en mi mano ejercida por la de harry, de seguro estaba nervioso, yo solo sonreía para mis adentros, me sentía mala y eso me producía una gran atracción, después de todas formas... harry de alguna u otra manera… era mío.

Al pasar a su lado, la muchacha abrió unos grandes ojos y le sonreí con la mejor cara, no sabía cuales eran mis movimientos, solo sabía que mi corazón estaba como una fría roca frente a ella. Después de todo la odiaba.

— ¡Wow! —Exclamó harry cuando ingresamos al salón de clases— Eres mejor actriz de lo que esperaba, te felicito —Me alabó con una gran sonrisa en el rostro.

—No tienes idea de lo buena que puedo llegar a ser —Musité sin prestarle atención mientras sacaba mis libros.

—Oh, entonces perfecto, porque en el descanso si que tendrás que actuar —Me golpeó suavemente con el codo y yo solo cubrí mi hipocresía bajo una sonrisa.

A pesar del misterio que harry escondió bajo la frase “…en el descanso si tendrás que actuar” me causó una gran desconcentración durante toda la hora de clases, a pesar de que fuese mi materia favorita.

La campana sonó, lo que fue un aviso a mi corazón, ahora podía acelerarse más de lo normal, provocando que los doctores detectaran que la arritmia en mi sistema había aumentado.

—Ven —Dijo apresurado y me tomó de la mano para arrastrarme por los pasillos hacia el patio trasero.

— ¿Por qué venimos aquí? —Pregunté con tono indefenso… no había nadie.

—Jessica acostumbra a venir aquí ¡Todos los días! Es perfecto ¿No? —Articuló emocionado.

—Y si, tienes razón… justo ahí… —No alcancé a emitir ninguna otra palabra cuando tomó de mis brazos, me empujó contra un árbol, presionó mi cuerpo y capturó mis labios llenándome de sentimientos nuevos.

Tomó mis extremidades y las condujo hasta su cuello. El simple hecho de sus labios se expandieran cada vez más me dejaba helada, pero tranquila, solo tenía que seguirle el juego.

Mordió mi labio inferior, ladeo la cabeza y dio acceso a su mentolada lengua a mi cavidad bucal para iniciar con un placentero recorrido turístico.

A pesar de que el árbol no fuese la mejor pared, me sentía más cómoda que nunca, su cuerpo estaba tan acoplado al mío que solo podía sentir mis manos en libertad, y eso… estaban muy entretenidas enredándose en el suave cabello de harry.

Depositó pequeños besos fugaces y se alejó de mi para mirar con disimulo a los lados, ahora estábamos solos.


In Another Life

Capitulo 6:
Miré hacia un lado queriendo escapar de ese incómodo momento, pero me sentía obligada a mirarlo y a preguntar de curiosidad.

—Y… y… ¿A que… a que te referías? —Oculté el nerviosismo bajo una simple y tranquila sonrisa.

—Mañana llegaremos como novios al colegio y estaba pensando en que… no será real si cuando te bese te muestres sorprendida —Me estaba mirando directo a los ojos y con el simple hecho de escuchar la palabra “Beso”, me erizaba la piel.

—Supongo que esa será… mi reacción ¿No? —Miré hacia un lado y arrugué nerviosa la almohada.

—Por eso mismo, no valdrá si todos ven eso, sabrán que es mentira —Sonó suplicante… ¿Pero de qué?

Nos quedamos en silencio. ¿Qué esperaba que hiciera? Tenía muchas cosas en la mente, pero ni una opción podría ser lo que él pensaba.

—Entonces… ¿Qué es lo que planeas? —Musité incómoda.

—Que… que, que nos besemos —Me miró serio.

Sabía que muy en el fondo, estaba nervioso al igual que yo. Después de todo… nunca nos habíamos besado y todo era más extraño cuando sabíamos que al día siguiente tendríamos que hacerlo seguido.

—Prometo no sorprenderme cuando lo haga mañana —Sonreí.

— ¿Qué? —Sonrió— ¿Te da miedo besar a tu mejor amigo?

¡¿Qué?! No era exactamente eso lo que sentía… ¿O si? Toda mi vida soñé con el poder sentir sus labios sobre los míos y ahora era una obligación, debía estar emocionada, pero no. Era solo actuación en el fondo.

—No… claro que no, pff… ¿Por qué sentiría miedo? —Musité con obviedad.

—Porque al igual que yo… debes sentirte incómoda —Sonrió dulce agachando su cabeza. ¿Es que acaso no podía ser más tierno?

—Somos solo mejores amigos, no pasará nada —Hice un esfuerzo por no hacerlo sentir nervios, cosa que él debería estar haciendo conmigo.

—Tienes razón —Suspiró y se acomodó para mirarme— entonces… ¿Estás lista?

Tragué todos los gritos nerviosos que ahogaban en mi garganta y asentí con la cabeza.

—Bien… —Susurró.

Creía que en cualquier momento mi corazón saltaría de mi pecho y saldría corriendo, aún más cuando sentí su mano colarse por mi cuello y enredar sus dedos en el cabello de mi nuca.

Trataba de mantenerme calmada para que no hubiera indicios de lo que sentía, pero cada vez era más difícil.

Pronto comenzó con un acercamiento torturador y por inercia mordí mi labio inferior, él solo sonrió y cerró sus ojos. ¿Por qué hacía de todo esto tan real? Era solo un beso y ya, no tenía el derecho a quitarme la vida de esta manera.

Al igual que él, cerré mis ojos y esperé a que en cualquier momento sus labios tocaran los míos. Sentía su respiración chocando con ternura y delicadeza sobre mi rostro y luego de tantos años esperarlo… sentí por fin el beso que me robaría el aliento.

Pensaba que se alejaría al instante, que sería menos de un segundo, pero aún lo sentía capturando mis labios.

Me besaba con lentitud y de a poco iba aumentando, sin notarlo, la velocidad. Sentí a su cuerpo acercarse al mío, por lo que enseguida supe que no se detendría. Mordió mi labio inferior con sensualidad y yo me ahogué queriendo ser de él.

Siempre soñé con mi primer beso de su parte, pensaba en que sería lleno de amor, ternura y un millón de sentimientos que de seguro nos entregaríamos… ¿Quién iba a pensar que sería tan solo por hacer un favor? Aún así… lo sentía tan real, tan lleno de emociones, de seguro era solo mi imaginación y aún así disfrutaba el momento como nunca había hecho antes.

Comenzaba a detenerse y pronto se alejó tan solo centímetros de mí, abrió sus ojos e inhaló profundo para recuperar la respiración.

—Wow… —Susurró— besas… muy… besas muy bien —Mordió su labio inferior.

Me quedé estática… ¿Qué era lo que había dicho? Enseguida me alejé de él y miré desesperada hacia un lado, sentía mi rostro más tibio de lo normal, supuse lo roja que estaba.

—Debo… ¿Decir lo mismo? —Levanté la vista y lo miré tratando de no temblar.

—Gracias —Rió y se separó que lo que yo necesitaba para poder respirar otra vez.

Me encogí de hombros y sonreí.

—Así que debo suponer que ya estas preparada para interpretar a mi novia ¿Verdad? —Sonrió y de un salto estaba de pie al otro lado de la habitación.

—Bu-bueno… eso supongo —Balbuceé con una sonrisa vaga en los labios.


 

In Another Life

Capitulo 5:Me miró sin comprender, noté como trataba de encontrar algo que respondiera a mi pregunta, pero sin saber todo lo que yo llevaba dentro… de seguro no sabría que decir.
— ¿A que te refieres? —Apoyó sus manos en la larga mesa apegada a la pared, hizo fuerza y al segundo se encontraba sentado sobre ella.

—No lo sé —Musité calma—… nada —Sonreí— no… no me hagas caso.

Miré el suelo y me sentí presionada contra mis sentimientos y su necesidad de ayuda.

—Está bien —Susurré sin ganas.

— ¡¿Enserio?! —Exclamó.


Asentí y seguí con los ojos pegados al suelo.

— ¡Genial! ¡Eres la mejor amiga que hay en el mundo! ¡¿Sabias?! —Exclamó con felicidad y me atrajo hasta él para envolverme en un fuerte abrazo.

Seguía hablando y alabando mi ayuda, pero solo podía escuchar mormullos mientras me hundía en él delicioso perfume esparcido por todo su cuello.

Lo fui empujando suavemente de mí y sonreí.

—Mejor será que estudiemos matemáticas —Volví a pegar un sorbo a mi jugo y caminé arrepentida y frustrada hasta mi habitación.

Ejercicios, problemas, gráficos, funciones… y más ejercicios. Ya no podía más y pasado los 15 minutos de que había comenzado a explicarme, ya no entendía.

— ¡Basta! —Tiré el lápiz lejos y hundí mi rostro en la almohada que acomodaba a mi cuerpo en el suelo.

—Oye, no hemos hecho nada aún —Lo escuché carcajear.

— ¡¿Ha no?! —Bramé levantando el rostro— Hace más de media hora que vengo escuchando un: bla, bla, bla —Me quejé haciendo que mi voz pareciera quebrada.

Rió simpático al verme tan fastidiada por la materia.

—Ok, como tú quieras —Sonrió y cerró el cuaderno— Y… ¿Qué planeas hacer ahora?

—No lo sé… ¿Una película quizá? ¿Palomitas? —Sonreí entusiasmada, una película y algo de comer siempre fue mi panorama preferido.

—No tengo dinero para ir al cine si es eso a lo que te refieres —Murmuró tomando los útiles y poniéndose de pie.

—Tonto —Sonreí— Tengo palomitas y posiblemente estén pasando algo bueno por la televisión —Me puse de pie.

Me acompañó hasta la cocina y preparamos lo que serían nuestros alimentos. Pronto nos encontrábamos con un recipiente repleto de palomitas apoyado en mi estómago y dos bebidas.


—Que ******* —Comenté en voz alta la película mientras aplastaba una palomita de maíz en mis manos.

—Oye, es solo una película —Carcajeó mirando mi mano.

—Es un imbécil, ¿Cómo es capaz de hacer algo así con ella? —Volví a farfullar sin despegar mis ojos de la pantalla.

—Para la próxima vez descartamos las películas románticas ¿Si? —Tomó el control de la televisión y dio a fin la película.

— ¡Oye! ¡Estaba en la mejor parte! —Exclamé sentándome en el acolchado para reprocharlo con mis ojos.

—No, es lenta y aburrida, además, ya te estabas quedando sin uñas y estabas desperdiciando la comida —Me miró calmado y se sentó para quedar frente a frente.

—Y entonces… ¿Cuáles son tus planes para ahora? —Dejé las palomitas en un velador y lo miré aburrida.


—Sería… ver una película de verdad ¿No te parece? —Se burló.

Lo miré ofendida, el había accedido enseguida cuando pedí ver If Only.

—No te negaste a verla, hubiéramos elegido otra cosa —Musité seria, detestaba que se burlara de mis gustos.

—_____ ¿Por qué es que nunca te das cuenta de cuando solo bromeo? Caes muy fácil —Suspiró.

—Es que nunca podré saber cuando hablas enserio o no —Dije seria. Era verdad, nunca se sabía cuando hablada enserio o solo bromeaba.

Nos quedamos en silencio. ¿Qué se supone que haremos ahora? ¿Seguir estudiando? Ni loca.


—No crees… no crees, que sería… bueno que… —Habló entrecortado con la vista agachada, estaba pensando en algo que de seguro le incomodaba.

— ¿Si? —Lo invité a seguir, que soltara palabras que no digieran nada me urgía.

— ¿No crees que sería bueno que practicáramos? — ¡Bingo!

Supuse que sabía que si me volvía a hablar de matemáticas lo echaría a patadas.

— ¡No! —Exclamé rodando mis ojos— ya te dije que estoy harta de esa materia del demonio, estoy muy segura de que las matemáticas son el mismo infierno.

Me miró serio durante unos segundos y luego sonrió… ¿Con ternura?

— ¿Por qué sonríes así? —Pregunté cortante, pobre de él si se estaba burlando de mí.


—Es que… —Seguía sonriendo y agachó el rostro— No es eso a lo que me refería.

Volvió a mirarme y me congelé, mi corazón comenzó a bombear sangre a más velocidad y corrió una
cosquilla por todo mi cuerpo.


In Another Life (continuacion de la novela)

Woow la novela esta de regreso!!! así que aquí les dejo el siguiente capitulo

Capitulo 4:

Saber que no era eso lo que él planeaba, mas esa 
penetrante mirada… mezclada de entusiasmo, picardía y felicidad, me daba escalofríos.

—Y… ¿q-que es… l-lo que piensas? —Tartamudeé como tonta al verlo tan cerca.

Sonrió, tomó de mi mano y se arrodilló frente a mí. ¡¿Qué rayos hacía?!

—Tu, _______________________ ¿Quisieras ser mi novia? —Guiñó un ojo.

¡¿Qué?! ¡¿Escuché bien?! Dios, no, esto no podía ser verdad… Harry, nunca me pediría algo así. Vamos, debía de hacer algo para saber que era lo que pasaba.

— ¿Ha? —Atiné a pronunciar. Supongo que mi expresión no era la mejor, ni la más bonita, puesto que Harry se dejó caer en el suelo y comenzó a reír como desquiciado.

Miré hacia un lado nerviosa, la verdad es que el jugaba con eso creyendo que a mí no me afectaba en lo más mínimo.

—Okay, ya, ya basta de risas —Traté de sonreír y me senté en el suelo.

Luego de ciertos minutos esperando a que dejara de llorar de risa… se acomodó frente a mí y suspiró recuperando la voz.

—Es el plan —Carcajeó y me miró expectante.

— ¿Qué plan? —Musité desconcentrada.

—Dah —Se burló— El plan, en el cual no querías estar involucrada —Sonrió.

Me quedé en silencio… ¡¿Acaso ese era su plan?! ¿Qué yo fuera su novia?

—Sucede que Jessica toda la vida te ha tenido celos, por lo que si se enterara y nos viera de novios… ¡Estaría loca! Y recibiría su merecido —Sonrió victorioso, como si eso sonara estupendo para mí.

— ¿Y que se supone que haga? ¿Hacerme pasar por tu novia? —Pregunté nerviosa.

—Exacto, quizás Jessica recapacite y vuelva conmigo ¿No crees? —Suspiró satisfecho.

Lo miré desconectándome de la conversación. ¿Qué esperaba que respondiera? Que si y que fingiéramos todo el tiempo una relación. ¡El estará fingiendo sentimientos! ¡No yo! Tarde o temprano saldré afectada de este plan y tendré que guardar silencio como la buena mejor amiga que era.

—Y… ¿Qué me dices? —Me miró suplicante.

—No lo sé harry —Mordí mi labio inferior— Es complicado.

— ¿Complicado? ¿Por qué tendría que ser complicado? Serán tan solo unas semanas, ni si quiera lo notarás.

Miré hacia mis alrededores como si en algún sitio estuviera escrita la respuesta indicada, pero no, cada rincón me llevaba directo a sus ojos llenos de esperanza por un si.

—Lo pensaré —Musité pareciendo estar tranquila, mientras que por dentro estaba gritando.

—Está bien, soy capaz de esperar —Sonrió y se estiró por completo en el suelo.

Muy bien, parece que esta vez se tomaría las cosas con calma, nada de estrés para mí.

Apoyé mi cabeza en la pared y miré el techo, que era lo que iba a hacer.

— ¡Listo! —Se sentó nuevamente frente a mí y me miró como un niño desesperado por un regalo sorpresa— Ya tuviste tiempo suficiente ¿Y que me dices?

Entrecerré los ojos y bufé.

—Dije que lo pensaría —Puse los ojos en blanco.

—Y te di tiempo, ahora respuesta. Sabes que soy capaz de quedarme en tu habitación toda la noche para no dejarte dormir y obtener mi respuesta —Estaba serio, y sí, si era capaz de hacerlo.

—Pero harry… —Me quejé.

—_____ , no tienes idea de lo cuanto te necesito en estos momentos — ¡Bien! ¡Eso si que arruina mi conciencia! Ya no tenía mas remedio.

Me quedé en silencio. No había nada más que hablar, terminaría diciendo que si, como siempre cuando me pide un favor o ayuda.

Me pude de pie y salí de mi habitación en dirección a la cocina, necesitaba beber algo. Siempre que estaba nerviosa, o cuando me creía en problemas, era una necesidad básica de mi cuerpo tomar algo de jugo.

—Oye, no te escapes así, quiero mi respuesta —Lo escuché molestar detrás de mi.

No respondí. Llegué a la cocina, abrí el refrigerador, saqué la jarra de jugo natural y serví un poco para él y para mí.

—Gracias —Susurró cuando le entregué el vaso.

Bebí tranquila del mío, evitando su mirada fija en mí.

—Por favor —Susurró y yo enseguida posé mis ojos en él.

Cerré los ojos y suspiré agotada. No quería, no quería decir que si.

— ¿Qué sucede… si mi respuesta es no? —Lo miré directo a los ojos, no quería parecer desafiante, solo quería que entendiera que todo esto era algo delicado.

—Supongo que no podría recuperar a la persona de quien estoy enamorado y por ende caería en depresión —Pronunció con frialdad y seriedad.

Era lo que faltaba para mi corazón explotara y todos mis sentimientos quedaran atascados en mi garganta.

Me volteé rápidamente antes de que notara lo llorosos que estaban mis ojos.

—_____ ¿Estás bien? —Sentí su cálida mano en mi hombro derecho.

Lo enfrenté nuevamente y asentí con la cabeza.

—Solo… siento que algo no está bien —Susurré con las piernas temblando, ¿Cómo podía preguntarle algo sin que él notara mis sentimientos?

—Dime —Sonrió inocente.

— ¿Qué pasa si al final de todo esto las cosas no terminan saliendo tan bien como tu lo planeabas? —Levanté mis ojos cristalizados y me hundí en los suyos.